Management

Jill Abramson, llevar a una leyenda al Siglo XXI

La nueva editora de The New York Times enfrenta el reto de reposicionar la marca del periódico como una voz veraz y monetizar su presencia en internet.

10-06-2011, 4:44:14 PM

Jill Abramson es una periodista de investigación que pasará
a la historia como la primera mujer que dirige The New York Times, un diario de
relevancia mundial para tratar de reposicionar su nombre y llevarlo de manera
definitiva al internet.

Su llegada a esta posición ha causado revuelo en el mundo
pues representa una bocanada de aire fresco para un medio que se caracteriza
por la falta de figuras femeninas.  

De acuerdo al Informe Global sobre la Situación de las
Mujeres en los Medios de Comunicación, 73% de los cargos de mando en el
sector son ocupados por hombres, mientras que 27% restante es dirigido por
mujeres.

Abramson sustituyó a Bill Keller como director de la
publicación de 159 años de historia,
y se había desempeñado como editora del periódico en Washington desde
2000.

Para la editora, el New York Times es una especie de
religión, pues en su casa siempre había un ejemplar y desde siempre se le dijo
que “si lo decía el Times, es real”. Ésta licenciada de Harvard ha colaborado en publicaciones de la talla de
la revista Time y The Wall Street Journal, y desde 2003 fungía como la mano
derecha del ex editor Bill Keller.

La periodista enfrenta una de las etapas más interesantes y
definitorias del diario, pues ha perdido su lugar como la “única voz de la
verdad” en el periodismo estadounidense, tras escándalos como el de los reportajes inventados por Jason
Blair
, lo que hizo que perdiera un poco de conexión con
la audiencia .

Durante la gestión de Bill Keller, el periódico tuvo  que reinventar su nombre y su estilo de
edición
que ponía mucha mayor atención a la forma y menos en las exclusivas, con
tal de tener hechos verificados.  Otro
gran éxito de Keller fue publicar los cables de Wikileaks en una página y una
crítica hacia Julian Asange en la otra, algo que por poco le cuesta el veto del
empresario australiano.

Jill Abramson, que estuvo presente en estos momentos tan
definitorios, debe llevar al diario hacia la nueva tecnología como Twitter,
antes criticado por el medio, mejorar la relación con líderes de opinión como Arianna
Huffington
– con quien Keller tuvo varios altercados-,  y hacer que el periódico vuelva la salud
financiera
que perdió parcialmente cuando sus anunciantes empezaron a favorecer a Internet, algo que el diario hasta ahora no ha sabido monetizar.

El año pasado, cuando ya era parte del consejo del New York
Times, Abramson dejó sus deberes para concentrarse en el desarrollo on line del
diario. La editora ha dicho que su principal objetivo es mejorar la gestión de
información
en el rotativo, a través de
un informe diario y constantes colaboraciones directas con los editores y
reporteros.

En resumen, como ella lo ha dicho, quiere “devolverle al Times
su voz y actualizarla”.

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