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Las dos caras de José Antonio Meade, el virtual candidato del PRI

José Antonio Meade, el favorito del PRI para la presidencia en 2018 no se salva de polémicas en su trayectoria a través de cinco secretarías.

27-11-2017, 12:10:45 PM

“En el 2012 voté por el presidente Peña Nieto”, confesó a mediados de octubre pasado José Antonio Meade, ahora exsecretario de Hacienda y no militante de ningún partido, en una comparecencia en la Cámara de Senadores.

El ahora aspirante único del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para competir en las elecciones presidenciales de 2018 se perfilaba desde hace meses como el preferido del presidente Enrique Peña Nieto y de diferentes encuestas, para convertirse en el abanderado, pese a no ser militante.

Te presentamos las dos caras del virtual aspirante presidencial que ha servido a gobiernos del PRI y del PAN, pero que nunca ha disputado en las urnas ningún cargo público.

Meade, de 48 años, ha sido cinco veces secretario de Estado. Las dos primeras en el gobierno panista de Felipe Calderón, en donde fue titular de la Secretaría de Energía, puesto que solo ocupó ocho meses durante 2011, para saltar luego como titular de la Secretaría de Hacienda en donde permaneció de septiembre de 2011 a noviembre 2012.

No obstante, durante la administración peñista ha ocupado aún más cargos. Economista por el ITAM, con doctorado en economía por la Universidad de Yale, fue nombrado canciller de México en 2012 y es el cargo en el que más tiempo permaneció, hasta que en agosto de 2015 fue llamado para encargarse de la Secretaría de Desarrollo Social, para sustituir a Rosario Robles, quien le heredó a Meade dos millones de nuevos pobres, según cifras del Coneval.

José Antonio Meade se ha hecho de un equipo que lo ha seguido desde la Secretaría de Relaciones Exteriores y en el que destaca Vanessa Rubio Márquez, quien ha trabajado con Meade como Subsecretaria para América Latina y el Caribe en la Cancillería de México, como subsecretaria de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional en la Secretaria de Desarrollo Social y ahora como subsecretaria de Hacienda.

Meade regresó a la Secretaría de Hacienda en septiembre del año pasado para sustituir a Luis Videgaray, quien dejó las oficinas de Palacio Nacional tras organizar la criticada visita del entonces candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. Hasta ese entonces, Videgaray figuraba como el nombre preferido de Peña Nieto para ir a las elecciones presidenciales de 2018.

La visita de Donald Trump a México, en la que a decir de algunos analistas políticos ayudó al republicano a lucir como un hombre de Estado, generó una de las mayores crisis de la administración peñista, que culminó con la renuncia de Videgaray a la Secretaría de Hacienda, solo para llegar unos meses más tarde llegar a la Secretaría de Relaciones Exteriores para sustituir a Claudia Ruiz Massieu, quien como canciller fue excluida del proceso de la visita de Trump.

Meade llegó a Hacienda en uno de los momentos más complicados para las finanzas públicas. A inicios de 2016, la agencia calificadora Moody’s recortó el panorama de la calificación crediticia de México a “negativo” desde “estable”, luego de que la fiesta de endeudamiento que se implementó desde 2013 ya había generado estragos en un contexto de bajo crecimiento económico.

Al cierre de marzo de 2016, la deuda neta total de México ascendía a 47.6% del Producto Interno Bruto (PIB), un aumento de 11.2 puntos porcentuales frente al cierre de 2012. A Moody’s le siguieron las calificadoras Standard & Poor’s y Fitch Ratings.

A unos días de su llegada a la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade entregó al Congreso el Paquete del Presupuesto de Egresos de 2017 elaborado por el equipo de Luis Videgaray, que fue aprobado con un gasto de 572,563 millones de pesos solo para el costo financiero de la deuda, en medio de tasas de interés más altas y una depreciación del peso generada entonces por el proceso electoral de Estados Unidos.

Pero lo más difícil estaba por llegar dos meses después con el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales, lo cual generó una pérdida para el peso mexicano de hasta 13% en tan solo unas horas.

Entonces, unas horas después, Meade y Agustín Carstens, gobernador del Banco de México descartaron intervenir para el desplome del peso ante el dólar. La decisión fue sumamente criticada por analistas privados y además la decisión fue señalada como uno de los varios desencuentros entre Meade y Carstens.

Unos días antes de las elecciones estadounidenses, el banquero central había dicho que Hacienda y Banxico estaban acordando un plan de contingencia en caso de que el triunfo de Trump se manifestara, pero un día después Meade dijo que no había ningún plan de choque.

Los desencuentros entre Carstens y Meade no fueron lo único que ocupó la atención de analistas y prensa en la gestión del secretario de Hacienda, también lo fue el nombramiento de Paloma Merodio en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

José Antonio Meade impulsó el nombramiento de Paloma Merodio como vicepresidenta del INEGI, lo cual fue ampliamente cuestionado por diversas organizaciones civiles quienes señalaron que Merodio no contaba con las credenciales académicas y técnicas suficientes para desempeñar el papel.

Sin embargo, el pleno del Senado aprobó a Merodio como vicepresidenta del INEGI y fue designada al área Geográfica y del Medio Ambiente.

Por lo pronto, Meade deja la Secretaria de Hacienda en momentos en los que la deuda pública ha logrado reducir su proporción como porcentaje del PIB a 44.7% y en los que la economía mexicana se encamina a crecer 2.2%, en línea con el crecimiento de los últimos 20 años, pero ahora con el factor de incertidumbre del probable fin del Tratado de Libre Comercio de América del Note (TLCAN) del cual dependen 80% de las exportaciones mexicanas.

Meade es visto por líderes mexicanos como la persona más capaz para dirigir en 2018, según una encuesta de Consulta Mitofksy, entre 892 ciudadanos líderes en los últimos cuatro años, la cual también ubica a Andrés Manuel López Obrador como el segundo más capaz, seguido de Margarita Zavala.

Meade también estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y entre otros cargos se ha desempeñado también como analista en planeación durante la privatización de Banamex; en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas; como secretario adjunto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB); director general de banca y ahorro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; director general del Banco Nacional de Crédito Rural; director general de Financiera Rural; jefe de la oficina de coordinación del secretario de Hacienda, así como subsecretario de ingresos de Hacienda.

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