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La samurái mexicana que tiene a Nissan como número 1 en ventas

Mayra González es la única mujer que ha dirigido las operaciones de Nissan en alguna de sus filiales trasnacionales. En entrevista, esta samurái de las ventas nos cuenta sus batallas más aguerridas.

12-09-2017, 6:30:54 AM
mayra gonzalez ceo nissan
Arturo Aguirre.

Aproximadamente a las 10:15 horas del 22 de abril de 2016, una llamada interrumpió el desayuno que Mayra González, entonces vicepresidenta de Ventas y Mercadotecnia y de Desarrollo de la Red de Distribuidores de Nissan Mexicana, encabezaba con su agencia de publicidad.

El mensaje llegaba de París, Francia, donde se reúne el comité que toma las decisiones de mayor envergadura de Nissan Motor Company. Por primera vez en su historia, la junta directiva había designado a una mujer como líder de una de sus filiales más importantes. A partir del 1 de julio de 2016, la mexicana Mayra González dirigiría la operación de nuestro país, la cuarta sede más importante para Nissan a nivel global y en la que ha invertido más de 5,000 millones de dólares en los últimos 10 años.

La idea llevaba 17 días cocinándose. José Muñoz, entonces presidente de Nissan México, tendría un nuevo encargo como Chief Performance Officer para Norteamérica, y Mayra, quien había destacado por sus buenos números al frente del área de ventas, era la candidata número uno para sucederlo.

“Recuerdo que José me preguntó si estaba lista y le dije: ‘No, pero voy a aprender’. No fue la primera vez que me sentía así. En su momento, tampoco me sentí lista para ser vendedora, gerente o muchas otras cosas, pero siempre me he sentido capaz de hacer las cosas y dar resultados”, dice en entrevista con Alto Nivel.

En una industria tan dinámica como la automotriz, Mayra ha tenido que aprender rápido. A poco más de 12 meses al frente de la subsidiaria rompió récords de ventas y consiguió el reconocimiento como la mejor operación en el mundo, aunque en ese proceso también tuvo que decir adiós al Tsuru (un icono de la armadora en el país y hit de ventas por 30 años) y afrontar una competencia más agresiva, con nuevos jugadores, y un consumidor que exige innovación.

Mención aparte merece la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del que el sector manufacturero se nutrió por dos décadas, pero que ahora está bajo la lupa minuciosa de Estados Unidos.

Frente a este panorama se encuentra Mayra González, una mujer de 40 años a la que le gustan los rituales y admiradora de la cultura japonesa. “¿Que si me considero una samurái mexicana? Por supuesto, y no solo en el trabajo, sino en la persona que soy. Soy totalmente guerrera”, asegura.

Primera batalla: Las ventas

En uno de los muebles de la oficina de dirección de Nissan Mexicana se encuentra un muñeco daruma [un muñeco de los propósitos]. Esta figura ovoide, sin brazos ni piernas, representa el compromiso de una persona con una meta, de acuerdo con la cultura japonesa. El ritual señala que el muñeco debe regalarse a una persona sin los ojos pintados. En el momento de hacer el compromiso, el dueño pinta el ojo derecho del muñeco y, cuando consigue el objetivo, pinta el izquierdo.

Los dos ojos pintados de este daruma representan lo que para Mayra fue un año de ensueño: superó las 400,000 unidades vendidas y está cerca de llevar a Nissan a sumar 100 meses consecutivos como líder de la industria. Bajo su mando, la operación de México creció casi 18% en 2016, en un país al que le cuesta trabajo crecer al 3%. El poder de la armadora es tal que solo su producción representa el 1% del total de nuestro PIB.

Pero así como los números un día te sonríen, al otro pueden darte la espalda o ponerte en aprietos. Después de un gran año, 2017 ha marcado (al menos hasta julio) una caída de 7.3% en las ventas del sector en general, y de 15% para la armadora japonesa.

“Hay una competencia muy agresiva, sobre todo en productos de volumen. Hace 15 años había pocas marcas circulando en las calles, pero ahora la cantidad es impresionante. Esta es una industria con el piso parejo para competir, y eso brinda oportunidades para más y más marcas”, explica Arturo Orozco, director del IPADE Auto Summit, un evento anual que reúne a los presidentes de las distintas armadoras que tienen presencia en nuestro país..

Mayra tiene presente esta realidad. “El mercado no va a desarrollarse como el año pasado porque no puedes mantener un crecimiento tan alto de manera sostenida. Eso no sucede en ningún lugar del mundo, pero sí vamos a tener crecimientos de un dígito”. El techo de Nissan para 2017 es colocar 406,996 unidades en el mercado.

Las ventas son la batalla más visible que se libra en el sector, y justo esa es la mayor fortaleza de Mayra, una mujer que vendió su primer auto en el año 2000: un Cavalier nuevo, azul ópalo, que le compró un cliente del que todavía recuerda su apellido: “Ramírez”.

Un año después, Mayra ingresó a Renault y, desde ahí, desarrolló una carrera ascendente por los diversos departamentos de ventas de Nissan.

En 2009, con apenas 32 años de edad, Mayra aceptó la encomienda de generar una red de distribuidores que fortaleciera las ventas, “un trabajo que ningún hombre hubiera querido hacer”, asegura. Al terminar ese proyecto, Nissan vendió 26,000 unidades más, con lo que derrocó a la estadounidense General Motors y asumió el primer lugar nacional.

Mucha gente en la industria creía que ‘esa niña no iba a poder’, pero sí pudo. Esta fue la primera victoria de esta samurái mexicana. La primera de muchas.

Segunda batalla: El TLCAN

Si hay algo que molesta a Donald Trump es el crecimiento de la industria automotriz mexicana, que desde la firma del TLCAN permitió un crecimiento de 1.8 a 3.5% del PIB. Desde el punto de vista de Trump, el desarrollo de las armadoras en México ha significado una pérdida de empleos para Estados Unidos, y su molestia por esta situación se ha transformado en amenazas fiscales, con las que ha conseguido que algunos fabricantes hayan cambiado sus planes en nuestro país.

Nissan ha mantenido la confianza y tiene un fuerte respaldo detrás. “Somos una empresa trasnacional con acuerdos en muchísimos países y operaciones en casi todas las partes del mundo. Lo que hace esta compañía es entender dónde estamos, ver cuáles son los ajustes y adaptarnos”, dice Mayra.

En esta disputa con las políticas de Trump hay mucho en juego. México ocupa el cuarto lugar en exportaciones y Nissan, con sus 19 plantas y 17,000 empleados en el mundo, juega un papel vital en las negociaciones. “Se requiere apertura y colaboración de ambos países, porque el beneficio no es solo para México, sino también para Estados Unidos. Necesitamos de la materia prima que proviene del extranjero y nuestros clientes también tienen la posibilidad de comprar vehículos más accesibles; todo está conectado. Es la industria más importante y claro que la vamos a proteger, por el bienestar de mexicanos y estadounidenses”, asegura la directiva.

El temor a lo que acuerden los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá no es cosa menor, de acuerdo con el director del IPADE Auto Summit. Hay elementos de la cadena de valor que pueden resultar muy afectados si Trump impone aranceles tan altos como los que planea, superiores al 15%.

Aunque el impacto en la exportación y producción sería bajo, la afectación pegaría directamente al consumidor, con precios más altos y un posible impacto negativo en el mercado.

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