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Por qué la regulación de las drogas es una estrategia de paz

El regular las drogas es un tema controversial en México, pero es una decisión con calidad que puede reducir los daños para el país, de acuerdo con nuestro analista Santiago Roel.

01-09-2017, 10:26:56 AM
marihuana legal

Cuando propongo la regulación de las drogas como estrategia de paz y reducción de daños para México, algunos comentaristas todavía me inquieren: “sí Santiago, pero aún es un tema controversial”.

¿En serio? ¿Aún nos causa controversia esta solución? Sí, quien finalmente entiende los beneficios de la regulación muy pronto se topa con que una buena parte de sus amigos la rechazan.

Un argumento equivocado muy común es: “si se regulan las drogas, se van a promover libremente.”

El padre de familia ordinario confunde regulación con promoción de drogas. Es justo lo contrario. Quizá no ha salido a la calle o no ha tenido una buena conversación con sus hijos, y no sabe que las drogas se venden con toda libertad e impunidad por todas partes, empezando con los compañeros de escuela de sus hijos. Al prohibirlas, el Estado le otorgó un negocio a las mafias y sus hijos corren grandes riesgos de ser reclutados como vendedores o como consumidores. En el mejor de los casos, consumen marihuana, en el peor, corren peligro de morir por alguna droga de alto riesgo o por la bala de un grupo rival.

La regulación implica quitar ese negocio a las mafias para proteger a los jóvenes. En todos los países que se ha regulado una o varias drogas, el consumo entre jóvenes ha disminuido y las muertes por consumo de droga se han eliminado o reducido.

Otro argumento equivocado es: “no podemos hacerlo, primero tenemos que combatir la corrupción de México”. El ciudadano ordinario, y a veces hasta los analistas más experimentados, no logran entender la diferencia entre causa y efecto. La corrupción de alto impacto, la de “plata o plomo” del mercado de drogas, es un efecto de la prohibición y no una causa. En los tiempos de la prohibición del alcohol en Estados Unidos, la corrupción se extendía desde el policía de la esquina hasta miembros del gabinete del Presidente. La prohibición hundió a EU en la simulación y la corrupción extrema. A veces contesto este argumento con ironía; “es decir, ¿necesitamos que el paciente esté 100% sano antes de extirparle el cáncer?”

Si los prohibicionistas logran entender estos dos argumentos, todavía tenemos que enfrentar otro obstáculo: “OK, me convences, pero resulta que México no es Suiza o Canadá, ¡aquí no funcionaría la regulación!” Éste es más difícil de contra-argumentar ya que implica una subvaloración de los mexicanos o quizá del propio interlocutor. No logra entender que lo que hace “primer mundo” a estos países no es la geografía, sino la calidad de sus decisiones. Si los mexicanos empiezan a tomar decisiones de primer mundo, empezarán a ganarse la membresía, no antes.

En verdad que sí es un tema muy controversial. Nos es muy controversial el por qué a pesar del gran fracaso del Plan Mérida y la violencia y la corrupción extremas que vivimos, aún somos incapaces de entender y probar las alternativas más inteligentes.

“El problema es la educación de México”. Ese es otro argumento muy común de los prohibicionistas. Estoy de acuerdo, pero la de ellos, no la de los demás. Mientras tanto, seguimos acumulando muertos, secuestros, extorsiones, corrupción e impunidad; y los políticos, agazapados en su silencio cómodo o cómplice.

*Santiago Roel es Director y fundador de Semáforo Delictivo, herramienta de rendición de cuentas, evaluación y análisis del comportamiento de la delincuencia y violencia en México.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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