Estilo de Vida

La Praga de Franz Kafka

Igual que las obras del célebre escritor checo, la capital dorada de Europa conserva su magia de antaño y está considerada como una de las ciudades más bellas del mundo.

21-04-2009, 5:00:00 PM

El paisaje literario en la obra de Kafka no es producto de la imaginación, existe y se llama Praga.  Parte de la magia y la belleza de la Ciudad de las Cien Torres, como también se le conoce, se debe en gran medida a su riqueza arquitectónica, pues aquí conviven construcciones de distintos periodos artísticos (románico, gótico, renacentista, barroco, neoclásico, etcétera). Además, tuvo la fortuna de no ser bombardeada ni invadida durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que Los edificios son originales y no reconstrucciones.

Tras los pasos de Kafka
En 1895, cuando Franz era niño, las autoridades demolieron buena parte de los barrios pobres del gueto, y sólo dejaron en pie el Ayuntamiento, seis sinagogas y el viejo cementerio judío con sus 12 mil lápidas. El joven Kafka acudía aquí a inspirarse. Entre las sinagogas que aún se conservan sobresale la Sinagoga Viejo-Nueva, erigida en 1270.

Del medievo al art nouveau
A raíz de la transformación del barrio judío, Kafka creció en el corazón de Staré Mesto (La Ciudad Vieja). Una de sus virtudes es la amalgama de edificios: desde la iglesia de Nuestra Señora de Tyn o la torre del Palacio Municipal, que pertenecen al gótico, hasta el rococó del Palacio Kinsky, pasando por la iglesia barroca de San Nicolás o el edificio neorrenacentista de la Casa Storch. Puesto que Kafka murió en 1924, le tocó ver cómo se construyó la Praga del periodo art nouveau, y  la Casa del Pueblo, el edificio art nouveau más bello e importante de ciudad de Praga.

Barrio de Malá Strana
La historia de Praga comienza en el peñasco al otro lado del río Moldava, donde se impone la imagen de un enorme castillo construido en el siglo IX. Para dirigirse a este sitio Kafka atravesó cientos de veces el Puente Carlos y Malá Strana (el Barrio Menor), donde seguramente se conmovió ante la magnificencia de las pinturas de la bóveda de la iglesia San Nicolás o la belleza de los jardines del Palacio Waldstein. También debió haber apreciado las diversas insignias de las casas que bordean la ascendente calle Nerudova, donde dos moros siguen sosteniendo la fachada del Palacio Morzín.

Nerudova lleva precisamente al Castillo Hradcany. Dentro de sus murallas existió una pequeña ciudad en la que vivió Kafka.  Cuando estamos aquí es imposible no admirar la Basílica de San Jorge, la mejor conservada en Praga, y la catedral de San Vito. El convento de San Jorge, con su gran colección de pinturas, tampoco pasa inadvertido.

Nove Mestro
Fundada en 1348 por Carlos IV, Nove Mesto (La Ciudad Nueva) fue cuidadosamente diseñada y construida alrededor de tres grandes plazas: Plaza Wenceslao, Plaza Carlos y Senovazné Namesti. Aquí se encuentra uno de los edificios más representativos del art nouveau: el Hotel Europa. Al fondo de la plaza se encuentra el Museo Nacional, terminado en 1890 y concebido como un símbolo del nacionalismo checo. Esta plaza-avenida es el corazón de la vida moderna de Praga y ha sido el escenario de importantes eventos en la historia de la República Checa.

Kafka se hubiera alegrado de saber que sus obras se han traducido a muchos idiomas y se cuentan entre lo mejor de la literatura del siglo XX.

Dónde dormir

En Staré Mesto

UNGELT
www.ungelt.cz

FOUR SEASONS HOTEL
www.fourseasons.com/prague/

PARIZ
www.hotel-pariz.cz