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Ella le ganó una batalla al cáncer desde un laboratorio

Juana Ramírez logró una gran victoria en la lucha contra el cáncer al incorporar en el cuadro básico la prueba Mammaprint, uno de los diagnósticos que antes solo se hacían en instituciones privadas.

24-08-2017, 10:48:58 AM
juana ramirez sohin

Juana Ramírez es colombiana, psicóloga, emprendedora, creadora de una idea revolucionaria para ayudar a las personas con enfermedades crónico degenerativas complejas y, desde hace poco, es uno de los elementos más valiosos en la lucha contra el cáncer de mama en México.

El contexto es hostil: en el mundo, cada 30 segundos se diagnostica a una persona con cáncer de mama (en su gran mayoría, mujeres); cada año, fallecen 548 mil por esta enfermedad –mil 501 por día, 62 por hora; más de 1 por minuto–; mientras, en México, el 19 por ciento de todos los diagnósticos de cáncer corresponden al de mama. Las cifras como una forma de interpretar la tragedia.

Hace siete años, en 2010, Sohin, la empresa comandada por Ramírez, introdujo a México la prueba Mammaprint, un estudio revolucionario con el que se mejoraba radicalmente el tratamiento para personas que habían sido diagnosticadas con esta enfermedad.

Cada segundo es valioso para llegar a la cura, cada decisión podría marcar el camino del desenlace o de la victoria. Por ello, Mammaprint marcó, desde su llegada al país, un hito en la lucha contra este mal.

“A través de una muestra de tejido obtenida a través de la biopsia o de una cirugía de tumor, los pacientes que tengan cáncer de mama en etapas temprana pueden obtener un análisis certero de la expresión genética de sus tumores, lo que permite saber si éste representa un riesgo bajo o alto de metástasis”, explica Ramírez en entrevista con Alto Nivel.

Suena muy técnico. Y lo es. La prueba, a grandes rasgos, se envía a Estados Unidos, en donde se estudia la composición del tumor en laboratorios de última generación, y así se puede decidir si la paciente (o el paciente) requiere quimioterapia o pueden ser tratados mediante procesos menos agresivos.

“En más de la mitad de las 2 mil pruebas que se han efectuado hasta hoy en México, el médico ha decidido no dar quimioterapia. Las mujeres, en etapas tempranas de la enfermedad, muchas veces requieren sólo la cirugía de extracción”, asegura la experta, quien a través de Sohin también ofrece un servicio de asesoría y acompañamiento para personas que sufren enfermedades degenerativas, desde artritis reumatoide hasta esclerosis múltiple.

La gran victoria

Hasta antes del mes de agosto, todas las pruebas Mammaprint que había realizado Sohin se habían enfocado al sector privado, sin un equivalente disponible para salud pública.

Sin embargo, el Consejo de Salubridad General incorporó, a partir de agosto, esta prueba como parte del cuadro básico de insumos de diagnóstico.

Así, se obtiene un diagnóstico más certero para el paciente y un tratamiento adecuado y personalizado que proporciona el médico tratante.

“Al evitar la quimioterapia, se reduce la toxicidad que conlleva. Este tipo de tratamiento debilita a los pacientes e incluso puede ocasionar la infertilidad y varias secuelas importantes que son irreversibles”, advierte Ramírez.

México no se salva de las fauces del cáncer de mama: 13 mujeres mueren al día por la enfermedad y casi el 90% de los casos se detecta en etapas tardías.

A pesar de que Mammaprint es la única prueba en su tipo avalada por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) disponible en México, sólo es útil cuando el cáncer se detecta en la fase 1 de la enfermedad.

Ramírez sugiere la constancia en las rutinas de autoexploración, pues mientras más temprano se detecte una anomalía es mucho más probable que el accionar contra el cáncer resulte efectivo.

“Ante el menor cambio en el aspecto de las mamas, sean bultos o bolitas, es importante acercarse con el ginecólogo, quien, después de la exploración, considerará la mastografía o el ultrasonido para avanzar en el proceso”, explica Ramírez.

Posteriormente, en caso de encontrar un diagnóstico de cáncer, será el cirujano oncólogo especializado en mamas quien ofrezca la evaluación más adecuada y, de igual forma, quien puede prescribir la prueba Mammaprint.

“México es un país en donde el cáncer de mama se hace presente hasta 10 años antes de lo que sucede en otros países más desarrollados. Tenemos pacientes de 27 años con este tipo de diagnósticos”, lamenta la especialista.

A nivel mundial, la edad promedio en la que se diagnostica el cáncer de mama es a los 58 años, mientras que en México se manifiesta con más fuerza en los 40-49 años de vida (el 46% de los casos).

La apertura de pruebas como ésta, dentro del sector público, podría abrir más puertas a estudios similares en otros tipos de cáncer, dice Ramírez, quien celebra, por ahora, una victoria importante en su lucha contra un poderoso enemigo.

Nota del Editor: Juana Ramírez es columnista de Alto Nivel y puedes seguir sus opiniones en este enlace.

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