Economia

Qué es la liberación del precio de la gasolina y cómo te afecta

A partir del 30 de noviembre, las estaciones de gasolina de todo el país podrán fijar libremente su precio. ¿Cómo afecta esto al consumidor?

30-11-2017, 6:30:18 AM

Los automovilistas, transportistas y consumidores de México no deben bajar la guardia ante los precios de los combustibles en los próximos días, ya que podrían ser sorprendidos con aumentos como resultado de la liberación de este mercado y en un contexto en el que Petróleos Mexicanos (Pemex) se mantiene como el principal importador.

Una liberación en la gasolina significa que, a partir de este 30 de noviembre, todas las estaciones de servicio fijarán su propio precio para la gasolina y el diésel y así quedará atrás el precio máximo que establece la Secretaría de Hacienda. Hasta la fecha, solo los estados de la frontera norte tienen apertura total.

De esta manera, el precio final de la gasolina se determinará respecto a los precios internacionales del petróleo que a su vez inciden en el precio de la gasolina de la Costa del Golfo (el referencial de la gasolina que importa México), los costos de refinación, del transporte y almacenamiento, así como el margen comercial de la estación de servicio, los impuestos y el tipo de cambio vigente, esto como resultado de la reforma energética.

“No habrá combustibles baratos en 2018, debido a que no podemos cubrir la demanda del mercado abierto interno con la refinación disponible en México. En 2018 no esperamos que Hacienda aporte incentivos (subsidio disfrazado) para controlar el precio, si lo hiciera limitaría el mercado abierto”, comentó en entrevista Ramsés Pech, consultor de Caraiva y Asociados.

Hasta septiembre de este año, el 66% de la gasolina que se consumía en el país era importada. Mientras que la refinería de Salina Cruz, la principal productora de gasolina, se encuentra al 54% de su capacidad luego del incendio que registró a mediados de año y, aunque ya han entrado nuevos competidores al mercado como Shell, Chevron-Texaco, Oxxo Gas, Gulf México, Petro 7, entre otras, el principal importador del combustible es Pemex.

Hasta el 6 de noviembre, 236 empresas han solicitado a la Secretaría de Energía permisos para importar gasolinas, no obstante, esto no significa que todas tienen la capacidad para realizarlo.

Por ejemplo, las empresas deben demostrar capital disponible o un crédito por 10 millones de dólares y comprar como mínimo 300,000 barriles, de acuerdo con Pech.

En tanto, el precio de la gasolina de la Costa del Golfo ha visto aumentos este año de hasta 21%, mientras que el dólar se ha revaluado cerca de 9% frente a la moneda mexicana en lo que va del 2017, sin embargo, la Secretaría de Hacienda suaviza los movimientos con estímulos fiscales.

Estos estímulos fiscales ya le han costado a las finanzas públicas. Mientras que de enero a septiembre de 2016 se recaudó 217,924 millones de pesos por concepto de IEPS a combustibles, en el mismo lapso de este año la cifra es de 166,837 millones de pesos.

En este contexto, la semana pasada el presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), Pablo González, advirtió que, a partir de enero de 2018, el precio de la gasolina Magna podría alcanzar los 20 pesos por litro y el de la Premium subir hasta tres pesos, como resultado en parte del aumento en los precios internacionales.

González recordó que este año los precios de las gasolinas han tenido movimientos marginales como resultado del control que implementa Hacienda.

Las declaraciones generaron temores entre los consumidores, ya que a inicios de 2017 los precios de las gasolinas sufrieron aumentos de hasta 25% lo que provocó desabasto del combustible, saqueos, protestas y bloqueos a vialidades en gran parte del país.

Como respuesta, el director general de Pemex, José Antonio González Anaya publicó en Twitter que “Ante rumores sin fundamento que afirman que habrá un incremento en el precio de las gasolinas en para fin de año, quiero dejar claro que dicha información es FALSA y sin sustento”. Pero, a decir de los especialistas consultados, esto no es correcto.

“El precio flota en función de la gasolina en el Golfo que es el precio de referencia y el precio del dólar (…) La realidad es que nadie sabe si el precio va a subir o va a bajar. El que él (González Anaya) dijera que no va a subir fue muy desafortunado, sí puede subir”, comentó en entrevista Gonzalo Monroy, director general de la consultoría GMEC.

“Lo que se está haciendo es liberar los precios antes para no tener el golpe en la inflación en enero, sino en diciembre. Es mejor un mal cierre de año que la inflación vuelva a aumentar como en enero pasado”, comentó Pech.

La liberación de los combustibles se contemplaba para 2018, sin embargo, el gobierno federal propuso adelantarla para 2017. El alza en el precio de la gasolina en enero pasado fue el detonante para que la inflación acumulada por la depreciación del peso frente al dólar se disparara.

En enero la inflación subió a 4.72%, tras haber cerrado el 2016 en 3.36%, y de ahí continuó con alzas importantes. En agosto aumentó 6.66%, la mayor tasa desde mayo de 2001.

Los especialistas coincidieron en que una mayor competencia será difícil en un entorno en el que el país cuenta con poca infraestructura de transporte y almacenamiento de combustibles.

“Hasta que no haya una estrategia que no incluya a Pemex ahí tienes un cuello de botella que puede o no, inhibir la competencia. Es un proceso de apertura, es la primera vez que tenemos un mercado dinámico de gasolina y el precio puede subir o bajar”, dijo Monroy.

Desde marzo pasado, Baja California y Sonora tiene precios de los combustibles liberalizados y a mediados de junio se unieron los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila. Sin embargo, estas entidades deben enfrentar la férrea competencia de los precios que ofrecen las estaciones de servicio en Estados Unidos.

Por ejemplo, mientras que el costo promedio de la gasolina magna es de 16 pesos el litro en los estados de la frontera norte, en estaciones de San Diego se puede encontrar hasta en 13.73 pesos el litro, y en el Paso Texas los precios bajan hasta 12 pesos el litro, según información de la U.S. Energy Information Administration.

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