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La historia del submarino argentino que conmociona al mundo

El mundo se ha concentrado en buscar el submarino militar argentino, que habría sufrido una explosión, mientras el país sudamericano están conmocionado.

23-11-2017, 11:51:21 AM

El viernes pasado se desató una búsqueda que involucra los esfuerzos internacionales y conmociona al mundo. Un submarino militar argentino desapareció en el mar austral con 44 tripulantes a bordo, el cual podría haber sufrido un problema de comunicación.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, dijo que “no queda mucho tiempo” para hallar con vida a los tripulantes del submarino argentino ARA San Juan.

En su última comunicación, el submarino se encontraba en el sur del mar argentino.En la noche del viernes pasado, la Armada del país sudamericano elevó a “búsqueda y rescate” su operación para intentar hallar al submarino ARA San Juan, que perdió contacto con base en la mañana del miércoles cuando se encontraba en el sur del Mar Argentino, a 432 kilómetros de la costa patagónica.

El ARA San Juan -un submarino alemán con propulsión a diésel y eléctrica- había partido desde la ciudad de Ushuaia, en la remota provincia austral argentina de Tierra del Fuego, con el objetivo de atracar en el puerto de Mar del Plata.

El sábado pasado, el Papa Francisco -nacido en Argentina- envió un mensaje de apoyo a las familias de los ocupantes de la nave y dijo que mantenía una “ferviente oración” por la tripulación.

Sin embargo, el submarino militar habría sufrido una explosión, dijeron autoridades este jueves, después de confirmar dos reportes de un evento violento bajo el mar el mismo día en que la nave perdió la comunicación y cerca de su última posición conocida.

https://twitter.com/manuroque21/status/933714611588694018

El ARA San Juan, una nave clase TR-1700 construida en Alemania en la década de 1980, desapareció el 15 de noviembre luego de reportar una avería eléctrica cuando navegaba con 44 tripulantes desde el sur del país hacia la base naval de Mar del Plata.

“Estamos hablando de un evento anómalo, singular, corto, violento, no nuclear, consistente con una explosión”, dijo a periodistas Enrique Balbi, portavoz de la Armada, quien añadió que naves de varios países se dirigían a la zona para buscar rastros del ARA San Juan.

Balbi dijo que un reporte recibido el jueves por parte del embajador argentino en Austria confirmó una “anomalía hidroacústica” registrada por una agencia estadounidense el día en que la nave perdió comunicación.

“Los dos informes dan casi el mismo punto y casi la misma área. Estamos hablando de un área de 125 kilómetros de radio”, precisó, y dijo que no tenía información sobre qué había causado una posible explosión.

El embajador en Viena, Rafael Grossi, dijo a la cadena local TN que el escenario de una explosión “no es 100 por ciento seguro pero es muy probable que así haya sido”.

Familiares de los tripulantes salieron de la base naval llorando y quejándose cuando recibieron la información.

Itatí Leguizamón, esposa del tripulante Germán Suárez, dijo que las autoridades les confirmaron que hubo una explosión en el Atlántico el 15 de noviembre alrededor de las 11 de la mañana, apenas horas después de que la nave enviara su última comunicación.

“El submarino descendió a 3,000 metros y eso es todo lo que saben (…) No fue localizado pero dicen que está 3,000 metros”, dijo Leguizamón.

La nave no está preparada para resistir esas profundidades. Expertos habían dicho el miércoles a Reuters que si el submarino no estaba en la superficie se debía a que la tripulación no había podido activar los mecanismos manuales para hacerlo emerger.

Varios familiares insultaron a las autoridades, a quienes responsabilizan por la tragedia, mientras que otros se abrazaban entre ellos llorando de la base de la ciudad costera, a unos 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

“Me acabo de enterar de que me quedé viuda”, dijo la esposa de Fernando Santilli, uno de los tripulantes, llorando desconsoladamente.

El dramático caso dejó en evidencia los escasos recursos y la falta de capacitación que tienen las Fuerzas Armadas de Argentina desde que acabó una dictadura militar a principios de la década de 1980.

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Falta de apoyo

La búsqueda del submarino dejó en evidencia los escasos recursos y la falta de capacitación que tienen las Fuerzas Armadas desde que acabó una dictadura militar a principios de la década de 1980.

El presupuesto militar no ha sido una prioridad para los gobiernos de la segunda economía más grande de Sudamérica, que ha sufrido una crisis económica tras otra en las últimas décadas, por lo que un incidente como el de la desaparición del ARA San Juan era una posibilidad latente, dijeron analistas militares y políticos.

“Las violaciones de los derechos humanos perpetradas por la dictadura rompieron el vínculo entre sociedad y Fuerzas Armadas”, dijo Andrei Serbin Pont, director de investigación del grupo de reflexión CRIES en Buenos Aires.

“A la mayoría de los argentinos realmente no les preocupan las Fuerzas Armadas, por lo tanto, los políticos no están particularmente interesados en mantener ningún tipo de política militar o de defensa”, dijo.

Desde la derrota en la Guerra de las Malvinas frente al Reino Unido en 1982 y la caída de la dictadura el año siguiente, el gasto militar cayó de un 2.16 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a un mínimo del 0.87 por ciento en 2011, según datos del Banco Mundial.

Si bien subió hasta el 0.96 por ciento del PIB el año pasado, el gasto es proporcionalmente menor al de sus vecinos Brasil y Chile, que gastaron un 1,3 por ciento y un 1,9 por ciento del PIB en sus ejércitos.

El presidente Mauricio Macri se comprometió a mejorar las capacidades de las Fuerzas Armadas de 26.000 efectivos durante su campaña de 2015. En un informe de 2016, el Gobierno señaló que el 70 por ciento del presupuesto del Ministerio de Defensa se gastó en salarios y pensiones, en lugar de inversión.

“Las condiciones en que trabajan ellos son prácticamente imposibles. Estoy hablando de todas las Fuerzas Armadas”, dijo en una entrevista en televisión Elisa Carrió, una influyente legisladora de la coalición Cambiemos de Macri.

Pero desde que asumió el cargo en diciembre de 2015, Macri no ha mejorado notablemente la situación financiera militar. El presupuesto de 2018 considera un aumento del 14 por ciento de los fondos para el Ministerio de Defensa, menos que la inflación esperada del 15.7 por ciento.

Catástrofes submarinas

La desaparición del submarino de la armada argentina mostró los peligros que enfrenta la navegación bajo el agua. Si bien los desastres no son usuales, estos son algunos de los peores de las últimas décadas.

Catástrofe del Kursk

El submarino ruso de misiles guiados K-141 Kursk, se hundió el 12 de agosto de 2000 en el mar de Barents después de dos explosiones en su proa. Los 118 hombres a bordo del submarino de propulsión nuclear murieron. Después de recuperar los cuerpos del submarino, los oficiales determinaron que 23 miembros de la tripulación, incluido el comandante de Kursk, habían sobrevivido al accidente inicial antes de asfixiarse.

Hundimiento del K-8

Un incendio a bordo del submarino de ataque soviético K-8, el 8 de abril de 1970, inutilizó el buque de propulsión nuclear en el Golfo de Vizcaya, obligando a la tripulación a abandonarlo. Los marineros abordaron el submarino nuevamente después de que llegó un barco de rescate. Pero el submarino se hundió mientras era remolcado con 52 tripulantes a bordo.

El Scorpion desaparece

En mayo de 1968, el submarino de ataque Scorpion de la Marina de Estados Unidos desapareció en el Océano Atlántico con 99 hombres a bordo. Los restos se encontraron en octubre a unos 644 kilómetros al suroeste de las islas Azores, a más de 3.050 metros de profundidad. Ha habido varias teorías para explicar el desastre: la liberación accidental de un torpedo que describió un círculo y golpeó al Scorpion, una explosión de la enorme batería del submarino e incluso una colisión con una nave soviética.

El hundimiento de K-129

El K-129, un submarino de misiles balísticos soviético de propulsión nuclear, se hundió el 8 de marzo de 1968 en el Océano Pacífico con 98 tripulantes a bordo. La armada soviética no logró encontrar el buque. Un submarino de la Marina de Estados Unidos lo encontró al noroeste de la isla hawaiana de Oahu a una profundidad de unos 4.900 metros. Un barco de perforación en alta mar, el Hughes Glomar Explorer, pudo salvar parte del submarino en una operación secreta. Los restos de seis tripulantes soviéticos encontrados en el submarino fueron sepultados en el mar.

La implosión del Thresher

El submarino de ataque nuclear Thresher de la Armada de Estados Unidos se perdió el 10 de abril de 1963 con 129 hombres a bordo. El submarino se rompió a 2.560 metros de profundidad durante pruebas de inmersión al sureste de Cape Cod en Massachusetts. Según las revisiones militares estadounidenses del accidente, la explicación más probable es que una unión de tuberías de un sistema de agua de mar de la sala de máquinas cedió, lo que provocó un cortocircuito y que el reactor del buque se apagara dejándolo sin energía suficiente para evitar el hundimiento.

K-19: accidente nuclear

El K-19, uno de los dos primeros submarinos de misiles balísticos nucleares soviéticos, había estado plagado de averías y accidentes antes de su lanzamiento. Durante su primer viaje, el 4 de julio de 1961, el submarino sufrió una pérdida total de refrigerante en su reactor frente a la costa sureste de Groenlandia. La tripulación de ingeniería del buque sacrificó sus vidas para instalar un sistema de refrigeración de emergencia. Veintidós de los 139 hombres a bordo murieron por exposición a la radiación. Los 117 restantes sufrieron diversos grados de enfermedad por radiación. El accidente se recreó en la película de 2002 “K-19: The Widowmaker”.

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