Estilo de Vida

La copa ideal

La copa es un gra puente para que la experiencia de degustar un vino sea plena. Aquí te decimos qué características debe tener tan importante recipiente.

05-05-2009, 5:00:00 PM

La aplicación de la tecnología no se extiende únicamente a los materiales; también ha influido en el diseño. Todas se forman de tres partes: el bulbo, cuerpo o bowl, el pie y la base. El tamaño del pie varía de acuerdo con el diseño, y su forma puede ser recta o con ligeras curvaturas. Se recomienda que el cuerpo tenga forma de tulipán, es decir, más ancha de la parte media baja y más estrecha en la superior o boca, pues así podemos agitar libremente la copa sin que la bebida se derrame, para impulsar las partículas volátiles hacia las paredes y que luego sigan su camino hasta la boca de la copa. En ocasiones, la forma misma de la copa contribuye a deliberar sobre la calidad que tiene un vino; por ejemplo, las copas de espumoso, cava o champaña son largas, tipo flauta, para admirar la presencia del gas creado naturalmente (con una segunda fermentación), cuya excelencia se aprecia en el tamaño de la burbuja.


La boca de cada copa tiene una angostura diferente según el tipo de vino que se va a degustar. Cuando la boca es cerrada, como la de los espumosos, nos obliga a inclinar la cabeza hacia atrás, haciendo que el líquido caiga en un punto de la parte media de la lengua, donde la percepción de la acidez es mayor. Por el contrario, si la copa es demasiado abierta en la parte superior, nos obliga a sorber ligeramente, empapando toda la lengua.


Por qué agitar la copa
Las partículas aromáticas contenidas en un vino pueden rondar entre 800 y 1,200, y como muchas de ellas son volátiles, las podemos percibir al momento de agitar la copa. De hecho, la dirección en la cual se agitan los vinos puede marcar una mayor expresión aromática. En el cono norte del planeta el magnetismo terrestre provoca que las partículas giren en sentido contrario a las manecillas del reloj, por lo que en esa zona los vinos se giran en ese sentido, mientras que en el cono sur se giran en dirección de las manecillas del reloj. Cuando agitamos las copas de vino en la dirección adecuada, las partículas aromáticas se despliegan y perciben con mayor facilidad que si lo hacemos de forma contraria.


Por último, hablaremos de las lágrimas, que se forman por el alcohol y las sustancias solubles en el vino, y son responsables de darle el cuerpo que tanto nos gusta. Este efecto no sería tan evidente si las copas no fueran porosas en su interior. Al adherirse el vino a las paredes de la copa se forman las famosas piernas o lágrimas, que identifican su densidad y aumentan la evaporación de las partículas aromáticas, para volverlo más expresivo. Es por ello que muchas veces el vino se deja oxigenar: para que la carga aromática del mismo despliegue todo su potencial.


Finalmente, para adquirir copas de vino no se requiere mucho conocimiento. Sólo hay que fijarse que sean de cristal, nos guste su forma y se adapten a nuestro bolsillo. Entre las marcas de copas más conocidas y prestigiosas del mercado están Mikasa Oenology, Schott, Riedel y Spiegelau. Tú eliges.