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Elecciones 2024

Jóvenes, salgan a votar por la oposición

28-02-2024, 6:00:00 AM Por:

En la próxima elección, el voto de los jóvenes será fundamental, aunque no suelen votar, no es un fenómeno solamente de México.

En la próxima elección, el voto de los jóvenes será fundamental. Los jóvenes no suelen votar. Para que la oposición triunfe se requiere mucha participación de la ciudadanía.

Quizá han decidido no participar en política, no les atrae esta práctica demócrata o piensan que tienen cosas más relevantes que hacer ese día.

El fenómeno no es exclusivo de México. En la primera elección de Trump, cuando ganó, me tocó estar en Nueva York con unos jóvenes empresarios exitosos. Les pregunté por quién habían votado, me vieron con sorpresa y me dijeron que no lo habían hecho. Ellos estaban eufóricos con su éxito personal y no pensaban en los demás. Mi pregunta les había parecido rara: “¿Votar?, hay cosas más relevantes que eso”.

En 1976, tenía 17 años, así es que no voté por el candidato único, López-Portillo, pero participé en algunos eventos de su campaña. Me parecía importante empaparme de lo que sucedía en el país, sobre todo, después de un desastroso sexenio de Echeverría. López, desafortunadamente empeoró las cosas. Desde entonces sabemos que no es sano tanto poder en una persona.

¿Puedo decir que mi generación se interesaba más en la política? No sé, pero en las escuelas que estuve sí teníamos discusiones políticas. ¿Tontas, ingenuas, idealistas? Seguramente, pero discutíamos el tema con genuino interés. Nos había influido el movimiento libertario del 68 y su represión violenta en Tlatelolco.

Cuando mi generación salió a trabajar e invertir, nos topamos con serias crisis económicas. Devaluaciones, hiper-inflación, represión, falta de libertad política y poca competencia económica. Vivíamos en el mundo de los malos servicios y los malos productos, las jerarquías autocráticas y la simulación de democracia.

Para hacer negocio, había que conocer a alguien influyente que nos diera permiso de hacerlo. Para conseguir una línea telefónica, lo mismo. Los créditos no existían. Los intereses, si acaso, eran impagables.

El PRI (no el Presidente) era dueño del país, con la única ventaja de que cada seis años se renovaba. La oposición no existía salvo en algunos municipios, mayormente la oposición se daba dentro del propio PRI. Parecía imposible cambiar un aparato tan organizado y tan disciplinado. No a nivel nacional, cuando menos.

En la década de los ochenta, muchos empezamos a insistir en la necesidad de abrirnos económicamente ante el mundo y ante nosotros mismos. Yo publicaba tres editoriales por semana. Nos urgía la competencia económica y política. Afortunadamente, llegaron a la presidencia políticos y funcionarios de primer nivel que así lo entendieron… y México empezó a cambiar.  Nos enfocamos en el futuro.

Las fronteras se abrieron, los monopolios estatales ineficientes y costosos se empezaron a desmantelar. La época de los noventa fue turbulenta, pero benéfica. Vivimos la última crisis de fines de sexenio, la última devaluación terrorífica, el surgimiento de la Internet, la firma del TLC y, finalmente, la mayoría en el Congreso por la oposición. A mí me entusiasmó la reforma de gobierno y me puse a trabajar en ella por muchos años.

En el 2000, tuvimos por fin un Presidente de la oposición y fuimos por más. Mejores sistemas de gobierno, crecimiento económico sostenido, reducción de la tasa de homicidios, reducción de la pobreza, rendición de cuentas, transparencia.

Para todos los jóvenes que no vivieron este cambio profundo, es muy difícil entender el gran deterioro que hemos sufrido en este sexenio y la necesidad de salir a votar en las próximas elecciones por la oposición, en todas las boletas: federales y estatales, presidente, gobernador, alcalde, diputados y senadores. Es la única manera de retomar el buen rumbo.

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Este sexenio ha sido una verdadera pesadilla desde cualquier ángulo que se le vea y lo que viene, puede ser peor. Por ello, somos los viejos los que salimos a manifestarnos e insistimos tercamente, todos los días, a través de las redes sociales. Somos viejos con memoria y con sentido social que no estamos dispuestos a seguir retrocediendo en lo personal y en lo colectivo, en lo económico y en lo político.

Jóvenes, si no quieren escuchar o les es muy difícil entendernos, cuando menos denos el voto de confianza, si no, serán ustedes los primeros arrepentidos. Nosotros sabemos de autocracias y de crisis económicas, y sabemos lidiar con ellas, ustedes no. Insisto, salgan a votar por la oposición. De lo demás, luego hablamos.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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autor Director y fundador de Semáforo Delictivo.

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