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Jeffrey Lichtman, el abogado destroza-testigos que defenderá al Chapo

Jeffrey Lichtman es un abogado que acorrala al estrado y crea dudas razonables que han llevado a sus clientes a la libertad, aunque su reputación no sea la mejor.

15-08-2017, 2:13:53 PM
Jeffrey Lichtman

La familia Gambino, durante décadas sospechosa de liderar a la mafia en la costa este de Estados Unidos, tiene mucho que agradecerle al abogado penalista Jeffrey Lichtman, pues debido al trabajo de este famoso letrado neoyorquino, uno de sus descendientes, John A. Gotti, consiguió librar la cárcel entre 2004 y 2009, a pesar de haber sido acusado de extorsión y secuestro en tres ocasiones.

Lo mismo podría suceder con los allegados del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, siempre y cuando el gobierno estadounidense permita que el defensor reciba sus honorarios de parte del mexicano, quien desde enero pasado permanece en una prisión de máxima seguridad en Nueva York.

Lichtman, considerado una estrella en la prensa sensacionalista del país vecino, es famoso por “destrozar” a los testigos de cargo de la Fiscalía. Así lo hizo en el caso de Gotti Jr., quien ya en libertad se dio el lujo de publicar sus memorias que tituló “La sombra de mi padre” (Shadow of my father), en referencia a la omnipresente figura de su progenitor, uno de los último mafiosos de la vieja guardia delincuencial de Estados Unidos.

El método de Lichtman es acorralar a quienes interroga en el estrado, con el fin de mostrar diversas “dudas razonables” que hacen mella en los jurados, obteniendo la anulación de los juicios justo por la falta de consenso entre quienes deben emitir un veredicto. Así sucedió en el caso de Gotti Jr, un hombre que hoy tiene 53 años y que –desde el mes pasado- se dedica a asesorar personalmente a los productores del filme “La vida y muerte de John Gotti”, producción que está rodándose en la ciudad de Cincinnati.

En el caso del Chapo Guzmán, el despacho de Jeffrey Lichtman sustituirá a los defensores de oficio que hasta ahora han representado al mexicano, a pesar de que esta semana el juez del caso afirmó que no puede garantizar que el defensor pueda recibir sus honorarios.

A diferencia de lo que sucede en México, en Estados Unidos los abogados penalistas deben tener la anuencia del gobierno para representar a personas cuyos bienes son o pretenden ser incautados por las mismas autoridades. En esa posición se encuentra el Chapo Guzmán, quien está acusado en ese país de 17 delitos que involucran unos 14,000 millones de dólares, producto de sus actividades como líder del cartel de Sinaloa.

El lunes, en una nueva vista del caso, el juez Brian Cogan apuntó que el despacho de Lichtman tendría que “correr el riesgo” de representar a Guzmán Loera, pues las autoridades del poder Ejecutivo estadounidense pueden bloquear cualquier pago proveniente del Chapo.

La firma de Lichtman asegura en su página de internet que no solo es experta en establecer acuerdos con los fiscales, lo que es muy común en el sistema penal estadounidense, pues también presume que sus clientes los contratan para enfrentar y ganar los juicios. Además, en su blog, Jeffrey Lichtman, ofrece consejos jurídicos en los que advierte sobre las conductas irregulares en las que suelen incurrir las fuerzas del orden para obtener la confesión de los detenidos.

Para el abogado, hay muchas formas de ganar un caso: Se puede llegar al juicio y obtener una absolución de parte del jurado; en otras ocasiones, gracias a la investigación de la defensa, es posible llegar a un acuerdo con el gobierno a fin de que acepte un alegato que permita cambiar la acusación a un delito menor, con lo que se obtiene la libertad condicional del detenido.

De lo que se trata, dice Lichtman, es de poner a la fiscalía en una posición en la que no tenga “otra opción realista”, salvo la de aceptar la propuesta del defensor. El sistema estadounidense así se lo permite. No obstante, en el caso de Joaquín Guzmán, el panorama no es tan alentador, pues el mexicano es considerado uno de los criminales más peligrosos de Estados Unidos quien, desde finales de los años ochenta, llevó a ese país toneladas de droga que le generaron miles de millones de dólares.

Hasta ahora el Chapo Guzmán había sido defendido por los abogados de oficio Michelle Gelernt y Michael Schneider, quienes estuvieron presentes ante el juez Cogan, junto con Jeffrey Lichtman. Esta situación dista mucho de la que experimentaba el capo en México, donde llegó a tener hasta 13 abogados que le defendían tanto en los tribunales, como en la prensa.

De hecho, algunos corresponsales extranjeros consultados por Alto Nivel comentaron que los letrados del Chapo no solo intentaban evitar su extradición, sino que también encabezaron una campaña mediática con la que se intentaba presionar al gobierno mexicano.

En contraste, en Estados Unidos a Joaquín Guzmán le ha costado encontrar quien lo defienda de manera particular, pues es muy difícil que su caso concluya con su libertad. Las acusaciones contra el líder del cartel de Sinaloa se castigan en ese país con cadena perpetua, ya que Guzmán no puede ser condenado a muerte, debido a que así lo estableció su extradición. De acuerdo con nuestras leyes, México no puede enviar a ninguno de sus ciudadanos para ser juzgado en un procedimiento que implique la pena capital.

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