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Qué ganan EU y Corea del Norte con su guerra de amenazas

El dinero es miedoso,y a los inversionistas en renta variable no les gusta la incertidumbre y una guerra es un nivel de volatilidad inosoportable.

05-09-2017, 7:05:34 AM
donald trump corea del norte

La tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos va en aumento. A los ataques y avisos del presidente Donald Trump de que las amenazas de Corea del Norte a EU serán recibidas con un “fuego y furia” nunca vistos, la pequeña nación asiática responde con nuevas y exitosas pruebas nucleares. La bomba de hidrógeno que explotó hace unas semanas es la más potente que ha llegado a desarrollar el régimen de Kim Jong-un.

Pero, qué gana cada una de estas naciones con esta incesante retórica bélica. ¿Realmente vamos a ver una guerra nuclear entre ambos países? Por el momento, los mercados financieros descartan que vaya a ser así, aunque hay mensajes contradictorios dentro los diferentes gráficos.

El dinero es miedoso. A los inversionistas en renta variable no les gusta la incertidumbre y una guerra es un nivel de volatilidad inosoportable. El lunes 4 de septiembre, un día después del ensayo, la bolsa estadounidense estaba cerrada porque era festivo en el país. Pero el mercado internacional de divisas, FOREX, no descansó en esa jornada.

Y el yen, visto como un activo refugio, se ha resentido demasiado. La moneda japonesa se ha apreciado apenas un 1% frente al dólar después del ensayo nuclear, lo que indica que ha habido cierto interés de los inversionistas por comprar yenes.

Pero el oro si que ha experimentado una subidita un poco más fuerte tras el lanzamiento del misil que causó un terremoto que se sintió en Corea del Sur, Rusia y China.

El oro lleva acumulando varias semanas de subidas debido a la incertidumbre global alrededor de varios temas: Bréxit, elecciones en Alemania en los próximos días, las constantes derrotas de Trump en el Congreso y también en el temor de que finalmente estalle una guerra entre EU y Corea del Norte.

Así, del termómetro de los mercados financieros podemos concluir que el ensayo nuclear se enmarca dentro de la incertidumbre global que empuja hacia arriba los precios del oro.

Pero los mercados no registraron movimientos exagerados porque no es la primera vez que Kim Jong-un realiza ensayos nucleares y luego no pasa nada. No hay una inmediata respuesta militar por ninguno de ambos lados, es decir, mucho ladrar perrito, pero morder poquito. Y esto es aplicable tanto a Donald Trump como al dictador norcoreano.

¿Qué gana Trump manteniendo esta tensión?

Para Trump la problemática de Corea del Norte le viene en un momento fantástico.

Su presidencia está siendo altamente impopular. Un 57% de los estadounidenses desaprueban su mandato, de acuerdo con Five Thirty Eight.

Últimamente ha recibido muchas críticas por no condenar de manera inmediata los incidentes racistas en Charlottesville. El proyecto del muro no termina de despegar. Suma varias derrotas en el Congreso. Y de fondo está la trama rusa que asoma de vez en cuando para ligar su campaña electoral con el Kremlin.

La guerra con Corea del norte es un excelente mecanismo para distraer la opinión pública.

Todos los temas controvertidos quedan a un lado.

Y con sus bravatas de “fuego y furia” consigue unir a los estadounidenses en torno a su figura contra un enemigo externo: el malvado norcoreano que lanza bombas nucleares y nos quiere destruir a todos

¿Es probable la guerra entre EU y Corea del Norte?

Los mercados financieros, como veíamos, ya no dan ninguna importancia a la tensión con Corea del Norte. Pero la posibilidad de guerra existe, no nos llevemos a engaño.

“No debemos descartar esta opción debido a la impaciencia de la Administración Trump”, dice Enrique Dussel-Peters, internacionalista de la UNAM y coordinador del Centro de Estudios China-México.

En el mundo racional en el que se mueven las relaciones internacionales, una guerra nuclear debería quedar descartada. Pero la imprevisibilidad y las “ganas del Ejecutivo de Trump por solucionar de manera rápida un complejo conflicto” de forma rápida hace que un escenario bélico sea posible, explica Dussel-Peters a Alto Nivel.

Pero China no está dispuesta a que se lleve a cabo una intervención militar para derrocar la pseudomonarquía de los Kim en la que tras la Guerra de Corea en 1953 han sido presidentes abuelo, padre y nieto.

Aunque China está harta de que Kim Jon-un siga jugando a los misiles, Dussel-Peters asegura que no permitiría una intervención militar de EU en territorio norcoreano.

“Una intervención desestabilizaría la región y generaría un flujo migratorio de la península de Corea a China”, agrega el académico.

De ser derrocado el régimen comunista el país pasaría a ser gobernado por un dirigente afín a occidente, es decir, China tendría a un aliado estadounidense pegado a su frontera, algo que no está dispuesto a tolerar.

“Es una zona de influencia China. Corea del Norte está bajo el protectorado chino”, añade el profesor, quien considera ese apoyo como “vital” para la supervivencia del Gobierno de Pyongyang.

Y, además, hay que tener en cuenta que en caso de intervención militar, Corea del Norte tendría tiempo de mandar unos cuantos misiles -como mínimo- a Seúl, donde viven unos 25 millones de personas y está a sólo 40 kilómetros de distancia.

¿Y qué demonios quiere el norcoreano con tanto misil?

Atención. Busca atención internacional.

Si no fuera por los lanzamientos de misiles y sus pruebas nucleares, ¿hablaríamos de Corea del Norte? Obviamente, no.

Se trata de un pequeño país de unos 25 millones de personas que apenas tiene tráfico comercial con el resto del mundo. Alrededor del 80% de su comercio lo realiza con China.

No tiene petróleo ni ningún recurso estratégico que lo haga importante. El 20% de sus exportaciones es carbón, un mineral abundante en todo el mundo y que tiende hacia el desuso.

Los ensayos nucleares son, por un lado, la única manera que tienen de llamar la atención internacional.

Es su manera de decir, estoy aquí y soy importante. Préstame atención o si no mira lo que va a ocurrir.

¿Y qué es lo que quiere el régimen?

“Corea del norte es un conflicto encallado en la Guerra Fría”, dice Dussel-Peters. Tras la Guerra de Corea de 1953, cuando las dos Coreas fueron divididas, nunca hubo un tratado de paz que cerrara de una vez por todas la situación bélica.

Los dos países firmaron un armisticio que se suponía que debía ser temporal y como no se ha firmado un tratado de paz, las hostilidades han continuado.

Con los misiles, el régimen comunista pone sobre la mesa una vez más este asunto.

Y aunque apenas conocemos los intereses del país debido a su hermetismo, se puede deducir que sus jugadas nucleares persiguen traer a surcoreanos y a la comunidad internacional a la mesa de negociaciones.

Por muy sorprendente que parezca, probablemente lo que buscan es lograr un futuro acuerdo de paz que sea más beneficioso a Corea del Norte en el futuro.

Y su estrategia para conseguirlo es mostrarse como un enemigo al que temer. Sólo así se puede hacer demandas fuertes en una mesa de negociaciones. Los misiles, al fin y al cabo, son una forma de que el mundo les preste atención y vea urgencia de que hay que llegar a un acuerdo diplomático con “ese loco que nos quiere destruir”.

Es más probable que Kim Jong-un sea un tipo que quiere perpetuar su régimen, que un loco que quiere destruir Seúl y Estados Unidos. Si ya tiene capacidad para hacerlo, ¿por qué no ha atacado ya Corea del Sur, Japón o la costa californiana? Porque en el momento que lance un misil significará el fin inmediato de un país del tamaño del Estado de Durango.

¿Y por qué no busca otras vías?

Otra vía significaría sentarse en la mesa de negociaciones a cambio de renunciar a su plan nuclear.

Pero a otros dictadores han hecho eso y acabaron muertos.

Saddam Hussein, aunque no tenía armas de destrucción masiva, insinuó que las tenía y fue ahorcado tras la intervención de EU.

Y los rebeldes que apoyó EU en Libia asesinaron a Gadafi en 2011.

Kim Jong-un sabe que los misiles nucleares es el único armamento -junto a la protección de China- que puede protegerle a él y a su dinastía de ser invadidos por los estadounidenses. Por ello, sigue con estos planes nucleares porque le permiten conseguir, primero, protección contra una invasión y, segundo, presionar a occidente a que le preste atención.

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