Educación

Futuro del aumento en esperanza de vida

Si las personas supieran que pueden vivir hasta los 100 años, tal vez organizarían su vida de otra manera”, observa la Universidad de Wharton.

09-04-2010, 10:27:50 AM

Si usted ha tenido hijos a partir del año 2000 y vive en un país desarrollado, es muy probable que éstos lleguen a cumplir los 100 años y tengan más salud que las personas más mayores de las generaciones anteriores, según un reciente artículo de Lancet, una publicación del sector médico.

Las implicaciones son enormes en todas las áreas: para la planificación de la jubilación, los costes de salud, los nuevos modelos de trabajo y las estrategias innovadoras en el área de educación. Según dijo Olivia Mitchell, profesora del área de Seguros y Gestión de riesgo de Wharton: “Será una revolución demográfica incomparable a todo lo que hemos vivido antes”.

Si a esto le añadimos que, si los economistas tienen dificultad para prever cuánto será el PIB del cuarto trimestre, lo mismo les ocurrirá para predecir cómo será el mundo de aquí a algunas generaciones. Es evidente que esta última investigación crea desafíos inéditos para los gobiernos de todo el mundo. “Si las personas supieran que pueden vivir hasta los 100 años, tal vez organizarían su vida de otra manera”, observa James W. Vaupel, coautor del estudio de The Lancet y director-fundador del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Rostock, en Alemania. “Significa hacer cambios radicales en las políticas públicas”.

Un ritmo de vida diferente

De acuerdo con los investigadores de The Lancet, haber ganado cerca de 30 años en la esperanza de vida en Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda —y, sobre todo, en Japón, España e Italia— “llama la atención por el hecho de ser una de las mayores hazañas del siglo XX”. Además, la mayor parte de los bebés nacidos a partir del año 2000 en esos países “van a celebrar su cumpleaños 100 si el actual crecimiento anual de la esperanza de vida continúa al mismo ritmo en el siglo XXI”. Así lo creen los autores: “el progreso continuo de las longevidad en las poblaciones indica que aún no estamos cerca del límite, y que es probable que haya un nuevo aumento en la esperanza de vida”.

Ya que las personas, en la próxima década, tendrán que seguir activas hasta los 70 o 80 años, ¿qué tipo de ambiente podrán esperar? “La buena noticia es que el mundo laboral está cambiando por sí mismo” así que será más receptivo a los empleados más longevos o ancianos, dice Peter Cappelli, director del Centro de Recursos Humanos de Wharton [Center for Human Resources]. “Ya es más fácil trabajar a distancia, online […] Las exigencias físicas de muchas actividades están disminuyendo, las obligaciones son de más corto plazo, las subcontrataciones de todo tipo son cada vez más frecuentes y hay un volumen mayor de trabajo que se ejecuta por contrato. Todo eso simplifica la entrada y salida de las personas del lugar de trabajo, por lo menos en principio […] Resta saber en qué medida los responsables de compañías serán receptivos con los trabajadores más viejos y adoptarán horarios de trabajo más flexibles, supervisarán menos y delegarán más”.

Una posible dificultad es que los trabajadores mayores, a medida que permanecen más tiempo en el trabajo, acaban siendo supervisados por gerentes más jóvenes, dice Cappelli.

Además de cultivar “una cierta discriminación tácita contra los trabajadores más mayores, los jóvenes también se preocupan de la manera en que deben gestionar a quién tiene más experiencia que ellos. Se trata de un desafío que mucha gente no sabe cómo afrontar de forma intuitiva”. Vaupel coincide con este punto de vista, añadiendo que, a medida que las personas trabajan más años en su vida, pero menos horas por semana, el lugar de trabajo tendrá que volverse más agradable y más receptivo para los trabajadores más mayores. Eso se podrá lograr, por ejemplo, adecuando su deseo de trabajar fuera o próximo de casa o eliminando posibles actitudes hostiles entre los trabajadores más jóvenes con los más viejos. Diversos estudios demostraron que “en algunos lugares, los más jóvenes intentan forzar la salida de los más viejos. Eso tiene que cambiar”, dice Vaupel.

Los autores del artículo de The Lancet —titulado “El envejecimiento de la población: Los desafíos a los que hay que enfrentarse”, bajo la dirección de Kaare Christensen, profesora del Centro Danés de Investigaciones sobre el Envejecimiento de la Universidad del Sur de Dinamarca— sugieren otro posible cambio en el ambiente de trabajo y en el estilo de las personas.

“La introducción de mejoras relacionadas con la salud y en el funcionamiento del lugar de trabajo, así como el cambio de un trabajo que exige esfuerzo a otro que exige conocimiento, significa que un porcentaje creciente de personas en la franja de los 60 y de los 70 años es capaz de contribuir a la economía. Como muchas de esas personas prefieren trabajar a tiempo parcial, todo indica que actividades que requieren 15, 20 o 25 horas de trabajo deberán aumentar”. Si las personas mayores optan, cada vez más, por trabajar a tiempo parcial, surgirá un número mayor de oportunidades para el trabajo a tiempo parcial también para los jóvenes. El siglo XX, dice el artículo, fue “el siglo de la redistribución de la renta. El siglo XXI podrá ser el siglo de la redistribución del trabajo”, en que el empleo se repartirá “de forma más ecuánime entre las diversas capas de la población y a lo largo de las edades de la vida. Las personas podrían combinar trabajo, educación, ocio y la crianza de los hijos en diferentes proporciones en diferentes edades”.

Gabrielle Doblhammer-Reiter, directora ejecutiva del Centro de Estudios de Cambios Demográficos de Rostock, en Alemania y co autora del artículo junto con Christensen, Vaupel y Ronald Rau, encara esa posible redistribución del trabajo como un resultado positivo. “¿Si las personas más viejas trabajan a tiempo parcial, por qué no los jóvenes?”, se pregunta. “Si eso ocurre, será bueno, porque actualmente buena parte de la jornada laboral coincide con aquellos momentos en que tenemos tantas otras responsabilidades como, por ejemplo, cuidar de la familia”.

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