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Finanzas

Las apps de préstamos aprovechan la necesidad de créditos en México

27-11-2020, 6:10:00 AM Por:
Banca digital
© Depositphotos

Capitalistas menores atienden a un sector olvidado por la banca tradicional, pero lo hacen cobrando intereses enormemente altos.

En México el mercado de préstamos tiene mucho potencial, es tan grande y con tanto por cubrir que incluso alcanza para que exista desde hace tiempo un boom del que poco se habla, pero que es una realidad total que confirma el atractivo de créditos en el país, nos referimos al boom de las aplicaciones para préstamos.

Préstamos de todo tipo y monto, desde 200 pesos hasta 100 mil, con plazos de una semana a un año. hay préstamos casi de todo tipo, incluso de Bitcoin, criptodivisa que a principios de año se cotizaba en 3 mil dólares y hasta hace unos días se acercaba a los 10 mil.

El mundo de las aplicaciones para préstamos en México ya es todo un mercado. En una revisión realizada por ALTO NIVEL en una de las más populares tiendas online del país, se contaron hasta 157 aplicaciones orientadas a este segmento. Aunque no son comparables, ya existen hoy en día más aplicaciones que bancos en el país, con la ventaja de que estas pueden ser visitadas por cientos o quizás miles de usuarios diariamente, lo que no puede suceder en el caso de las sucursales bancarias.

Desde luego que las aplicaciones no compiten todavía con el sistema bancario en cuanto a capacidad económica y, por supuesto, garantía regulatoria, pero han dejado claro que la falta del crédito se mantiene como uno de los principales problemas en el país, y que la demanda del mercado es muy amplia. Hay negocio para todos hasta el momento.

Por supuesto que la expansión de las aplicaciones para préstamos en línea tiene muchas aristas, está desde luego la cobertura de un segmento del mercado que no es atendido por la banca tradicional, pero también otros factores como el elevado costo de este tipo de préstamos que sus usuarios pagan, así como las lagunas regulatorias.

Tasas exorbitantes

Las tasas anualizadas que cobran la mayoría de las aplicaciones de préstamos en línea son exorbitantes si consideramos el nivel actual de la tasa de referencia del banco central mexicano, e incluso las tasas de la banca tradicional, que siguen muy elevadas.

Un costo moderado puede ir desde 540 por ciento, hasta 2,370 por ciento a tasa anualizada, descomunal por donde se le vea, ningún banco tradicional cobra así.

Existen aplicaciones que también realizan cobro de comisiones por otorgamiento de créditos, o que hacen cobros extras a las que les llaman “extensiones” y que consiste en extender el vencimiento del crédito con el pago de los intereses acumulados más una comisión adicional.

También hay aplicaciones enfocadas en un segmento de la clase trabajadora, como los que laboran en dependencias del gobierno; incluso hay aplicaciones para préstamos a empresas, aunque son las menos, el gran porcentaje está enfocado a los préstamos personales, donde al parecer está concentrado el negocio.

Sin adelantar juicios respecto a la labor de estas aplicaciones y el nivel monstruoso de tasas de interés que cobran, podemos señalar que existe una causa que hace que este tipo de préstamos sean exageradamente caros, está asociada al factor regulatorio.

Sin regulación, las ENR cobran el riesgo de sus capitalistas

Las aplicaciones son generalmente la extensión de una empresa que está y no está en el sistema financiero mexicano, lo explicamos. La Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito (LGOAAC), en su artículo 87-B, señala que las actividades de otorgamiento de crédito, así como el arrendamiento y factoraje financiero podrán realizarse en forma habitual y profesional sin requerir autorización del gobierno para funcionar.

Con base en esto, se han conformado entidades como las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), bajo dos figuras, aquellas que están reguladas y las que no lo están. Las reguladas tienen que someterse a la legislación por mantener vínculos patrimoniales con alguna o algunas instituciones de crédito o para poder emitir valores de deuda; las Sofomes no reguladas solamente deben cumplir con protocolos y obligaciones como las leyes antilavado. Las Sofomes no reguladas deben distinguirse con las siglas ENR (Entidad no regulada).

El no ser una entidad regulada tiene mucho que ver con el costo crediticio para sus clientes; el riesgo de capital es muy elevado para sus accionistas, la inmensa mayoría de este tipo de préstamos son quirografarios, es decir se otorgan sin ninguna garantía.

La posibilidad de no cobro es muy elevada para las Sofomes como ENR, el riesgo de los capitalistas es muy alto y lo reflejan en las tasas de interés.

México es un mercado con mucho potencial en el sistema financiero, esto lo saben desde hace muchos años los banqueros del mundo, muchos de los cuales tienen en sus filiales mexicanas lo que ha sido para ellos su “mina de oro”. Ese potencial ya fue detectado por capitalistas menores que atienden un negocio de alto riesgo, pero con tasas que no corresponden a la realidad del país. Sin embargo, actúan bajo la lógica que les dice que no hay nada más caro que el dinero que no se tiene.

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