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Finanzas

¿El Fobraproa fue un mal necesario? Estas eran las otras dos opciones

12-05-2020, 6:10:19 AM Por:
Foabaproa
© Especial

Aunque hoy se asegure que se pudieron hacer muchas otras cosas, lo cierto es que en 1995 México se enfrentó a un laberinto con sólo dos salidas coherentes posibles y una solución suicida: el colapso financiero.

La crisis que derivó en la utilización del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) como herramienta para rescatar a la economía mexicana se trató del mayor riesgo que ha enfrentado hasta hoy la economía nacional, a reserva de lo que suceda en los próximos meses con los efectos de la pandemia mundial que ha provocado también otra crisis con efectos hasta ahora desconocidos.

Hoy se asegura desde el gobierno que nunca más habrá un Fobaproa en México, lo cual es muy loable. Pero, es necesario ver este mecanismo desde diversos ángulos para entender qué fue lo que sucedió hace 25 años y poner en su justa dimensión los hechos.

El Fobaproa fue, en efecto, la consecuencia de un desastre financiero para el país. Sin embargo, lo que hoy se pide no es rescatar al sistema bancario sino facilitar que millones de empresas tengan los flujos necesarios para que sobrevivan los próximos meses. El Fobaproa fue otra historia, que en nada se parece al contexto que hoy enfrentamos.

La crisis de 1995 fue de tal magnitud, que llevó al país a un laberinto en el que solamente había dos salidas de sentido común:

1) Se diseñaba o utilizaba un mecanismo de rescate para el sistema financiero mexicano con el fin de evitar la quiebra del mismo y la del país entero, que podría llevar a la nación a registrar años enteros de crecimiento negativo, con el ingreso de México al club de naciones insolventes.

2) Se estatizaba o re-nacionalizaba el sistema bancario mexicano, sólo tres años después de que los bancos fueran privatizados. En los hechos, cualquiera de las dos opciones implicaba de una u otra manera la utilización de recursos públicos. La re-nacionalización del sistema bancario significaba regresarlo a las manos de un estado que lo manejó durante años sin eficiencia y con nula transparencia.

Pero había una tercera opción: no rescatar al sistema bancario (erróneamente se menciona que se salvaron a los banqueros, no fue así, todos perdieron sus bancos). Esa opción implicaba que los bancos quebraran porque los créditos otorgados a particulares y empresas se volvieron impagables; esa quiebra llevaría inevitablemente al colapso de las finanzas familiares del país y con ello a México a una crisis que, si bien fue inevitable, en esas condiciones hubiera sido devastadora porque los bancos hundirían al resto del país por años.

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Como señalamos, esa crisis no tenía muchas opciones. Utilizar recursos públicos fue inevitable por mucho que se critique hoy y se haya criticado todos estos años; es fácil hablar a toro pasado y señalar que se hubieran hecho cosas diferentes, lo cierto es que nadie hubiera podido hacer cosas distintas a las opciones que se presentaron, porque los otros caminos en caso de haber existido, no tenían salida posible.

Re-nacionalización bancaria, recursos públicos sí o sí

¿Qué hubiera sucedido si el gobierno de entonces hubiera decidido nacionalizar nuevamente el sistema bancario? Asumiendo que el gobierno hubiera decidido no solamente nacionalizar el sistema bancario nuevamente, sino además no pagarle a los banqueros ni un peso debido a las condiciones financieras en las que habría nacionalizado dichas instituciones, este escenario no salvaría al gobierno de utilizar recursos públicos, peor aún, se hubiera convertido igualmente en el acreedor de millones de créditos impagables; la gran pregunta es: ¿cómo hubiera cobrado el gobierno a los mexicanos?

La decisión de nacionalizar al sistema bancario habría llevado sí o sí a la utilización de recursos públicos, no existía forma de que no se utilizaran para “capitalizar” un sistema bancario en manos del estado, pero cuyo capital estaba erosionado por la falta de pago de millones de créditos.

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Fobaproa, un mal necesario

Es un hecho, el Fobaproa se volvió un mal necesario. Sí se utilizaron recursos públicos (de todos los mexicanos), para rescatar al sistema financiero mexicano, el costo nominal de entonces se calculó en 520 mil millones de pesos; serán muchos años para que la deuda se pague (se calcula que no menos de 35 años dependiendo de la velocidad con la que crezca la economía mexicana); es un hecho que la deuda del ya desaparecido Fobaproa, será pagada por las siguientes generaciones, pero esas mismas generaciones iban a pagar cualquier deuda, que como ya vimos tendría que enfrentar el estado sí o sí.

El Fobaproa fue una mala decisión, pero fue parte de las dos únicas opciones con sentido común en ese momento.

Por cierto, en todos los países del mundo en los que se han presentado crisis bancarias como la registrada en México en 1995, léase España, Italia, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Japón, se han utilizado recursos públicos para evitar la quiebra del sistema financiero. En el fondo, más allá de los bancos, lo que está en juego es el sistema financiero en cada país, y con ello el país mismo. Quizás hoy tendríamos un sistema bancario propiedad del estado, al margen de si seria eficiente o no, habría una especia de Fobaproa con otro nombre, o habría un sistema financiero colapsado, 25 años después. 

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