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Finanzas

Banxico, ¿hacer caso a la ‘sugerencia’ de AMLO, o seguir a la Fed?

06-05-2022, 9:12:38 AM Por:
Banxico
© Reuters

La historia se repite, el presidente de México hizo lo mismo que en su momento hiciera Felipe Calderón: vulneró la autonomía del banco central.

4 de junio de 2008, el presidente de la República hace una “atenta sugerencia” al Banco de México (Banxico) para que baje su tasa de referencia. “Estados Unidos y México, socios comerciales, tienen tasas de inflación similares, pero sus tasas de interés tienen un amplio diferencial, lo que resta competitividad a las empresas mexicanas”, dijo el mandatario.

“Necesitamos competir por créditos, ojalá las autoridades monetarias aquí, que son autónomas, del Banco de México, algún día lleven esta consideración en su política monetaria y bajen la tasas de interés“, finalizó.

El presidente se llamaba Felipe Calderón Hinojosa, y el gobernador del Banco de México era Guillerno Ortiz Martínez. Hoy, 14 años después de aquel episodio que fue en su momento ampliamente criticado y considerado como una intromisión jamás hecha por algún presidente de la República en la institución, que por entonces contaba también con 14 años de autonomía, vuelve a registrarse algo similar, o quizás peor.

El actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien tiene justamente en Felipe Calderón Hinojosa el ejemplo de lo que dice que nunca haría, se ha vuelto a entrometer en la actividad del banco central mexicano, e igual que su acérrimo contrincante político, ha hecho una “atenta invitación” a Banxico para que mueva su tasa de interés de acuerdo a como él considera debe ser.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que espera que Banxico ya no suba más la tasa de interés, para ayudar al crecimiento del país, según su óptica, y también para que su reciente programa antiinflacionario tenga éxito.

El contexto actual en la intromisión presidencial en la autonomía de Banxico puede ser incluso más riesgoso que el de hace 14 años, sobre todo porque existe un antecedente que dejó muy mal parado al Banxico en general y a la recientemente nombrada gobernadora, Victoria Rodríguez Ceja.

Con sus palabras, el mandatario ha puesto en una encrucijada al Banxico, cuando menos en términos mediáticos. Lo anterior ha provocado, entre otras cosas, que la siguiente reunión del banco central programada para la próxima semana, en la que ya de por sí Banxico estaría bajo los reflectores, tenga ahora una amplia dosis de morbo financiero, si se permite el término.

El madruguete, handicap en contra de Victoria Rodríguez Ceja

El pasado 24 de marzo el presidente de México mencionó en su conferencia de prensa matutina que el Banco de México aumentó en 50 puntos base el objetivo para la tasa de interés interbancaria, quedando esta última en 6.5 por ciento. El problema es que lo hizo 5 horas antes del anuncio oficial, reservado en el marco de su autonomía exclusiva y justamente al banco central.

Ese mismo día, por la tarde al inaugurar la Convención Bancaria, el presidente ofreció disculpas a toda la plana de la institución, pero el daño estaba hecho. Desde entonces mucho se ha dicho y escrito sobre el incidente. La disculpa del presidente calmó los ánimos, pero no deja de pesar en el ambiente la sospecha de cuando menos un intento de intromisión en la vida del banco central mexicano, toda vez que quien lo comanda fue propuesta por el actual mandatario.

Victoria Rodríguez Ceja ha sido enfática al señalar que la institución es autónoma y que actuarán en el marco de dicha autonomía, pero las dudas persisten; por ley, dos funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tienen derecho a estar presentes en la reunión de política monetaria de Banxico, en la que se decide sobre el futuro de la tasa de referencia, tienen voz, pero no tienen voto.

Pero también por ley, todo lo sucedido en esa reunión es absolutamente confidencial. El supuesto “culpable” de informar al presidente sobre la evolución de la tasa aquel 24 de marzo fue el secretario de Hacienda Rogelio Ramírez de la O, él mismo lo aceptó y minimizó cualquier posibilidad de renuncia por este hecho. En los mercados existe la duda de hasta dónde podría llegar la influencia y voz presidencial en una reunión en la que está presente un funcionario que, aceptado por él mismo, le informa al mandatario todo lo que sucede. El “madruguete” presidencial de marzo pasado se añade a la “sugerencia” presidencial del miércoles anterior, y pone a Banxico en general, pero de manera muy especial a su gobernadora, Victoria Rodríguez Ceja, en una auténtica encrucijada, cosa que no debería ser.

¿La Fed o AMLO?

La pregunta ni siquiera debería existir. En 2008, cuando se le preguntó al gobernador Ortiz sobre lo que haría Banxico ante la “sugerencia” presidencial, este contestó que la Ley de Banxico era muy clara y era la única a la que deberían ceñirse todos los funcionarios en la institución.

Quizás Rodríguez Ceja podría responder en el mismo sentido si hoy se le pregunta. Pero más allá de la ley, que por supuesto es sumamente importante, existen condiciones de mercado que los bancos centrales deben observar y actuar en consecuencia. En aquel 2008 al presidente Calderón nadie le informó que la tendencia global de las tasas de interés era de alza y no de baja, ante los problemas que ya se observaban en los mercados hipotecarios y de dinero que, como sabemos, derivaron en el gran colapso global de la crisis subprime, en su momento calificada como la mayor crisis desde la Gran Depresión de 1929.

En este 2022, nadie le informó al presidente López Obrador, o no quiso escuchar, que la tendencia global de las tasas es al alza, que hay una gran presión sobre los bancos centrales de todo el planeta para que suban sus tasas de referencia. De hecho, el consenso de analistas estima que Banco de México deberá seguir sí o sí a la Fed en sus movimientos de tasas de interés lo que resta del año. Este mismo miércoles 4 de mayo la Fed decretó su mayor alza de tasa en 22 años, 50 puntos base para dejarla en un margen de entre 0.75 a 1.0 por ciento, por lo tanto, las estimaciones coinciden en que Banxico prácticamente no tiene margen para no subir su tasa de referencia en menos de 50 puntos base.

En este sentido, las “sugerencias” presidenciales no deberían ser siquiera tomadas en cuenta. Ante la pregunta sobre a quién hacerle caso o, en su defecto, seguir a la Fed o tomar nota de la sugerencia presidencial, la respuesta debería ser idéntica a la que dio Guillermo Ortiz Martínez en 2008, la ley dice que Banxico es autónomo, pero también permite la participación con voz en la reunión de política monetaria de la Fed de dos funcionarios que, comprobado, informan al presidente sobre lo que sucede, algo que la ley también prohíbe expresamente. Vaya encrucijada.

Los mercados también hablan

Y si además de la Ley de Banxico hubiera un factor adicional a considerar, este no debería ser el comentario que hizo el mandatario mexicano, sino las condiciones de los mercados globales y sobre todo de nuestro vecino del norte, la economía que más nos impacta.

En la junta de política monetaria de la semana siguiente, si Banxico no llegara a subir su tasa de referencia, tendría que tener entre sus manos un argumento perfecto, que convenciera a todo el mundo y evite cualquier suspicacia en el sentido de que hicieron caso al presidente, incluso subir su tasa de referencia solamente 25 puntos base podría dejar bajo los reflectores de la sospecha a los miembros de Banxico.

Nuestro banco central parece estar una vez más, en muy poco tiempo, bajo presiones ejercidas desde el poder. Cuando menos en las próximas horas, además de resolver lo que sucederá con la tasa de referencia, debe decidir paralelamente qué hacer, decantarse entre la Fed o AMLO.

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