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Economía

Estos serán los (viejos) retos económicos de Claudia Sheinbaum, la nueva presidenta

03-06-2024, 10:02:55 AM Por:
Retos económicos de Claudia Sheinbaum
© Especial

Luego de 30 años y probar distintos modelos económicos, estos tres grandes problemas estructurales siguen igual, o peor.

México tiene tres retos económicos que no han podido resolver los últimos cinco presidentes.

En 1994, después de que Ernesto Zedillo Ponce de León, un economista, ganara las elecciones. los analistas y medios especializados de la época señalaban tres grandes retos económicos para el futuro presidente: déficit público, crecimiento económico y desempleo traducido en alta informalidad.

Claro, había muchos retos más en esa época como la situación social, en ese entonces caracterizada por el levantamiento zapatista de principios de 1994, pero en esencia los mercados y capitales se preocupaban por esos tres factores.

Terminó el sexenio, para el nuevo periodo que a la postre ganaría el opositor Vicente Fox Quesada, los grandes retos eran los mismos.

Fox entregó el poder a Felipe Calderón Hinojosa, este lo devolvió al PRI en la persona de Enrique Peña Nieto, quien a su vez lo regresó a la oposición, pero en esta ocasión en otra figura y otro proyecto, el del actual mandatario Andrés Manuel López Obrador, con los mismos tres grandes retos:

  1. Sanear las finanzas y evitar, en la medida de lo posible, el déficit;
  2. impulsar un crecimiento suficiente y sostenido alejado del mediocre promedio de 2 por ciento anual,
  3. además de abatir el desempleo y disminuir lo más posible la tasa de informalidad, que con los años dejará a generaciones enteras sin seguridad social.

Hace dos semanas, en el ETF S&P Dow Jones Summit, que contó con la participación de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), se definieron los tres grandes retos de la próxima presidenta de México, que a la vista del contundente resultado de las elecciones, será Claudia Sheinbaum Pardo.

Sí, después de 30 años la nueva presidenta tendrá la tarea de resolver los mismos retos, que no han sido resueltos en todos estos años y luego de 5 periodos presidenciales.

Déficit heredado de la administración actual

Unas finanzas públicas deficitarias son la herencia constante que los presidentes que salen y dejan a sus sucesores.

Sin embargo, en esta ocasión se apostaba por un déficit muy manejable, ya que la administración que sale en octubre había sorprendido a propios y extraños por su manejo aparentemente “responsable” de las finanzas públicas, pero nadie imaginaba lo que haría al cierre.

Este déficit fiscal de 5.8 por ciento como proporción del PIB, es el mayor en 36 años y provocará que en 2025 la economía crezca menos, a niveles de 1.5 por ciento, desde un previo preliminar de 2.4 por ciento.

El año siguiente los recursos serán escasos, y la economía podría crecer incluso menos si llegara a desacelerarse más la de Estados Unidos.

Arreglar las finanzas y llevarlas a un déficit mucho menor no será fácil ni sucederá de un año al otro, ¿logrará la presidenta modificar este problema estructural de la economía mexicana y entregar un saldo diferente? De entrada, tiene un inicio muy retador por la herencia recibida.

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señala que la reducción de 2.9 por ciento del PIB en el gasto público, estimada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para 2025, sería la más alta en año post-electoral desde la década de los noventa.

En cinco ciclos políticos relacionados con elecciones, el gasto público aumentó en promedio 1.0 punto porcentual del PIB en años electorales y se redujo 0.75 pp del PIB en el año siguiente, pero en esta ocasión el ajuste será de 2.9 por ciento.

En su documento, documento ‘Ciclo Político y Finanzas Públicas. El próximo ajuste fiscal’, el CIEP reitera la necesidad de fortalecer las finanzas públicas a partir de los ingresos presupuestarios, revisar la eficiencia del gasto público y que el endeudamiento se lleve a cabo de manera responsable y en proyectos productivos y sociales con elevada rentabilidad, para asegurar la sostenibilidad en el largo plazo.

Crecimiento mediocre, ni siquiera hay objetivo

En esta ocasión, cuando menos en un inicio, ni siquiera se conoce algún objetivo de crecimiento promedio para el PIB el próximo sexenio encabezado por la nueva presidenta.

Mencionar lo que ha sido el crecimiento de la economía mexicana sería ocioso, incluyendo el de este sexenio que termina, el peor en este indicador desde el periodo 1982-1988 encabezado por Miguel de la Madrid Hurtado.

La economía mexicana requiere crecer al menos 5 por ciento anual de forma sostenida, y no lo hace desde hace mucho.

Una consecuencia de este bajo crecimiento es el siguiente gran indicador, otro problema estructural que en 5 períodos presidenciales no solamente no se ha resuelto, sino incluso ha empeorado. En lo relativo al PIB, esperemos conocer cuando menos un objetivo, saber qué busca este gobierno, y cómo logrará este reto mayúsculo.

Informalidad persistente

En el año 1994 se calculaba que la tasa de informalidad en México se ubicaba alrededor del 40 por ciento de la Población Económicamente Activa, un indicador que para entonces se consideraba muy elevado y preocupante, se urgía a hacer algo para contenerlo y eventualmente resolverlo.

Nadie se imaginaba que en este año 2024, la tasa de informalidad alta no solamente no se ha resuelto, sino incluso es mucho más alta y, de hecho, ya rebasa a la mitad de la población.

Según la última lectura del INEGI, este indicador ronda niveles de 53 por ciento, y fue celebrado por el actual gobierno porque en el peor momento de la pandemia llegó a colocarse en 56 por ciento; es decir, se celebró una caída de 3 por ciento, sin importar que siga en niveles intolerables y que en este sexenio tampoco se haya resuelto este gran problema, también estructural.

Un país tan complejo como México tiene y tendrá muchos problemas, pero luego de 30 años quizás ha llegado el momento de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre qué hemos hecho mal, luego de probar distintos modelos económicos, estos tres grandes problemas estructurales siguen igual, o peor.

Desde la abundancia que no se administró bien hasta la atención de las causas que dicen que se hace, pero todo sigue igual. Ojalá la nueva presidenta logre dar un paso decisivo, entonces y solo entonces la economía mexicana también lo habrá dado hacia el desarrollo sostenido.

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