Estilo de Vida

Zihuatanejo, coral negro y extravagantes olas

Que te dejan experimentar la agradable levedad del buceo, surfear al límite de su cresta y obtener un bronceado súper nice entre las playas y la vegetación.

08-10-2008, 5:00:00 PM

Que te dejan experimentar la agradable levedad del buceo, surfear al límite de su cresta y obtener un bronceado súper nice entre las playas y la vegetación.

Con sus más de 40 puntos de buceo, la región da la bienvenida a sus profundidades tanto a buzos audaces como a principiantes. Los arrecifes de coral están más desarrollados alrededor de las rocas, como en los morros de Zacatoso, en la Caleta de Chon y en una pequeña playa llamada Manzanillo que, al contrario de las otras cuya arena es dorada, ésta tiene la arena blanca por ser de origen coralino. Aunque es posible bucear durante todo el año, la temporada ideal es de junio a diciembre; durante febrero, ballenas jorobadas y delfines hacen sus visitas.    


Además de los corales, hay gran variedad de peces, anémonas, morenas, caballitos de mar, mantarrayas y una que otra tortuga. Aunque el Océano Pacífico no es tan transparente como el Mar Caribe, al compartir aguas con los mares orientales alberga una biodiversidad incluso mayor que la del Océano Atlántico.


Entre tesoros y leyendas
Más arriba, en la superficie, los navíos cruzaron el mar durante siglos para comunicar Occidente con Oriente. De estos viajes quedaron huellas como los nombres de las playas. En playa La Madera, la Nao de China cargaba maderas preciosas, como la caoba, para llevarlas hasta las Islas Filipinas. Y playa La Ropa se llama así porque, según cuentan, después de un ataque pirata la Nao naufragó y todas las sedas que cargaba fueron arrastradas por la corriente hasta la arena, donde formaron una inmensa alfombra.


En los últimos años, tanto los oriundos del lugar como gente de fuera que ha llegado a vivir aquí han comenzado a adquirir conciencia de los tesoros naturales e históricos de esta región. El ecoturismo ha comenzado a perfilarse como una excelente alternativa que combina la contemplación de la naturaleza con poco o cero impacto -ya sea arriba de un kayak o tras un visor-, con la limpieza de la zona y con iniciativas como la siembra de un arrecife artificial en playa La Madera, que además permitirá formar una ola ideal para surfear. A la belleza marina se suma la de la vegetación tropical, como en el espléndido jardín del hotel Las Brisas, construido en 1981 por el arquitecto Ricardo Legorreta, todo aderezado con la alegría de vivir de sus habitantes.


Fuente: http://www.revistaescala.com.mx/articulos.phpid_sec=1&id_art=160&id_ejemplar=22