Estilo de Vida

Valencia, diseño y contrastes

El tercer destino turístico español; su éxito se sustenta en una fuerte apuesta por el diseño de vanguardia que convive con los vestigios de romanos, visigodos y árabes.

19-04-2009, 5:00:00 PM

La Estación del Norte es el edificio que hace patente que Valencia es una de las urbes españolas con mayor cantidad de obra modernista. El Mercado Central es el más grande de Europa, con ocho mil metros cuadrados que te hacen experimentar todo un universo de sabores. Precisamente, a éste acuden los chefs más solicitados de Valencia. Pelean por los mejores productos con los que luego nos deleitan en restaurantes tan sofisticados como Torrijos, La sucursal y Ca Sento. En estos laboratorios de alta cocina, la variedad de sabores parece infinita.


Arquitectura vanguardista
Para vivir y sentir desde dentro la vanguardia que define a Valencia, una visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, proyectada por Santiago Calatrava, resulta imprescindible. Así, aprovecha para dar un paseo por los Jardines del Túria que constituyen un verdadero pulmón de ocho kilómetros que atraviesa la ciudad. En el camino, te sorprenden las construcciones señoriales, puentes entre distintas épocas y estilos, y los museos, como el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), edificio contemporáneo ideado por los arquitectos japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa.


Unos rayos de sol más tarde, la vista se fija en el Museo de Bellas Artes San Pío V (la mayor pinacoteca de España después del Prado).


Alto diseño
Hay que destacar que el posicionamiento de Valencia como ciudad de moda y sinónimo de progreso se percibe también en el trabajo de estudios de diseño como Errequerre. Por su parte, el creador de moda, Alex Vidal, comenta que “el crecimiento de la ciudad es algo inherente al carácter mediterráneo”.


Noche en la ciudad
Al caer el sol, gigantescas farolas iluminan la vida nocturna. La agradable temperatura invita a salir a cenar o a disfrutar de la variopinta oferta cultural de teatros y clubes. Después, la opción con más éxito es el Barrio del Carmen. En sus calles conviven la tradición bohemia y la modernidad. Finalmente, nos decidimos por la terraza del Café El Negrito, escondido en la pequeña plaza homónima. Pedimos al mesero una jarrita de Agua de Valencia (un combinado a base de champagne, jugo de naranja y vodka), sugerida por unos amigos valencianos, que cumple la promesa de “ayudarnos a olvidar las penas” y a poner un dulce punto final a nuestra visita a esta ciudad de diseño y contrastes.

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