Estilo de Vida

Tealosophy, una forma de vida en base al té

Conoce a esta especial mujer, creadora de una marca a través de la cual transmite su conocimiento de la cultura de esta bebida milenaria.

20-04-2010, 5:00:00 PM

Casi escondida en un hotel de Bueno Aires se encuentra Tealosophy. Su creadora, Inés Bretón, una de las 11 narices de té en el mundo, propicia una perfecta armonía entre ceremonia y deleite.


A Inés la podemos encontrar entre decenas de latas y artesanías. Es una artífice de las mezclas que, con hebras de té de lugares como la India, Sri Lanka, China y Taiwán, fusiona perfumes, sensaciones y sabores para convertirlos en exquisitos blends. Inés es una de las 11 narices de té y creo una marca para ofrecer sus creaciones: “Tealosophy es una forma de vida y una filosofía; es latir a un ritmo distinto dando importancia a los detalles”, define.


Olfato absoluto
Inés comenzó a padecer intensas migrañas cuando niña y hasta el fin de su adolescencia, que la hacían aborrecer los olores hasta el punto de descomponerla; éstas culminaron con el diagnóstico de un médico en Francia: olfato absoluto.


Parecía que la carrera de perfumista era la adecuada para ella, pero su brújula apuntó hacia Nueva York, mientras trabajaba en el Museo Gugenheim y sostenía una habitual tasa de té que armaba en The T. Emporium. Cuando los clientes comenzaron a pedir lo mismo que ella, alguien detectó su talento aún escondido y comenzó el aprendizaje.


“Estudié durante ocho años de la mano de mi gran mentora, Fumiko, mi maestra japonesa. Con ella entendí la cultura del té, el ritual; allí encontré mi lugar”, recuerda. Aún cuando sabe que esta frase es relativa porque su vida está donde los olores la llevan. Puede ser en Assam, al noreste de la India, donde se dan los mejores tés porque la altura del lugar concentra la clorofila en cada hoja, o al pie de los Himalayas, donde nace el Darjeeling –la champaña del té-, en Sri Lanka, donde se cultiva el mejor té negro, o en la Patagonia de su natal Argentina, que ofrece deliciosos frutos rojos. “Siempre fui una buscadora”, sentencia.


Un ritual imposible
“Caéte siete veces, levántate ocho”, le solía decir el Dalai Lama. Una fotografía la muestra al lado de este maestro, ofreciéndole un blend que hace unos años creó para él: capullos de jazmín envueltos en hebras de té verde, que se abren al recibir el agua en su punto.


Su olfato exquisito también creo mezclas para personalidades como los Reyes de España, Carolina  Herrera, Uma Thurman y Francis Ford Coppola, importantes hoteles como el Waldorf Astoria y prestigiosas marcas como Bulgari y Kenzo.


También creó un blend en homenaje a Frida Kahlo, una base de té negro con cacao de México y almendras. “Beberlo es como experimentar esa frase de la pintora: pies para que los quiero si tengo alas para volar”, sugiere.


Inés se siente responsable y feliz de transmitir la pasión, el rito y el lujo de la cultura del té.