Estilo de Vida

Tadao Ando, arquitectura autodidacta

Descubre el fascinante mundo de este genio del diseño y las construcciones, que gracias a su talento hoy goza de prestigio internacional.

16-03-2010, 5:00:00 PM

Fue desde niño que Tadao Ando sorprendió a sus cercanos con su talento, genio y creatividad. Nacido en la ciudad japonesa de Osaka, creció educado por su abuela y paso gran parte de su tiempo en las calles, escenario rústico pero en el cual aprendió a trabajar con la madera en tres dimensiones, para llegar finalmente a convertirse en un poeta del hormigón observando a un carpintero que vivía al frente de su hogar.


Aquellas sencillas lecciones resultarían invaluables para su futuro ya que aprendería una insuperable y excelente manipulación del encofrado de madera para manipular el hormigón, con la que consigue una perfección sedosa en cada uno de sus edificios.


Pero el camino al éxito del que hoy goza no sería nada fácil. En un comienzo pensó dedicar su vida al boxeo, aunque finalmente optó por la arquitectura de manera autodidacta y personal. Consiguió sus primeros trabajos en oficinas de arquitectos locales y con esos ahorros pudo alcanzar uno de sus anhelos: adquirir un libro sobre Le Corbusier, de donde obtendría importantes conocimientos repasando con un lápiz una y otra vez los dibujos hasta dejar las páginas negras.


A partir de ahí, se dedicó a viajar por Europa, África y Estados Unidos, leyendo cada revista o libro especializado en arquitectura para posteriormente dar el gran paso al crear el Tadao Ando Architect 6 Associates en Osaka en 1969, con Louis Kanh y Frank Lloyd como sus grandes inspiradores.


En esa oficina apuntó en un primer momento a trabajos en madera, aunque con su primera y sencilla casa Azuma, comenzó a adquirir reconocimiento y prestigio; ésta fue adosada en hormigón y en ella plasmó un tranquilo mundo interior al que se accede por una puerta que es una franja en la fachada.


En una serie de proyectos religiosos en su país, lleva a la práctica las nuevas ideas que cruzan por su mente. Es así como en estructuras como la Iglesia en el Agua en Tomanu, la Iglesia de la Luz en Osaka, y el templo de Agua Shingonshu Honpukuji, interactúa el hormigón con las cualidades elementales de la luz y el agua, dando como resultado edificios llenos de belleza, sin caer en la pomposidad.


Otra de sus grandes apuestas es rechazar el materialismo consumista de la sociedad actual, lo que en la práctica se traduce en la utilización de las modernas técnicas de construcción, aunque con la intención de dar forma a edificaciones que aparentan sencillez y positivas sensaciones.


Contrario a la generalidad arquitectónica de Japón, suele crear espacios interiores cerrados y no abiertos, con paredes para definir los límites adecuados y cómodos para el ser humano.


Su capacidad y talento natural lo convierten en uno de los pocos en el mundo que ha ganado prácticamente todos los premios de la arquitectura. En sus vitrinas se pueden observar reconocimientos como la Medalla de Oro de la Academia Francesa de Arquitectura, el Premio Pritzker, comparable al Nobel, además de ser invitado a participar en charlas y congresos en importantes universidades de EU.