Estilo de Vida

Sedosa, sabrosa y sutil, las claves de la créme brulée

Un postre chic, exquisito y siempre refinado. Créme Brulée, de Francia para el mundo.

17-08-2009, 5:00:00 PM

Una de las mejores bondades dulces de Francia para el mundo es la créme brulée o, en español, crema quemada. Es un flan de postre cubierto con azúcar y dorada al horno por lo general en un ramekin. Se trata de un plato muy ligero y refrescante que los franceses cocinan desde el año 1.700, aproximadamente.

Son pocos en el mundo quienes pueden resistir esta deliciosa crema aromatizada a la vainilla y recubierta por una crujiente capa de caramelo.

Es ideal para ofrecerlo en casa cuando se requiere de un postre que no sea excesivamente consistente y además, cuando quieres mostrar frente a tus invitados todo tu buen gusto y la exigencia de tu paladar.

Si bien a simple vista su preparación parece fácil, ésta debe ser muy cuidada. El sabor, la textura y la temperatura deben conjugarse para crear un producto perfecto que pueda, incluso, ganar adictos.

En la cocina profesional, el azúcar que lo cubre es caramelizada con ayuda de un soplete y, probablemente, ése sea uno de los mayores misterios de este rico y cautivante plato, que, de hecho, está confeccionado con ingredientes, en verdad, simples.

La calidad de los ingredientes es capital (crema espesa, huevos frescos, vainilla de verdad) y más aún su dosificación. Los mejores chef del mundo dicen que la consistencia debe estar entre la crema inglesa y el flan; ni tan duro ni tan blando.

El caramelo debe ser lo justo, si se quema en exceso se pone amargo.

Por último, la temperatura: muchos restaurantes sacan la créme brulée directo del refrigerador: demasiado fría para servirla, lo que arruina totalmente el toque chic y exquisito del postre.

 


 

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