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Sebastian Vettel, el piloto del año en la F1

Con tan sólo 22 años, el joven germano ya ostenta un subcampenato. Estilohoy.com te invita a conocer un poco más del indicado como sucesor de Schumacher.

19-11-2009, 5:00:00 PM

No ganó el campeonato mundial de la Fórmula Uno esta temporada, pero su talento y capacidad al frente de un volante es reconocido por todos. El joven alemán Sebastian Vettel, de tan sólo 22 años, fue elegido como el piloto del 2009 por los jefes de equipo de las 10 escuderías que compiten en la máxima categoría del mundo motor.


Comenzó su carrera en la Fórmula Uno, en BMW Sauber, escudería con la que debutó en el año 2007 en el gran Premio de Indianápolis, donde terminó octavo, convirtiéndose en el corredor más joven en terminar una carrera dentro de la zona de puntos.


Su velocidad atrajo la mirada de los expertos, por lo que al año siguiente Red Bull Racing lo contrató para ocupar un asiento como titular en Toro Rosso, equipo B de la bebida energética que compite en la Fórmula Uno.


Su actuación ese año fue deslumbrante. Para quienes no saben mucho de F1, hay que decir que Toro Rosso es un equipo menor, que termina las carreras generalmente en posiciones rezagadas. Sin embargo, Vettel lo elevó al nivel de los mejores.


Fue bajo un diluvio, en uno de los tradicionales escenarios de la competencia, el mítico circuito de Monza en Italia, donde el niño mimado dominó a su antojo, ganando la carrera tras propinarle una verdadera paliza a las siempre poderosas Ferrari y Mclaren, transformándose de paso en el corredor más precoz en obtener una pole position y escalar hasta lo más alto del podio en la F1. 


Para 2009, sus geniales actuaciones especialmente bajo lluvia, donde se ve el verdadero potencial de los pilotos sin importar las consideraciones mecánicas de los monoplazas, le abrieron las puertas de Red Bull, equipo con el que conquistó el subcampeonato de pilotos y constructores, dando dura batalla al actual monarca, el inglés Jenson Button.


Dentro de sus caracteríticas personales destaca su superstición. Reconoce haber cambiado un día de pista tras cruzarse con un gato negro. Además, tiene un cerdo de la suerte, una pequeña pieza de un cerdo dorado con un centavo, la cual lleva en cada carrera y que le regaló su padre tras un accidente en los karts. Es desconfiado por naturaleza, no tiene manager ya que no se fía 100% de nadie.


Quienes lo conocen afirmar que es tímido, callado y que la fama no lo ha cambiado en nada, aunque con estos antecedentes está más que claro que dentro de la pista sufre una verdadera transformación que lo sitúa sin duda como un piloto con madera de campeón… tal cual como su compatriota y mentor el gran Michael Schumacher, quien al menos en los números es el mejor de todos los tiempos.

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