Estilo de Vida

Pozos, oasis unico para el arte y la buena vida

Se trata de un antiguo pueblo minero en Guanajuato que ahora representa un gran corredor cultural.

10-02-2009, 5:00:00 PM

Llegar aquí implica atravesar un extenso páramo que evoca los pasajes novelados de Juan Rulfo. Mineral de Pozos, Guanajuato, fue durante centurias una próspera población gracias a la explotación de las minas, pero fue abandonado casi por completo a mediados del siglo pasado. Durante décadas permaneció en el olvido, hasta que en los noventa, varios artistas y promotores de arte se mudaron aquí y decidieron convertir el pueblo en un gran corredor cultural.


Casa Mexicana, un hotel exclusivo con tan sólo cinco habitaciones, apuesta al trato personalizado. Abrió sus puertas en 1995; paralelamente se inauguró  la primera galería con una exposición de grabados de Picasso y diversas obras de Rembrandt. A partir de entonces, Pozos comenzó a estar en los ojos de los coleccionistas. Hoy, aquellas obras de Picasso pueden ser admiradas en las habitaciones y pasillos del hotel, que cuenta también con un spa que ofrece aromaterapia, así como masajes con piedras calientes o con chocolate. La chef del hotel es respaldada por su entrenamiento en el New York Macrobiotic Center.


Una vez encendido el imán cultural de Casa Mexicana, otros establecimientos se sumaron: Casa Montana y la Posada de las Minas, un hotel boutique que ocupa una antigua mansión del siglo XIX. También comenzaron a aparecer estudios y galerías.


En Pozos las inauguraciones tienen lugar poco después del mediodía, los fines de semana. En la Galería Juárez asistimos a la inauguración de la exposición Testosterona, obra pictórica del artista James Harvey. Es casi inevitable terminar estas reuniones en el taller de algún artista: Daniel Rueffert nos invita al suyo. Después de conocerlo me lleva a Los Famosos de Pozos, el restaurante que abrió él mismo en 2001 y que cuenta, claro, con galería.


A la mañana siguiente nos dedicamos a recorrer la historia y las inmediaciones de Pozos. Tras cinco kilómetros de terracería en una camioneta, llegamos a unas enormes chimeneas cónicas, construidas por los jesuitas en 1595. Palmar de Vega fue una guarnición española que los jesuitas convirtieron en mina.


Después nos internamos en el desierto, hasta donde están las ruinas de las minas y ex haciendas de San Baldomero, el Triángulo, San Rafael y Cinco Señores. Antes del volver al centro del pueblo, todavía tenemos tiempo para conocer el antiguo acueducto y el edificio que ocupó la Academia Modelo, una escuela de la época del Porfiriato donde se enseñaba artes y oficios.


Durante los años previos a la Revolución Mexicana, Pozos alcanzó su mayor auge económico y demográfico, teléfono, los teatros y grandes almacenes llegaron con la bonanza, pero la Guerra Cristera se la llevó. Hoy, el pueblo se ha convertido en un oasis cultural único, y hasta presume un creciente mercado de bienes raíces.


Más información en:    www.casamexicanahotel.com/