Estilo de Vida

Paolo Roversi y la fuerza de una mirada

El artista ha trabajado con grandes de la talla de Depeche Mode y hoy representa uno de los mejores lentes de Europa.

22-06-2010, 5:00:00 PM

Pocos fotógrafos son capaces de captar tan bien las miradas de quien retratan y todo lo que éstas conllevan. Paolo Roversi lo sabe hacer y muy bien. El fotógrafo italiano de moda y publicidad tiene un gusto personal por la fotografía oscura y los colores deslavados; justamente ahí logra que algunas miradas nos deslumbren.
                              
Con él podemos decir sin miedo que una imagen vale más que mil palabras, porque en cada instantánea parecemos llegar al alma de sus musas. Nació en Ravena en 1947, y se interesó por la fotografía cuando era adolescente, durante unas vacaciones familiares en España, en 1964.
 
De vuelta a casa, instaló un cuarto oscuro en el sótano y comenzó a desarrollar la impresión en blanco y negro de su propio trabajo. Su encuentro con un fotógrafo profesional, Nevio Natali, fue muy importante: en el estudio de Nevio Paolo pasó muchas horas consiguiendo un aprendizaje importante, así como una amistad muy fuerte.


En 1970 comenzó a colaborar con la agencia Associated Press. Ese mismo año abrió su estudio  de retratos en Ravenna, donde fotografiaba celebridades locales y familias. En 1971 conoció por casualidad a Peter Knapp, el legendario director de arte de la revista Elle.  Así, fue a Paris y comenzó a acercarse a la fotografía de moda.


El fotógrafo británico Lawrence Sackmann lo tomó como su asistente y Paolo se convirtió en un fotógrafo profesional. “Sackmann me enseñó la creatividad. Siempre estaba intentando cosas nuevas aunque no siempre la cámara y el flash estuvieran puestos a punto” cuenta.
 
Luego, hizo pequeños trabajos para revistas como Elle y grupos como Depeche Mode, hasta que Marie Claire publicó su primera gran colección. De ahí en adelante, el éxito no se ha detenido.


Uno de sus últimos y bellos trabajos es “A white story”,  para Vogue Italia de abril de este año. Ahí retrató a las modelos Sasha Pivovarova & Guinevere van Seenus en una invernal portada, consiguiendo un efecto exquisitamente angelical.
 
Echa un ojo a su trabajo: