Estilo de Vida

Osamu Tezuka, dios del manga

Considerado el padre de la historieta japonesa, su legado perdura hasta el día de hoy para dar vida a una de las manifestaciones más populares de Japón.

06-04-2010, 5:00:00 PM

Comenzó siendo un gran admirador de Disney. Sin embargo, su talento y capacidad lo llevarían por un camino propio, siendo reconocido en la actualidad por su prolífica obra, como el “Manga no Kamisama” (Dios de los Manga).


Desde muy pequeño demostró grandes habilidades para el dibujo, encargándose con éstos, de deleitar y entretener a su familia y amigos.


El horror de la Segunda Guerra Mundial y los bombardeos lo marcaron a fuego y para siempre, experiencia que se encargaría de exponer en cada una de sus creaciones con una particular perspectiva que entregó a lo largo de su trayectoria como artista. 


Del Walt Disney estadounidense tomó la estética de las pupilas brillantes y el fluido movimiento de los personajes, características que se aprecian con nitidez en las animaciones de Max Fleischer, uno de los creativos más grandes de la industria estadounidense. De esta forma se desmitifica la creencia de que los japoneses dibujan sus personajes con grandes ojos porque no les gustan sus ojos rasgados.


Del gran comediante Chaplin también recibió cierta influencia, tomando varios de los elementos cómicos de éste para dar vida a su ingeniosa y creativa narrativa.


Toda esa fusión de propuestas da espacio al nacimiento de la filosofía que transmite Tezuka, la cual apunta a la superación de los conflictos que estuviera atravesando su nación natal, grandes valores morales como el de la igualdad entre hombre y mujer y la defensa de la naturaleza.


Dentro de su gran y pionero aporte y tras la publicación en 1946 de su primera historieta Ma-chan no Nikkicho (El diario de Ma- Chan), destaca Tetsuwan Atom (Astro Boy), su serie estrella, además de Janguru Taitei (Kimba el león blanco), que posteriormente utilizaría Disney de inspiración para crear El Rey León.


Su obra también abarcó la ciencia ficción y lo fantástico con Metropolis, Big X, Wonder Three, O-Man; la aventura submarina con Umi no Triton; la biografía con Buddha; el jidaimono (género dramático japonés) con Dororo; el terror con Vampire, Don Dracula, el western, el género policíaco, el béisbol y otros deportes, así como también el erotismo, una de las grandes influencias que aún perduran en el manga japonés.


Tras estos éxitos abrió en 1962 su propia productora bajo el nombre de Mushi Productions, donde revelaría su talento como historietista, aunque sufrió una quiebra que lo lleva a apostar por otra productora de nombre Tezuka Productions, en la cual con la ayuda de escasos colaboradores ampliaría su legado, reconocido hasta hoy por los fans del manga japonés.


De esta época datan creaciones como Adolf ni Tsugu (Adolf) o la inconclusa Ludwig B, sobre la infancia de Beethoven (1988, para Comics Tom), que exponen su vitalidad en los últimos años de su vida, tras cuatro décadas de dedicación exclusiva al manga, dejando un recuerdo e influencia que perdura en los nuevos autores japoneses y que han mostrado al mundo una de las manifestaciones artísticas y creativas más originales y fascinantes de Japón. 


En 1994 y en reconocimiento a todo su aporte, se inauguró en Takarashima, su ciudad natal, un museo que lleva su nombre, el nombre de Osamu Tezuka, “Dios del manga”.

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