Estilo de Vida

Marfa, arte en el desierto

Esta cuidad en Texas es el sueño hecho realidad de un artista y una especie de oasis en el desierto, donde el arte contemporáneo aplicó su peculiar impronta.

09-06-2010, 5:00:00 PM

Por Luis Porras


El espacioso desierto nos brinda su sinfonía de luz y texturas; éste es un lugar en el que todos hemos estado de cierta forma y al visitarlo lo vamos reencontrando. Es interesante saber que fue en Marfa donde Elizabeth Taylor y James Dean realizaron el filme Giant en 1956. Hoy en día, este pequeño lugar es una meca del arte contemporáneo, a la que llega público de todo el mundo buscando lo que se considera uno de los últimos refugios del arte del siglo 20.


La cuidad grande más cercana es El Paso, que se encuentra a aproximadamente 320 kilómetros de distancia. Su población, de apenas 2,400 habitantes, es variada étnicamente debido a la inmigración proveniente de principalmente de Europa y la costa este de Estados Unidos. Fundada a principios de la década de 1880 como una parada de tren para recargar agua, durante años fue un puesto militar hasta que el sueño de un artista reactivó su economía en los años 70.


Donald Judd, nacido en 1928, se enamoró del lugar y lo consideró el complemento perfecto para su obra artística. En la etapa madura de su carrera se dio cuenta de que su trabajo requería ser exhibido en un solo lugar de forma permanente, así que decidió escapar de Nueva York para residir en Marfa. Desde 1972 hasta su muerte en 1994, Judd compró y rediseño antiguos edificios y espacios públicos de Marfa para albergar su obra artística, consistente en grandes esculturas de concreto y aluminio realizadas específicamente para este sitio, además de su colección personal de arte, la obra de artistas invitados y muebles diseñados por él.


Desde el fuerte
La fundación Chianti, instituida por Judo en 1986, ocupa los edificios renovados del antiguo Fuerte Rusell, en el centro de la cuidad, además de un bodegón convertido en sitio de exhibición permanente de las esculturas del artista norteamericano John Chamberlain. Esta fundación custodia instalaciones permanentes de Judd y diez artistas invitados, así como exposiciones temporales. Las bodegas de artillería, las barracas y un antiguo hangar fueron rediseñados y ahora son espacios de ambiente contemplativo que mantienen una íntima conexión visual con el paisaje. También en Marfa se encuentra la fundación Judd, que custodia el patrimonio personal atesorado por el artista. Esta fundación consta de seis edificios con espacios donde se exhibe la obra de Judd, así como su colección personal, además de las áreas donde residía él con su familia. Ambas fundaciones ofrecen tours guiados a lo largo del año y se recomienda hacer reservaciones con anticipación.        


Marfa también ofrece una gran cantidad de galerías privadas de arte contemporáneo, así como una excelente librería especializada en arte contemporáneo, diseño y arquitectura. En cuanto a la gastronomía tiene varios sitios de cocina mexicana y una pintoresca pizzería instalada en el antiguo garage de una gasolineria. Además, hay cafecitos y uno que otro bar donde cada noche se puede encontrar a algún personaje de la escena artística.


En mayo se realiza el Festival de Cine de Marfa, que fue iniciado en 2008. Además de mostrar cine experimental, el festival es una excelente oportunidad para recorrer el lugar pues ofrece tours para conocer la zona.


En octubre la Fundación Chianti abre sus puertas para presentar su exposición, que data de 1986 y cada año presenta una nueva exhibición de arte y una plática con un artista invitado. Por esos días las galerías de arte aprovechan la afluencia de visitantes para presentar eventos especiales en sus espacios.


Con casas de diseño propositito, la arquitectura contemporánea se hace presente en el lugar. Al caminar por sus calles se observa cómo las escenas rurales o semi urbanas se entrelazan con el arte contemporáneo, al punto de que es preciso preguntar a los lugareños si cierto edificio u objeto se trata de una obra de arte.


Visitar Marfa es un reto para los sentidos. Con su luminosidad y silencio, el vasto desierto puede ser desconcertante, pero es un hecho que esta pequeña cuidad llega a convertirse en un estado emocional para el visitante.

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