Estilo de Vida

Los Fiordos, pasado natural de Noruega

Recorrer los fiordos noruegos es una experiencia única, pues se trata de uno los parajes naturales más hermosos del planeta. Producto de varias glaciaciones.

21-04-2009, 5:00:00 PM

Nuestro viaje comenzó en la ciudad de Oslo, donde tomamos un ferrocarril en dirección a los fiordos del Mar del Norte. Aunque el destino final de nuestro itinerario era la ciudad de Bergen, el verdadero objetivo de esta travesía era llegar al fiordo de Aurlands a bordo del famoso tren Flamsbana, para recorrer una de las vías férreas más difíciles pero más espectaculares del mundo. Comenzamos a subir hasta que llegamos a Gello.


El Flamsbana
Al llegar a Myrdal bajamos del tren en una modesta estación;habíamos llegado al punto donde abordaríamos el Flamsbana. Entre túneles y riscos escarpados, el tren comenzó su viaje de 20 kilómetros hacia el fiordo. A medio camino nos detuvimos para admirar la cascada de Kjosfossen, una de las más impresionantes del recorrido.


Una hora después llegamos al puerto de Flåm, donde un gigantesco crucero estaba anclado en el muelle. La mayoría de los pasajeros del Flamsbana abordó de inmediato un ferry que los llevaría hacia otro de los fiordos, en tanto que nosotros buscamos posada porque planeábamos pasar unos días en los pueblos del fiordo de Aurlands.


Cuna de vikingos
En Aurlands conocimos a Noralv, un descendiente de los vikingos, quien nos llevó a visitar la aldea de Otternes, donde comimos auténtico queso café de Noruega, muffins de zarzamora y un poco de jugo de manzana. Conseguimos unas bicicletas para recorrer el lugar. El camino no nos llevó muy lejos, pues las moles de granito son una barrera infranqueable que mantiene a estos pueblos aislados. Durante nuestra estancia en Flåm visitamos el Centro del Salmón Silvestre, ubicado en el valle contiguo.


Después de subir en auto por las montañas y cruzar páramos cubiertos de hielo, llegamos al pueblo de Laerdal, donde aprovechamos para comer un exquisito filete de salmón acompañado de papas y vino blanco. Desde las alturas, tuvimos una de las mejores vistas del fiordo de Aurlands.


Naeroy, patrimonio mundial
A continuación embarcamos un ferri en dirección a Gudvangen, que se encuentra al final del fiordo de Naeroy. El trayecto fue impresionante. En sus orillas, algunos leones marinos descansaban sobre las rocas. Junto al muelle, un autobús nos esperaba para llevarnos al siguiente pueblo. De camino pasamos por el famoso Voss, lugar donde embotellan agua de gran calidad y pureza.


Tierra de huertas
Otro ferry nos condujo por el fiordo de Hardanger hasta el poblado de Lofthus. Ahí pudimos descansar en el Hotel Ullensvang.


El fiordo de Hardanger es más llano que los anteriores y por las laderas de sus montañas abundan las huertas, en especial las de manzanas. Por sus aguas pasan los ferries, que son el medio de transporte más común. Más adelante compramos alimentos en Odda para poder llegar con fuerzas a Buerdalen. Ahí subimos al glaciar de Buerbreen, uno de los gigantes de hielo que coronan los fiordos de Noruega. Flåm, Laerdal, Ullensvang, Odda, Buer, Utne y Alvik; sin duda estábamos en los últimos recovecos de estos parajes. Finalmente, a lo lejos, pudimos ver las pintorescas casas junto al puerto y las colinas envueltas en su eterna niebla. Supimos entonces que había llegado el término de nuestro camino.

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