Estilo de Vida

Las máximas leyendas del boxeo mundial

Conoce la historia de las máximas figuras de este deporte que mezcla fuerza, pasión, inteligencia, pero también mucho estilo.

15-11-2010, 5:00:00 PM

Desde las primeras enfrentamientos entre los griegos como el pygmachia y el pancracio, hasta los espectáculos televisados de hoy, el boxeo ha experimentado una evolución increíble, con grandes nombres como el boxeador estadounidense John L. Sullivan, considerado el último campeón mundial de boxeo a puño limpio y el primero del boxeo con guantes.


Como él, un sinfín de estrellas ha desfilado por las arenas de este rudo deporte. Te invitamos a recordarlos.


Óscar De la Hoya
Es uno de los boxeadores más queridos en la historia moderna de este deporte. Principalmente porque representa todo un símbolo en dos de los países con mayor fanatismo por el box, México y Estados Unidos.


Nació en Los Ángeles en el seno de una familia humilde, en las zonas más pobres del este de la ciudad, caracterizada por la violencia de sus calles y la existencia de múltiples pandillas.


Gracias a este deporte, que ya habían practicado su padre y su abuelo, Óscar pudo escapar de ese ambiente y del destino que esperaba a muchos de sus jóvenes vecinos.


Su trayectoria en el campo aficionado fue espectacular. Realizó 230 combates y su inteligente estilo y golpeo demoledor hicieron que sólo fuera derrotado en cinco ocasiones. Aunque su balance como profesional lo fue todavía más: había disputado 30 combates que se saldaron con otras tantas victorias.


Mike Tyson
Tyson fue un hijo de la calle. Tras cometer varios robos, fue internado en un reformatorio de Nueva York, donde conoció al entrenador de boxeo Cus D’Amato. En 1980 saldría bajo su custodia alcanzando una brillante carrera como amateur.


Ya en su primer año de profesionalismo demostró su fuerza tras ganar 14 combates, 11 de ellos por K.O. en el primer asalto. Durante los siguientes años todo fue éxito, en 1989 su balance como profesional era de 37 victorias (33 por K.O.) y ninguna derrota.


A pesar de su éxito profesional, Tyson volvió a tener problemas legales y en 1992, fue acusado de violar a una joven que participaba en un concurso de belleza y fue condenado a cumplir cuatro años de prisión.


En 1996 reconquistó el título mundial de los pesos pesados (versión WBA), pero lo perdió en noviembre de ese mismo año ante Evander Holyfield, con quien protagonizó una de las más desagradables anécdotas de la historia del deporte, cuando resultó descalificado tras arrancar de un mordisco parte de su oreja. A pesar de ello, siempre será recordado como una de las máximas figuras de la historia.


George Foreman
Desde muy niño mostró interés por el deporte, iniciando su carrera profesional en 1969, en un combate celebrado en el Madison Square Garden en el que se impuso por K.O. en el segundo asalto.


A lo largo de los siguientes dos años y medio, derrotó de forma consecutiva a 32 boxeadores y llegó a sumar un total de 40 combates consecutivos sin conocer la derrota. Parecía ser invencible, pero, en octubre de 1974, perdió su corona frente a Muhammad Alí en un combate celebrado en Zaire.


Se retiró del boxeo en 1977 para convertirse en predicador en Texas (recibiendo el apodo de Reverendo), aunque volvió a pelear 10 años más tarde, logrando una serie de victorias ante rivales mediocres.


Muhammad Ali
Se inició en el profesionalismo bajo la tutela de otra leyenda del boxeo: Angelo Dundee, y pronto se volvió famoso por su estilo poco ortodoxo, sus resultados espectaculares y su constante autopromoción.


Muchas veces recitaba poemas escritos por él mismo, en los que mencionaba en qué round noquearía a su oponente. Por otro lado, eran reconocidas sus auto alabanzas, con frases como “soy el más grande” o “soy joven, hermoso, rápido y nadie me puede vencer”.


Entre 1960 y 1963, el joven alcanzó un récord de 19-0, incluyendo 15 knockouts. Derrotó a boxeadores de la talla de Tony Esperti, Jim Robinson, Donnie Fleeman y Duke Sabedong.


Tras retirarse en 1981 empezó poco a poco a desarrollársele la enfermedad de Parkinson, que iría deteriorando su salud. Es en esta fragilidad cada vez mayor cuando ha demostrado ser más fuerte, no dejando que la enfermedad mine su ánimo.