Estilo de Vida

La genialidad de Jean-Luc Godard 24 veces por segundo

Conoce a este cineasta icono de la nueva ola del cine francés cuya forma de concebir sus producciones obedecían a un carácter transgresor y extravagante.

07-05-2009, 5:00:00 PM

Dentro de la nouvelle vague (nueva ola) cinematográfica francesa, el director franco-suizo Jean-Luc Godard es uno de los más influyentes. Cultivó un cine vanguardista y experimental respecto al formato clásico. A ratos irreverente y rebelde, Godard, en un comienzo fue crítico de filmes en revistas, reaccionó con pasión y talento desbordante ante las estructuras clásicas del cine francés.


En el verano de 1959 comenzó el rodaje de su primer largometraje, À bout de souffle sobre un guión de Truffaut y con la colaboración de Claude Chabrol. La película, protagonizada por Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg supuso una revolución en la manera de filmar al utilizar técnicas hasta entonces poco ortodoxas, como rodar cámara en mano o saltar de un plano a otro. A pesar de no lograr ningún premio en el Festival de Cannes, ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, así como el Premio Jean Vigo.


Durante los siguientes años, Godard colaboró con otros integrantes de la Nouvelle Vague como actor, co-director o productor, a la vez que dirigió películas enormemente influyentes que fueron aclamadas por la crítica cinematográfica como Banda aparte o Pierrot el loco.


Vehemencia política
Con la misma fuerza que tuvo para innovar en el cine, Godard comenzó a incluir en sus trabajos referencias al maoísmo y al marxismo-leninismo, ideologías entonces en boga entre algunos intelectuales y ciertos sectores estudiantiles y obreros.


Fue cuando creó el “Colectivo Dziga-Vertov” junto a otros cineastas como Jean Pierre Gorin y Juliet Bertó. Sus filmes se comenzaron a rodar en 16 mm y  se nutrieron de influencias de propaganda soviética. En sus propias palabras, eran películas revolucionarias para audiencias revolucionarias. La época lo era.


El trabajo del director puede dividirse en tres fases muy claras. La primera, con una manera clásica de filmar, influenciado por directores como John Ford. Una segunda donde se vincula con su parte militante; y la tercera, en la que reflexiona sobre el lenguaje digital, por ahí en 1970, donde comienza a experimentar con el formato de vídeo, al mismo tiempo que también dirigiría películas más convencionales y con menos carga política.


En cualquiera de las tres fases, sus planos contienen citas culturales, compromiso político y radicalidad estética, influida esta última por su apego a la fotografía: “La fotografía es verdad y el cine es verdad 24 veces por segundo”, señaló en una ocasión.


En cualquiera de sus películas impuso una forma de hacer cine. El desafío para quien ve sus films es encontrar también una nueva manera de mirarlo.