Estilo de Vida

La copa perfecta para cada sabor

En Estilohoy.com te decimos qué características deben tener las copas para que puedas disfrutar al máximo los complejos sabores y aromas de cada tipo de vino.

19-04-2010, 5:00:00 PM

La vida es demasiado corta para beber buen vino en una mala copa“. Con esa frase, el austríaco Georg Riedel, representante contemporáneo de la dinastía más larga, famosa y respetada de fabricantes de copas del mundo, resumió la importancia de distinguir entre cada copa para disfrutar en plenitud los sabores de uno de los productos más clásicos y glamorosos producidos por el hombre: el vino.


Riedel algo sabe: fue el primero en descubrir que el aroma, buqué, sabor, balance y la persistencia de los vinos son afectados por la copa en que se beben y no lo hizo al azar: en la década de los 60 comenzó un trabajo pionero en la creación de la serie sommeliers, reconocida desde entonces como el patrón de calidad de copas para vino. De esta forma hoy nadie lo desmiente: existe la copa perfecta para cada vino, dependiendo si es tinto, blanco o espumoso. En Estilohoy.com te presentamos las características de cada una de ellas.


Copa para el tinto
En la degustación del tinto intervienen distintos sentidos: olfato, gusto y vista. Con esto en mente la máxima para las copas debe ser sencillez. Las copas talladas, con colores y dibujos sólo sirven de adorno o como recuerdo de nuestros abuelos o ancestros, por muy elegantes y noble que sea su confección. Por lo mismo, deben ser totalmente transparentes, lisas y finas.


Específicamente, una copa para tinto debe tener una forma una capacidad cercana a los 200 centímetros cúbicos y debe ser ligeramente alargada y suavemente estética, en forma de tulipán, de ahí que se les conozca con el nombre de copa tulipán. El borde exterior se debe curvar ligeramente hacia el interior y presentar un tallo suficientemente largo para no aumentar la temperatura del vino con la mano. Además, es recomendable que tenga la boca ancha ya que las extrechas impiden la posibilidad de introducir la boca y la nariz al mismo tiempo con lo que se imposibilita la exploración de las distintas capas de buqué.


El punto justo de servido es un milímetro menos de la línea donde el vidrio realiza el cambio de rumbo. La temperatura para servir el vino tinto oscila entre los 18ºC y los 21ºC y el momento justo para beberlo es a la hora de disfrutar del plato principal.


Copa para el blanco
Para los mostos blancos, los entendidos señalan que se debe utilizar una copa más estrecha para disfrutar 100% de su sabor y aroma. Asimismo, la base debe ser más ancha en comparación con la del tinto con una capacidad cercana los 170 centímetros cúbicos y se debe servir hasta llenarla en un poco menos de dos tercios de su capacidad.


Debe también ser alta y de boca ancha aunque no tanto como la del tinto para permitir capturar bien los aromas del vino. Su cristal claro y delgado debe permitir ver el color del vino mientras que sus lados ligeramente inclinados hacia adentro facilitan la concentración del aroma.


En el caso del Chardonnay debe beberse en una copa más grande y estilizada que el Sauvignon Blanco: el primero es más denso, graso y redondo que el frutoso y delicado Sauvignon.


Copa para los espumosos
En este caso la copa debe ser larga, en ningún caso estilo palmarés, que en algún momento estuvieron de moda, pero que no sirven ya que al ser pequeñas no ayudan a apreciar el tamaño y el recorrido de las burbujas, factor considerado clave para determinar la calidad del vino.


A esto se le debe sumar que deben ser abiertas, para que dejen escapar todas las burbujas y los volátiles aromas. Por lo mismo las copas en forma de flauta son las mejores para disfrutar de este tipo de vinos. La flauta es una copa estrecha y alargada que aumenta su anchura levemente hacia la boca. Esta forma facilita la ascensión de las burbujas y la formación de la corona de burbujas.