Estilo de Vida

Karl Blossfeldt, fotografías al servicio de la ciencia

Sus instantáneas son pioneras en el género de la fotografía artística. Su trabajo permitió el acceso a la infinita belleza del verde universo botánico.

29-06-2009, 5:00:00 PM

El alemán Karl Blossfeldt (1865-1932) fue el primer fotógrafo en plasmar la belleza del entorno natural siguiendo procesos científicos.

Ya en la adolescencia sintió fascinación por las plantas; mientras cursaba escultura solía usar hojas como presentación para sus adornos.

Siempre se consideró más un fanático de ellas que un fotógrafo, es más, cual botánico nombraba sus fotografías con nombres latinos.

En sus tomas se apreció una flora en donde las plantas quedaban reducidas tan sólo a sus formas geométricas, sin embargo se revelaban detalles gráficos presentes en la naturaleza vegetal que hasta antes del trabajo de su trabajo no se habían considerado.

Sus primeras fotografías las tomó en 1899, en Berlín, para el proyecto del profesor Moritz Meurer, “La fabricación de materiales para la organización ornamental”, con una cámara construida por él mismo. Karl no sentía sus fotografías como herramientas de estudio, sino que como elementos para artistas y amantes del arte.

Para seleccionar sus “modelos”, realizaba largas excursiones al campo. Ahí tomaba fotografías, de focos nítidos, en blanco y negro, y con formas semiabstractas para cualquier espectador que no estuviera familiarizado con el tema botánico.

El proceso que efectuaba Blossfeldt consistía en preparar el espécimen contra un fondo de cartón neutro de varias formas para evitar el temblor de la cámara, y tomaba un primer plano extremo con una cámara de placa hecha por él mismo, equipada con un fuelle muy largo. Los primeros planos de plantas aparecen como formas desconcertantes.

Hoy, Karl Blossfeldt es uno de los grandes referentes de la Nueva Objetividad, movimiento artístico nacido como fruto de una necesidad de renovación estética y ética que se dio en los años 20, en ambos lados del Atlántico y que buscaba indagar cada detalle con precisión.

En 1925 se expuso por primera vez su trabajo y en 1928 se publicó Formas originales del arte, libro con más de un centenar de huecograbados que tuvo gran éxito. Luego, vino El maravilloso jardín de la naturaleza, en el año de su muerte, y póstumamente Prodigios de la naturaleza.

La obra de Blossfeldt, con sus imágenes claras y de rigurosa composición, son un hermoso, interesante y natural legado para el arte y la ciencia.