Estilo de Vida

José Luis Peixoto, tras la palabra de cada día

José Saramago mencionó a este escritor portugués como una de las grandes promesas de la literatura, su prosa es como la de Juan Rulfo.

14-05-2009, 5:00:00 PM

Peixoto intenta traducir un universo abstracto a ese otro mundo que son las palabras: “el lenguaje es el misterio que te da la oportunidad de decir lo indecible”. Su imagen no corresponde con la que se suele atribuir a los escritores; además luce muy joven, tiene 34 años.


Es autor de cinco novelas, libros de poesía, guiones para teatro y colabora en tres diarios de Portugal, sin contar su blog, que mantiene actualizado. El éxito le llegó muy pronto, así que desde hace ocho años vive de la literatura –todo un logro para los de su gremio.


Su prosa ha sido comparada con la de Juan Rulfo, quizá porque describe mundos en los que vivos y muertos se entremezclan, y en los que el tiempo es sólo un pretexto para que el personaje se deslice.


No piensa hacia dónde va
No sólo en Cementerio de pianos – su libro más reciente – la muerte es su tema recurrente; parece que posee un afán por nombrar aquello de lo que nadie quiere hablar. “El único tema que existe es la vida y pensar sobre la muerte es pensar sobre la vida, porque si se olvida que existe el final, uno no se da cuenta de que está viviendo el presente.”.


El ciclo del libro
Para él, el libro comienza cuando escribe la primera palabra y termina cuando el receptor lee la última, como una especie de ciclo que se renueva cada que se abre un texto suyo. Es por eso que para Peixoto los lectores son tan importantes, pues representan la última ficha del rompecabezas. “La lectura también está hecha de esfuerzo; quien lee no se sienta en una silla sólo disfrutando. Tiene que entregarse al texto, tiene que poner su propio sentido a las palabras”.


La suya es una actividad fundamentalmente humana, y la aprovecha: “Escribo para crear puentes, para entenderme más a mí mismo y para tratar de entender mejor a los demás”.


Los primeros ojos que terminaron un texto del portugués fueron los de su hermana. Ella leía al Peixoto que comenzó escribiendo un poema cuando tenía 14 años. “No me acuerdo bien de qué se trataba, supongo que era de amor”. Y luego afirma sin dudar: “La felicidad tiene mucho que ver con el amor”. Ahora sus novelas se pueden encontrar en estantes de librerías en Francia, Italia, Bulgaria, Turquía, Finlandia, Holanda, España, México, Brasil y Croacia, entre otros países. Con la conciencia de que sus textos son leídos, Peixoto se sienta frente a su computadora, en su terca búsqueda de esa palabra que no existe para nombrar el silencio.