Estilo de Vida

Honduras, un país poco explorado

Calles empedradas, rutas selváticas, aguas para bucear y ruinas mayas hacen de Honduras un destino con personalidad seductora.

05-05-2009, 5:00:00 PM

San Pedro Sula es la ciudad más importante de Honduras en términos comerciales. Emprendimos un viaje desde allí hasta Santa Rosá de Copán. De calles empedradas, el pueblito parece una postal.


El pasado maya
A escasos minutos, la zona arqueológica de Copán impacta al visitante. Sus senderos están cobijados por árboles de Ceiba. Además de las construcciones que conforman la ciudad, las estelas verticales labradas en piedra son una de las principales razones para llegara hasta ahí.


Luego visitamos Luna Jaguar, santuario natural de aguas termales ubicado a 45 minutos de la zona arqueológica. Se trata de estanques de diversos tamaños y temperaturas, que en cada caso ofrecen un tratamiento particular.


Verde encrucijada
En seguida nos encaminamos a la ciudad de La Ceiba, en la costa norte. El trayecto toma cerca de cuatro horas en auto. Aquí emerge el Pico Bonito, la cima más alta de Honduras; sus alrededores son un Parque Nacional Protegido. Al este encuentramos el río Cangrejal, donde puedes hacer rafting o tirolesa.


La Ceiba conserva evidencias de un pasado dedicado a la industria bananera. Éste es nuestro último punto en tierra firme, pues nos dirigimos a territorio de buceadores.


Entre las olas
La isla de Roatán, goza de mejor infraestructura turística que Utila, Barbareta o los cayos menores que las rodean. Cada sitio tienen su encanto; inmigrantes europeos llegan fascinados por la vida marina y el ambiente bohemio, dándole al lugar un toque cosmopolita. Destaca la galería Waves of Art, que lidera una artista holandesa.


La manera más fácil de trasladarse a distinto puntos de la isla es con taxis acuáticos. Los jardines botánicos, los mariposarios y los parques ecológicos son otras opciones. La zona sur, denominada West End, está llena de pequeños bares y restaurantes.


Gente y sabor
Los catrachos –gentilicio que identifica a los hondureños- son resultado de una mézcla étnica definida de franceses, ingleses y españoles. Además de los mestizos, en el territorio hay ocho grupos étnicos, entre los que se encuentra la comunidad de los garifunas.


Esta comunidad hondureña ha influido en la sazón, con el uso de ingredientes como la yuca y el coco. Así aportaron, por ejemplo, el tapado (guiso de frutas y carne salada cocida con aceite de coco), las populares baleadas (tortilla de harina rellena de frijoles, mantequilla y queso, acompañadas de carne o chorizo), las pupusas (similares a las gorditas mexicanas) y la famosa sopa de mariscos.


Así, al final del viaje, luego de llegar a Honduras con nuestra página en blanco, hemos grabado en la memoria una nueva imagen aderezada por numerosas experiencias difíciles de olvidar.

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