Estilo de Vida

Himalaya, a un paso del cielo

El llamado de las altas cumbres es imposible de resistir cuando hablamos de la cordillera del Himalaya, santuario de los dioses y tierra del monte Everest.

20-04-2009, 5:00:00 PM

Visitar el Himalaya me parecía algo inalcanzable, hasta que un día me encontré bajando de un avión en Katmandú, Nepal, y mirando el extraño mundo alrededor, sin saber que me disponía a emprender un viaje fascinante. Al llegar al aeropuerto de Katmandú abordé otro avión hacia las montañas… 


Y la expedición comenzó
Aterrizamos en la aldea de Lukla después de un vuelo corto. A mi lado aparecieron 12 sherpas contratados por el guía, que serían mis compañeros de expedición. Empezamos a caminar por las laderas: sólo hay un camino y es de subida.


En nuestro recorrido hallamos muchas casas de té donde nos detuvimos a descansar, beber y comer chapatis (pan indio en forma de discos) untados con miel de abeja. Nunca faltaron los trekkers que traían consigo noticias de más arriba; todos estábamos ávidos por escuchar: cómo está el clima, cuáles son las condiciones del camino, etc.


El reino de las grandes montañas
Tras diez horas de caminata diaria nadie está decepcionado, pues la cantidad de cosas vistas es tal que se necesita una vida para describirlo todo. Al caer la noche acampamos junto a un río, y dormimos con el viento bajo las frías noches de Asia central.


Por las mañanas, la Cho-Oyu, una de las diez montañas más altas del mundo, se enciende en rojos intensos cuando el sol ilumina su cumbre. Los lagos de Gokyo resplandecen con el sol del mediodía. Después de varios días de arduo caminar, llegamos al helado paso de Cho-La, a más de cinco mil 200 metros de altura. Luego de un escarpado ascenso, un glaciar baja y nos conduce al famoso valle del Dudh Kosi.


Pocos días después del paso Cho-La, llegamos a una altitud de cinco mil 600 metros. Éste es el punto culminante de nuestro viaje, pues estamos justo en la frontera con el Tibet y frente al majestuoso monte Everest, la montaña más alta del planeta. Alrededor sólo hay picos nevados, soledad y quietud. A la distancia se yergue Ama Dablam, sin duda la más bella de todas las montañas. Acampamos un par de noches al pie del Everest, pero las provisiones son escasas y hay que regresar.


Ceremonia budista
A la mitad del camino de descenso encontramos el legendario monasterio de Tyangboché, donde unos monjes salen a saludarnos y nos invitan a la ceremonia de esa noche. Me siento en un área cercana al centro del templo. Una enorme estatua de Buda nos observa, mientras los monjes comienzan los cantos sagrados.


La ceremonia continúa con oraciones, ofrendas y otros rituales. Pareciera como si estos monjes elevaran sus almas a un plano más allá de lo terrenal, aunque yo sigo en la Tierra; sólo conseguí olvidar el frío por unos breves momentos. A la mañana siguiente digo adiós a mis nuevos amigos y emprendo mi descenso final hasta los valles templados de Nepal. Ahora sólo espero regresar algún día a este lugar para volver a sentir lo mismo.


Dónde dormir


HOTEL YAK & YETI
www.yakandyeti.com


THE EVEREST HOTEL
www.theeveresthotel.com


SOAL TEE HOLIDAY INN CROWNE PLAZA
www.soaltee.com


HOTEL DE L’ANNA PURNA
www.annapurna-hotel.com


Dónde comer


BHOJAN GRIHA
Tel. (01) 4411603


GHARE KEBAB
Tel. (01) 4221711


PATAN MUSEUM CAFÉ
Tel. (01) 5526271


YIN YANG RESTAURANT
Tel. (01) 4701510

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