Estilo de Vida

Guadalajara, el mínimo detalle

Maestros del arte popular que han exhibido sus piezas en vatios rincones del mundo, ofrecen sus sofisticados trabajos a los ojos atentos.

05-05-2009, 5:00:00 PM

El centro de Tlaquepaque es un buen comienzo a 20 minutos en auto del centro de Guadalajara. Este es famoso por su diversidad de galerías, donde se encuentra todo tipo de arte, instalado en fincas coloniales.


Una calle, mil artistas En el número 139 de Independencia está la Casa de las Bicicletas, donde el artista Rodo Padilla ofrece una muestra de esculturas. En el 155-A, el investigador y creador de cerámica vidriada: Jesús Guerrero Santos, exhibe increíbles. En el 158 expone Agustín Parra, creador de santos, ángeles y muebles barrocos. En el 238 está la galería del escultor surrealista Sergio Bustamante.


En la misma calle, vitrales majestuosos y miniaturas de cristal, plata, piel, papel, madera… Al aire libre, un viaje a tierras wixarikas (huicholas) del norte de Jalisco, a través de puestos que ofrecen venados y peyote sagrado, iluminados con chaquira. Más allá, encontramos la Antigua de México, casa porfiriana, refugio de muebles y pintura y, frente a ella, la Plaza Canela, otra galería.


En el centro de Tlaquepaque puedes disfrutar también, de una cerveza de barril helada en El Parián, una de las cantinas más grandes de México y, si te da hambre, un manjar en cualquiera de los restaurantes de la zona.


La sabiduría de las manos
Tonalá es el siguiente destino. A unos 35 minutos en auto, conserva varias técnicas prehispánicas del barro. Hay dos formas de ver el arte popular que se trabaja ahí: a través del mercado ambulante que se instala los domingos y los jueves en casi toda la cabecera del municipio. O visitando el poblado cualquier otro día de la semana, invitándose por sí solo a los talleres donde el barro adquiere forma y color.


Ya ahí vale la pena visitar los talleres de Ángel Santos (Ávila Camacho 123) y Salvador Vázquez (López Cotilla 328). De manos grandes, ambos tienen esculturas expuestas en varios museos del mundo. Su especialidad es el barro bruñido. Hacen piezas miniatura y monumentales; las pintan de tonos ocres y las pulen hasta que adquieren el mismo brillo de un barniz (esa es la peculiaridad de la técnica). Otros, como Jorge Wilmot (Constitución 102), que optó por la cerámica de alta temperatura, y unos más, como Florentino Jimón (Matamoros 110), que se empeñan en salvar las tradiciones que agonizan. Él es el último poseedor del secreto del barro bandera.


Junto con los artistas de Tlaquepaque, los tonaltecas tienen otra especialidad: los seres humanos con cuerpo de animal, las bestias de ficción, las flores, los venados, las sirenas, los gallos, los paisajes marinos, terrenales y celestiales. Sólo falta pararse en el lugar indicado y dejar que los pasos sigan la intuición de la mirada.

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