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El Pabellón de Mies van Der Rohe, un referente histórico

La construcción de 1929 se convirtió en un modelo para la arquitectura moderna, innovando en formas, materiales y técnicas.

02-07-2009, 5:00:00 PM

El Pabellón alemán, también conocido como Pabellón de Mies van der Rohe, fue la representación de Alemania para la Exposición Internacional celebrada en Barcelona el 1929 cuyo objetivo era albergar la recepción oficial presidida por el rey Alfonso XIII junto a las autoridades alemanas.

Su autor, como lo indica el nombre, es el diseñador Ludwig Mies van der Rohe, quien hizo de esta construcción una de las más importantes en la historia de la arquitectura moderna, plasmando en ella todas las ideas del entonces naciente Movimiento Moderno con más libertad que en otras obras, ya que esta obra no tenía otra función que difundir nuevas ideas, materiales y técnicas.

En cuanto a su ubicación, fue construido en un lugar apartado, fuera del eje principal de la exposición. Tampoco resaltó su tamaño, inferior al de una vivienda unifamiliar.

Construido con vidrio, travertino y distintas clases de mármol, el Pabellón ha sido estudiado e interpretado exhaustivamente al tiempo que ha inspirado la obra de varias generaciones de arquitectos.

El edificio estaba sobre un pódium, al lado de una piscina. La cubierta del edificio era plana y estaba sostenida por ocho pilares de acero que adoptaban forma de cruz. Entre los pilares había mamparas de mármol pulido, sin función estructural, y grandes cristales que daban la impresión de ligereza y luminosidad.

El espacio interior quedaba definido así sin muros que no limitasen. Dos patios, cada uno con un estanque encuadraban el edificio.

La impresión total era la de un espacio lujoso creado mediante planos perpendiculares en las tres dimensiones. Complementaban la obra una escultura (“Der Morgen”), un escaso mobiliario formado por sillas, con un diseño del propio arquitecto, una cortina roja y una alfombra negra, que combinados con el color amarillento del mármol de la pared, imitaban los colores de la bandera alemana.

Una vez desmontada, la obra se convirtió en un referente tanto para la arquitectura como para la trayectoria de Miles van der Rohe por lo que fue reconstruido en su primer emplazamiento, entre los años 1983 y 1986 respetando enteramente su diseño y materiales originales.


 

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