Estilo de Vida

Dos opciones para disfrutar la cocina mexicana en estas fiestas

Dos propuestas para disfrutar la cocina mexicana en CDMX para resaltar la tradición culinaria de México en estas fiestas patrias.

14-09-2018, 6:49:05 PM

Por Myriam Ríos

Este mes nos dimos a la tarea de visitar lugares de cocina mexicana, en los que podrás probar los sabores de nuestro México y, al mismo tiempo, celebrar nuestra independencia en compañía de tus familiares y amigos.

Cantina La Piedra

En la esquina de Masaryk y Aristóteles, en el corazón de Polanco, Cantina La Piedra recoge las tradiciones culinarias de las cantinas mexicanas, pero dándoles un toque de alta gastronomía. Los preferidos de los comensales son el tiradito de Hamachi, las chalupas de pato, las carnitas de lechón y el coulant de mole.

El lugar es muy agradable para pasar el rato. Los enormes ventanales permiten vistas privilegiadas a una de las calles más fashion de CDMX. La decoración es moderna, con detalles mexicanos, como el tejamanil del techo, que está rodeado de vegetación, y la vajilla de talavera. De las paredes cuelgan cuadros del oaxaqueño Rodolfo Morales y también hay esculturas de Rodrigo de la Sierra.

En los baños, los mármoles son estatuario italiano y cuentan con agua caliente y jabón dermatológico. La barra es de granito y ofrece todo tipo de destilados, coctelería clásica y mixología. Cuenta con más de 300 licores, desde los más populares hasta los superprémium. También ofrecen cerveza comercial y artesanal, servida en copas congeladas.

Su sistema de audio es notable, porque los clientes pueden controlar el volumen desde su mesa. También pueden optar por el sonido de las transmisiones deportivas que aparecen en las pantallas. Los niveles de luz también se pueden personalizar. Los jueves, viernes y sábados, una DJ pone el ambiente con música house, y a la hora de la comida suele haber mariachis o tríos.

El ambiente cosmopolita y mexicano también se deja sentir en la carta y las presentaciones de la comida. La calidad de los cortes de carne es prime y los pescados y mariscos son elaborados artesanalmente en un horno/parrilla de piedra. Para compartir sugerimos las cazuelas botoneras, servidas con tortillas de maíz y harina recién hechas.

Es imperdonable que uno se vaya sin probar los taquitos pescador, de camarón, robalo o pulpo, pero igualmente deliciosos son las carnitas de atún, los camarones habaneros y el ribeye. Para rematar, los buñuelos de aire, rellenos de crema de guayaba y maracuyá.

Testal

Dolores, en el Centro Histórico de la CDMX, es la calle que todo mundo conoce como Barrio Chino, pero ahí, casi empezando, en el número 16, se ubica este restaurante, que presume de ofrecer cocina de origen; es decir, platillos elaborados con las recetas originales de distintos estados.

Los ingredientes son naturales, con la intención de conservar la calidad y exaltar los sabores. El menú cambia constantemente. A veces te sorprenderán con recetas yucatecas, poblanas, oaxaqueñas o chiapanecas. Saben elegir qué elaboración es mejor para cada temporada.

El lugar abrió hace apenas tres años y ya tiene clientes asiduos, quienes a veces quieren repetir platillos, por lo que algunos se mantienen en el menú. En temporada, los chiles en nogada, basados en la receta tradicional, son fantásticos. Las carnes siempre están cocidas al punto y los pescados son frescos.

A partir de las ocho de la mañana sirven desayunos que valen la pena porque toda su panadería es hecha en casa. Después de la una de la tarde, todo está listo para la comida. De entrada, una cazuela de escamoles en salsa de pulque o unos tacos de chapulín o de charal se pueden compartir para continuar con alguna de las sugerencias del chef. Es importante preguntar por ellas porque siempre hay algo sorprendente. Pero la carta también es lo suficientemente atractiva para elegir tanto la sopa como el plato fuerte. Recomendamos el borrego tatemado.

Las porciones suelen ser generosas, pero siempre hay que dejar espacio para el postre: una gelatina suave de guanábana, preparada con yogur natural; un pan de elote o de zanahoria; un pastelito caliente de cajeta o el pastel de chocolate picante son algunas de las dulces delicias.

Imagina un pastel de chocolate, servido en frío, con ligero toque picante de chiles pasilla y ancho, bañado en licor de agavero y glaseado de chocolate amargo… ¡Un manjar de los dioses!

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