Estilo de Vida

Disfruta las aguas termales de Michoacán

Siéntete más joven y ligero en estas aguas termales, que son un deleite para los afortunados que las descubren.

20-05-2009, 5:00:00 PM

En una primera caminata, da la impresión de que todo fue construido en la misma época. Pero los edificios de Morelia se originan en diferentes edades y estilos: barroco, renacentista, neoclásico.


A continuación nos sentamos a comer algo en el Hotel Casino, frente a la Plaza de Armas. Lucero Soto Arriaga, chef del restaurante, dice que la cocina de Michoacán  tiene una gran variedad de ingredientes y combinaciones. La tarde la dedicamos a conocer los templos, monasterios y mansiones que esconden patios sombreados y fuentes. En Morelia puedes salir cualquier día de la semana a las once de la noche y ver las calles animadas y locales abiertos.


El lago Zirahuén, uno de los secretos acuáticos de Michoacán. Hacemos una excursión hasta allí  en una lancha que nos deja en el Rincón de Agua Verde. Este sector está cubierto de un bosque selvático, con bromelias, orquídeas y helechos. Unas cabañas de piedra y madera bien equipadas, de estilo alpino y otras de tradicional michoacano, nos dan la posibilidad de vivir la luz del bosque y la niebla del amanecer.


Los Azufres
Desde Morelia iniciamos otra excursión a un lugar de montaña. Este parque nacional se llama Los Azufres. En distintos puntos de la ruta, espectaculares fumarolas de vapor azufroso se alzan sobre nosotros. Esta actividad geotérmica da origen a balnearios con propiedades curativas. Junto al géiser principal, un espejo de agua hirviente de color turquesa iridiscente emana vapores sulfurosos, como una visión de otros mundos.


Un poco más arriba está el balneario Los Azufres–Spa Natural, en la Laguna Los Azufres. Aquí el agua es de color gris turbio porque es la que está más cargada de minerales. En el borde de la laguna se encuentra el lodo hirviente, muy apreciado para tratamientos de la piel. Nos llevan a unos cuartitos cerrados en los que el vapor mana directamente de un cráter en la tierra; éste  desintoxica y desinfecta los pulmones.


Agua Blanca
Desde Zitácuaro tomamos la desviación a Jungapeo y descendemos hacia el valle del río Tuxpan. En el trayecto visitamos el Hotel-balneario San José Purúa. Construido en 1940 a todo lujo, fue el escenario de relax elegido por la elite de artistas y bohemios de México y el mundo, como Luis Buñuel. El hotel está cerrado, pero el balneario termal sigue funcionando.


Finalmente llegamos a Agua Blanca. Esta finca devenida en resort tiene todo: una ubicación excepcional, albercas de agua termal rodeadas de vegetación exuberante, jardines espléndidos y habitaciones decoradas con muy buen gusto michoacano.


Nos sumergimos en las albercas termales; el agua del manantial “Agua Blanca N° 1” –un coctel de carbonato, bicarbonato, cloruro, silicato y sulfato– es famosa por sus propiedades curativas y rejuvenecedoras desde tiempos de los purépechas. El tema de la curación por las aguas ha despertado el interés de los encargados del lugar, que ponen a disposición de sus huéspedes una nutrida biblioteca especializada.

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