Estilo de Vida

Cruceros convertidos en hoteles

Estilohoy.com te invita a conocer estos míticos barcos que a pesar ya no navegar los mares, siguen haciendo historia en el mercado del lujo.

18-04-2010, 5:00:00 PM

Queen Mary
Fue el transatlántico más grande y lujoso de su época. Su primer viaje fue en 1936 pero en 1940 tuvo que servir al ejército durante la Segunda Guerra  Mundial. Era tan rápido que Hitler ofreció una recompensa a quien lo hundiera.


Hoy
Llegó a su nuevo hogar en 1967 para volverse hotel y estrella de película (Poseidón y Peral Harbor). Conserva su interior art decó de los 30 y tiene 365 habitaciones incluyendo suites de lujo.


Cruise Inn
A finales de los 70 el gobierno chino le compró este barco a Francia. Su nombre original Ancerville cambió a Minghua. 10 años después quedó encayado y se construyó alrededor de él la plaza Sea View.


Hoy
Este hotel-crucero fue el primero de su clase en China. Lo remodelaron por completo y hoy día tiene dos acuarios y habitaciones con tecnología moderna.


Floatel Diamond Princess
Fue un barco de vapor construido en 1952 y durante muchos años transportó el correo en las costas de Noruega. Era de los pocos barcos que podían alcanzar una velocidad de 17 nudos por su moderno motor de 8 cilindros.


Hoy
Hace 5 años se transportó de Oslo a la Isla de Amberes para convertirse en hotel. Conservó la apariencia de un barco antiguo con piano-bar, biblioteca, brújulas antiguas y “cabinas” tradicionales.


Queen Elizabeth II
Fue el último de los grandes transatlánticos de la línea Cunard. Durante 40 años transportó a personajes como el Príncipe Carlos y viajó por todos los mares: de Inglaterra a Nueva York y del Mediterráneo a Australia.


Hoy
La compañía Istithmar lo compró hace dos años por más de 100 millones de dólares para ser uno de los hoteles de máximo lujo en la Isla Palm Jumeirah. Fue totalmente remodelado y se tiene planeado que abra este año.


Delta Queen
Desde 1924 recorrió los principales ríos del sur de Estados Unidos. Los presidentes Harry Truman y Jimmy Carter viajaron en él. Una vez, para ir de San Franciso a Pittsburg, tuvo que bajar hasta el Canal de Panamá.


Hoy
Este barco remite al pasado sureño estadounidense; por las noches tocan jazz en vivo, mientras se cena comida créole y se duerme en suites con vista al Río Tennessee. Todo como en una novela de Mark Twain.

Comentarios