Estilo de Vida

¿Por qué no puedo aumentar de peso?

Esto puede deberse a que, en ocasiones, el cuerpo se adapta a la sobreingesta de calorías con el fin de deshacerse del exceso de energía.

08-11-2010, 2:32:31 PM

Se cree que algunas personas pueden comer tanto como quieran y, a pesar de ello, no engordar. Esta teoría ha sido y es frecuente objeto de observación por parte de la ciencia y sus conclusiones son reveladoras.

Frente a la creciente alarma sobre el aumento de la incidencia de la obesidad en todo el mundo desarrollado, una pequeña parte de la población parece estar al margen y se mantiene delgada pese a vivir bajo la influencia de las mismas circunstancias que el resto y no haber seguido una dieta concreta nunca.

Estas personas afirman comer todos los alimentos que quieren y cuando quieren, incluso en grandes cantidades, pero parecen no verse afectadas por el aumento de peso. Desde hace pocos años, algunos científicos han vuelto la vista hacia las personas delgadas con el fin de averiguar si parte de la solución a los problemas de obesidad se puede encontrar en una naturaleza o comportamiento aún por descubrir.

En 2009, el investigador sueco Frederick Nystrom ideó un ensayo clínico para la realización de un documental para la televisión. Sometió durante un mes a 10 jóvenes delgados de ambos sexos, la mayoría de 20 años, a dietas de 5 mil kilocalorías al día, en el caso de los varones, y 3 mil 500 kilocalorías al día para las mujeres.

En el diseño del estudio estaba prevista una supervisión y control de todos los participantes por el especialista en la materia, el doctor Rudy Leibel de la Universidad de Columbia de Nueva York. Con ello, se pretendía que ninguno aumentara su peso por encima del 15% inicial, por no considerarse ético ir más allá, debido a su potencial peligrosidad.

Las calorías suministradas representaban una cantidad suficiente para hacer aumentar de peso de forma notable a cualquier persona. Además, a los participantes se les instruyó para que no practicaran ningún deporte y para que no caminaran demasiado cada día, con el fin de reducir el gasto energético al mínimo a partir de la actividad física durante el tiempo que durara la prueba.

Si bien los resultados al final del mes de intervención fueron diversos, ayudaron a poner de manifiesto muchos de los distintos sistemas de adaptación de las personas delgadas frente al exceso alimentario. En cualquier caso, en todos los participantes se detectó tanto un aumento de peso como de tejido adiposo. El joven que más aumentó su peso lo hizo con un valor relativo del 9.5% y quien menos, con un 5.5%. Dos jóvenes fueron incapaces de seguir las reglas dietéticas al sentirse incómodos con tanta comida, lo que justifica las complicadas bases de la regulación del apetito.

Pero el caso más enigmático correspondió a uno de los participantes, que aumentó su peso en un 8.0%, mientras que su aspecto y su figura apenas se alteraron en la medida que se constató en el resto de jóvenes. Además, en este caso, la grasa corporal aumentó un valor muy pequeño (menos del 2%), que no explicaba el total de la subida de peso.

En sentido contrario, sí aumentó de forma considerable su tasa metabólica, 30% más que al principio del experimento. Para los investigadores, ya que el pequeño aumento de grasa no justifica el aumento de peso total, estos datos sugieren que éste se debería a un incremento en la masa muscular, un tejido con una actividad metabólica superior a la del tejido graso. Es como si su cuerpo se hubiera adaptado a la sobreingesta de calorías y estableciera mecanismos para deshacerse de las calorías extras. En relación con esta posibilidad, otros estudios han sugerido que el aumento del músculo y no de la grasa como sistema de adaptación en circunstancias de sobrealimentación responde a condicionantes genéticos.


¿Por qué no se engorda?

Según Rudy Leibel,coordinador del experimento, el peso de una persona adulta está condicionado en unos márgenes fijados por los genes. Al igual que la altura tiene un componente genético bien conocido y se asume por la población general, en el caso del peso sucede parecido. Es decir, el cuerpo humano dispone de herramientas para tratar de mantener el peso que es “propio” de cada individuo y que está condicionado por la genética, tanto al ganar peso, como al perder.

Uno de esos mecanismos es el control de la ingesta, como se explica en los dos participantes a quienes les resultó imposible comer toda la cantidad que se dispuso en el experimento. Esta posibilidad podría tener una base hormonal al segregar el estómago una serie de hormonas cuando está lleno y que limitan la posibilidad de ingerir más comida. Otro mecanismo estaría centrado en el aumento de la tasa metabólica a partir del incremento de la masa muscular y no tanto del tejido adiposo, en un proceso mediado también por la genética.

Otro posible sistema de adaptación hace referencia a la posibilidad de que algunas personas aumenten su nivel de agitación y con movimientos casi compulsivos de la cabeza, las manos, las piernas, etc. Mientras se está en “reposo”, se logra realizar una mayor actividad física, aunque ésta no sea patente, y aumentar así el gasto.

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