Estilo de Vida

Sol, arena y… ¡Saint Barth! La joya del Caribe

Esta isla volcánica es un Edén en el que no hay nada más que hacer que maravillarse con su belleza, su ambiente, su cocina, su gente y su historia.

22-05-2015, 11:58:47 AM

Aún es de madrugada, pero la gente en San Bartolomé está lista para empezar el día. Los pescadores se reclinan en sus barcos para protegerse del sol, mientras que los turistas van ocupando de a poco un espacio en su arena casi blanca.

Hombres de bronceado perfecto con tablas de surf vencen las primeras olas, mientras mujeres con sus sombreros de paja caminan hacia la terraza de desayunos del Eden Rock Hotel. Esta isla, de apenas 24 kilómetros cuadrados, flota al norte del mar Caribe. San Bartolomé es el paraíso y pertenece a las Antillas francesas

Aquí no hay nada más que hacer que maravillarse y descubrir, como lo hizo Cristóbal Colón en 1493, este territorio donde todos los deseos pueden hacerse realidad.

St. Barth es una isla volcánica y una de las más antiguas. Si decides dar un paseo en yate, la bienvenida te la dará su fauna, desde iguanas y tortugas marinas, hasta pelícanos y colibríes. 

O bien, puedes elegir descansar en una de sus más de 10 playas y atreverte a escribir un diario de viaje mientras te bronceas sin prisa, recostado en una hamaca.

Pero el respiro profundo llega de inmediato; solo basta con esperar el atardecer, ese momento en el que la armonía es desconcertante y las olas de este mar, que parece ser más azul que cualquier otro del Caribe, provocan un mareo casi onírico que te dejará flechado.

Capitana de la isla

Pero será mejor ir despacio: primero hay que caminar por Gustavia –ciudad capital de la isla–, por sus calles empedradas y encontrar el camino que te lleve a sus fortalezas: Gustav, Karl y Oscar, nombres dados por los reyes de Suecia, quienes administraron la isla durante el siglo XVIII.

Dichas edificaciones, elaboradas en piedra, son un buen inicio si quieres conocer la isla desde las alturas y obtener una panorámica general. Por un lado, se observa Shell Beach y, por el otro, toda la parte norte, hacia la Rue du Bord

Además, en el interior de la fortaleza de Oscar se encuentra el viejo Ayuntamiento y al final existe un museo con la historia de estas construcciones, donde se explica, entre muchas otras cosas, cómo Suecia, tras largas batallas y desastres naturales, cedió a Francia en 1878 San Bartolomé.

A su lado, The Wall House Museum, edificio histórico recientemente remodelado y sobreviviente sueco que actualmente alberga una biblioteca.

Gustavia también es un ejemplo de arquitectura y es que ha tenido que adecuarse según las inclemencias del clima; de ahí que sus casas estén diseñadas contra ciclones, todas de piedra y pintadas de colores pastel, con sus hexagonales techos rojizos y amplios jardines con árboles y palmeras. 

Las mejores son las que están más cercanas del embarcadero, donde lanchas, yates y barcos esperan o zarpan desapareciendo en la inmensidad del mar. 

Pero a estas alturas es mejor tomar un descanso y probar otro de sus hechizos: el de los sabores. 

Para ello no hay otra opción que el restaurante On The Rocks, que además de estar dentro del primer hotel que se edificó en la isla, el Eden Rock (edenrockhotel.com), su chef al mando es Jean-Georges Vongerichten, galardonado con estrellas Michelin, autor de libros de cocina y conductor de programas de TV.

Según define su cocina, en ella prevalecen los sabores exóticos, las esencias de frutas y vegetales, y los caldos ligeros con vinagretas impregnadas de aromas. Lo que seguro te llevará a una decisión complicada al momento de elegir algo del menú. 

De entrada puedes pedir una ensalada de mango con aguacate o un pescado tártaro con jengibre. Después, una langosta con zanahorias glaseadas o un lomo de res con setas y brócoli. De postre, la mejor sugerencia es un sorbete de piña, plátano y frutas de la pasión.

Ya que hiciste el esfuerzo por darle gusto al gusto, consiente un poco a la avaricia y visita las joyerías y boutiques de diseño que están en Le Carré d’Or, o en la Rue du General, donde tiendas como Cartier, Hermès y Louis Vuitton muestran en las vitrinas sus últimas colecciones.

También puedes optar por despertar tu espíritu aventurero y probar suerte con alguno de los muchos deportes acuáticos que aquí se practican. 

Obviamente, uno de ellos es el buceo, gracias a que todo St. Barth está rodeado por arrecifes de coral, pero también se puede hacer el ‘stand-up paddleboards’, que es en realidad un deporte de remo donde se va, de pie, sobre una tabla de surf; así como practicar el kayak, el windsurf o salir de pesca y tomar un almuerzo en la playa.

Después solo espera a que oscurezca y a que los faroles y luciérnagas iluminen el camino, mientras te preparas para cenar en el Culinary Break del hotel Cheval Blanc (chevalblanc.com), en medio de un ambiente relajado y creado por el chef Yann Vinsot, quien ofrece una combinación de sabores franceses con productos locales. 

Finalmente, no te puedes ir a la cama sin tomar una cerveza en Le Select, el bar más antiguo de St. Barth, repleto de fotos dedicadas a los reyes suecos. Aquí es donde uno se entera de que la isla también es un refugio, donde el jet set puede descansar y donde los millonarios también tienen sus casas. 

Un destino que vio a Greta Garbo y Howard Hughes juntos y hasta a Marilyn Monroe o Coco Chanel, es casi como una extensión de Saint-Tropez.

De solo a sol

Es imposible no dedicar buena parte del día a visitar playas. Quizá bien valdría ir al grano cuando se quiere decidir qué o cuáles conocer primero de las 16 que ofrece St. Barth. Gouverneur es buena opción si se piensa en lejanía y privacidad, amén de tener pequeñas dunas de arena por donde se puede caminar.

Shell Beach es un poco más concurrida, pero con la ventaja de tener aguas muy tranquilas, donde se puede nadar. Grand Cul-de-Sac es ideal para ir en familia y practicar casi todos los deportes acuáticos. Otra opción es ir de excursión y conocer Colombier Beach, única y a la que solo se puede llegar en barco.

Dos de las más grandes son Flamands, la favorita de los jóvenes surfistas y cuya arena permite jugar al futbol y voleibol, y La Saline que es totalmente tranquila.

No descartes darte tiempo para conocer St. Jean que, después de Gustavia, es el área más activa de la isla. 

Disfrutarás mucho si te quedas de pie mientras aterriza o despega un avión y haces un video justo cuando pasa sobre tu cabeza, esto porque el aeropuerto está muy cerca de la playa.

Después de esto, vale la pena que vayas a las galerías de arte y al spa Cheval Blanc, con rituales de la firma Guerlain.
Pero es mayo y hay Festival de Teatro que, además, celebra 10 años; por lo que sería casi impensable no disfrutar de las puestas en escena al aire libre o en el Teatro Du Paradis. 

Tampoco te pierdas la oportunidad de caminar por toda la isla, detenerte y respirar lo más hondo posible para quedar lleno de esta isla donde los sueños sí se hacen realidad.

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