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Los peluches que le dicen no al ecommerce

Ty, la marca de peluches más popular del mundo, no vende sus productos en línea porque apuesta por la experiencia del contacto físico.

28-08-2018, 8:29:47 AM
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En plena era tecnológica, Ty, la marca de peluches más popular del mundo, ha decidido no vender sus productos en línea.

“Tenemos un producto que la gente necesita tocar; nosotros pensamos que se vende mejor si hay un contacto del pequeño con el peluche”, dice Jose Verger, vicepresidente de la compañía, en entrevista con Alto Nivel.

Y la estrategia funciona. Ty ha logrado que los niños abracen sus productos lo mismo en las cadenas de restaurantes más reconocidas de México que en el último piso de Galeries Lafayette, el centro comercial de mayor tradición en París.

Aunque la relación con México es más bien reciente, 10 años, la marca tiene una historia que la describe como millennial de avanzada: fue creada en 1986 por Ty Warner, un diseñador de Chicago que vio un vacío en el mercado de los llamados gifts y empezó por lanzar seis gatos de apariencia más realista de lo que se podía encontrar en ese momento en los centros comerciales.

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Verger cuenta esto en el salón de un hotel de la zona de Polanco, hasta donde ha llegado para anunciar que la marca se mantiene con la idea de estrechar lazos con México.

A partir de este mes, Ty oficializa una alianza con Crayola, quien será distribuidor exclusivo de la marca en el país, con la finalidad de llegar a nuevos puntos de venta y de afianzar aún más su presencia en diferentes ciudades.

“Esperamos llegar a más puntos de venta y con mucha mejor exposición de producto, que resalte, que se cumpla esa promesa de impulso”, dice Verger serio, breve, casi reservado.

Y es que Ty, la marca de los peluches de ojos grandes, de los productos abrazables, de los búhos y unicornios de colores psicodélicos, de los versos en la etiqueta, tiene reglas estrictas.

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Desde sus oficinas en Estados Unidos, la firma ha limitado su ingreso al comercio electrónico con la intención de fortalecer la filosofía de enamorar a través del tacto, de la vista y, desde luego, del mundo en donde las percepciones no pueden ser engañadas por la pantalla.

De igual forma, la compañía ha resguardado incluso la categoría y prefiere no incluirse en el segmento de juguete, sino de regalos; asimismo, han identificado un target que no pretenden expandir, sino cuidar.

“Nuestro mercado es el de las niñas de tres a diez años. A algunas niñas les gustan los videojuegos y el Internet, pero reconocemos que este gusto por lo digital se da más en los varones a esa edad”, dice Verger.

La marca estadounidense ha estudiado más el desarrollo de los niños con los elementos físicos: el peluche como un primer afecto; luego, como un estimulador del desarrollo, y, finalmente, como un amigo.

“Los niños juegan con ellos, se imaginan aventuras, entonces, eso ayuda a que el niño vaya desarrollando su inteligencia, su creatividad e imaginación, porque el peluche se vuelve parte del mundo más importante del pequeño: duerme con él, lo lleva a la escuela y lo acompaña durante ese proceso de autonocimiento”, explica el directivo.

Verger es certero. Una fotografía tomada esa misma mañana le da la razón: una pequeña de tres años llega a la escuela con su peluche Ty, el de un perro disfrazado de policía, mientras sonríe con todos los dientes, con los ojos, con los hoyuelos de sus mejillas. Ella es pura felicidad y ese es su mundo.

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Respecto al rubro, el sector de Regalos es comúnmente homogeneizado con el de Juguetería. En México, la categoría tiene un valor que ronda los 270 millones de pesos anuales, con crecimientos importantes en algunos años, como en 2017, periodo en el que el incremento de 8% regresó a la industria a sus mejores épocas.

Cada sede de Ty se gana sus propias licencias. En Estados Unidos, donde se concentra la mayor venta del producto, la diversidad incluye no sólo a personajes de Disney y otros como Hello Kitty, sino incluso osos de peluche con emblemas de equipos de la NFL o de la NHL; mientras tanto, en México, por el momento se ha explorado únicamente la licencia de Pow Patrol.

La intención con esta nueva apuesta de la marca también será incrementar tanto los productos disponibles en el país como las licencias que se podrán encontrar en los diferentes puntos de venta.

Verger no ofrece cifras concretas, pero asegura que el crecimiento anual de Ty llega a doblar ganancias de un año a otro, y hace recordar que este también es un mundo de afectos: en plena era tecnológica, el negocio de los productos abrazables sigue a la alza.

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