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Responsabilidad Social

El Fogoncito ‘enciende’ una oportunidad educativa

La cadena mexicana de taquerías ha decidido ofrecer a sus colaboradores la oportunidad de continuar con sus estudios educativos, como un programa de responsabilidad social

05-04-2019, 8:23:06 AM

El Fogoncito nació como un negocio que buscaba sacar adelante a una familia mexicana. Hoy, la franquicia de taquerías, que dirige el empresario Carlos Roberts Ávalos, crece en Latinoamérica y no solo quiere impulsar las ventas de la compañía, sino cambiar la vida de sus colaboradores.

“Hacer responsabilidad social no es exclusivo de los grandes corporativos, sino que también es parte de tu propia trinchera. Retengo a la gente y gozo de la oportunidad de contar con talento”, dice en entrevista Carlos Roberts, director general de El Fogoncito.

Dentro de sus planes de responsabilidad social, la taquería, que asegura dio vida a la famosa ‘Gringa’ (que consiste en tortillas de harina, queso y carne al pastor), impulsa un programa para que sus colaboradores inicien o continúen con sus estudios.

El Fogoncito cuenta con programas que datan de hace 15 años para capacitar a sus 700 colaboradores en términos operativos y también educativos, ya que les proveen de maestros en aulas de capacitación y apoyo temporal para estudiar desde la primaria hasta la preparatoria.

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“Cuando alcancemos nivelar al 90% de nuestra población en el nivel medio superior, iniciaremos lo necesario para incentivar los estudios superiores”, dice Roberts Ávalos.

Sin embargo, ya dos de los colaboradores de la firma de tacos han estudiado licenciaturas y uno ha cursado capacitación académica en el IPADE, mientras que otros se han beneficiado de cursos de inglés, Excel y formación social. También se ofrecen cursos gerenciales y otras capacitaciones en términos de actualización laboral.

Carlos Roberts, licenciado en Comunicación e ingeniero en Electrónica, comprende que para generar satisfacción en el cliente es necesario hacer que los colaboradores estén satisfechos.

Al concluir sus estudios, los trabajadores reciben una compensación económica en su sueldo, que va de 600 a 1,200 pesos, la cual varía de acuerdo con su promedio y nivel académico.

Los pilares que han guiado el programa se basan en cumplir con la visión del negocio, ofrecer atención más profesional para los consumidores, retener el talento humano y apoyar el desarrollo de nuestro país.

“El programa de educación para adultos los motiva, y facilita y reconoce el esfuerzo de los trabajadores con la terminación de sus estudios”, afirma el director general de El Fogoncito.

Un negocio ganador

El Fogoncito nació el 22 de agosto de 1968 en un local de ocho metros cuadrados, el cual contaba con sillas y mesas metálicas que eran prestadas por una refresquera. El Colegio Williams, en Mixcoac, fue testigo de la aparición de la taquería sobre avenida Revolución, en Ciudad de México.

En la actualidad, la cadena mexicana se encuentra presente en Brasil, Bolivia, Costa Rica, Honduras y Nicaragua; mientras que en el pasado también tuvo una operación en China, pero se cerró frente a un mercado demandante de la cocina local. En Estados Unidos se mantiene como un proyecto aún en análisis.

La empresa, fundada por la madre de Roberts, Martha Ávalos, cuenta con 140 colaboradores, sin tomar en cuenta a los trabajadores que se desarrollan dentro de las sucursales abiertas bajo el modelo de franquicia. Se espera que poco a poco estos empleados también se sumen a los programas de alfabetización y educación.

La cadena de taquerías destina anualmente una suma de 105,968 pesos para los programas educativos que ofrece.

El próximo mes de agosto, la compañía festejará 51 años de haber nacido y lo hará con una imagen que renovó desde el año pasado. Su modelo de franquicias ha permitido a la cadena de alimentos crecer fuera de la Ciudad de México y del país. La marca ahora tiene 38 sucursales propias y en manos de sus socios.

Un taco en 25 pesos no es caro para para el ejecutivo, ya que cree que se encuentra justificado por la calidad de sus productos y de la gente que lo prepara. “Tenemos que pensar en que el producto sea lo mejor de todo, que la atmósfera sea inigualable y trabajar en la calidad del servicio”.

Martha Ávalos tiene 80 años de edad y se emociona al inaugurar las nuevas sucursales. La época de las sillas y las mesas metálicas ha quedado en el pasado. Carlos Roberts aprendió la lección de su juventud y se emociona, junto a su madre, porque está listo para continuar la historia de la empresa mexicana. “Mi mamá se siente muy orgullosa”.

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