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Telefonía móvil, crece con problemas

Conoce cómo la telefonía celular se convirtió en un servicio tan solicitado que lo transformó, incluso, en un problema para las autoridades.

12-04-2010, 4:44:24 PM

En la actualidad, se calcula que hay más de 83 millones de teléfonos celulares en México, además, se estima que el mercado crece a un ritmo de 10% anual, lo que hará que en 2012 se generen cerca de 50 millones de teléfonos al año.

Esta “revolución tecnológica” que hizo sucumbir, no sólo a nuestro país, sino que a todas las comunidades del planeta, tuvo especial desarrollo en México, ligado sobre todo a Telcel y otras compañías como Iusacell y Nextel.

Sin embargo, el acelerado crecimiento, que durante los últimos años fue ovacionado, hoy ha sido puesto en jaque debido a los bajos resultados del “Renaut”; proyecto iniciado por el gobierno federal, a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México (SCT) y que buscaba registrar la totalidad de los aparatos móviles del país.

Entre elites y ladrillos
Los inicios de la telefonía móvil de México se remontan al año 1977, cuando se solicitó a la SCT una concesión para instalar, operar y explotar un sistema de radiotelefonía móvil en el Distrito Federal.

Pero no sería hasta 1981 cuando se inició la comercialización de este servicio, aunque fue conocido por el público como “Teléfono en el Auto”, con el cual se logró, en un lapso de ocho meses, dar servicio a 600 usuarios.

Ya por los años ‘80 y parte de los ‘90, el servicio de teléfono móvil era toda una novedad que sólo estaba al alcance de unos pocos que contaban con el dinero suficiente para costear el alto precio del servicio.

Así por ejemplo, Iusacell, quienes lograron mantener cierto liderazgo en el mercado durante ese tiempo, decidió enfocarse a los clientes de alto poder adquisitivo con planes de renta a precios elevados. Sobre todo después de la crisis económica que afectó al país en 1994.

Por su parte, Telcel adoptó una estrategia que le fuese útil para poder subsistir ante la crisis, por lo que decidió acercar sus planes a precios más accesibles e impulsar los primeros planes de prepago bajo el nombre de “Sistema Amigo de Telcel”.

Ya en agosto de 1998 empieza operar en México la compañía Nextel Internacional (Nextel), quien se alió con Motorola para establecer una red de radio digital (trunking) con la tecnología conocida como iDEN (integrated Digital Enhanced Network).

De este modo, conforme el tamaño de los teléfonos iba reduciéndose, el precio y la calidad de los servicios también lo hacían.

Renaut: el crecimiento se vuelve problema
Durante los años posteriores, la telefonía móvil en México mantuvo su línea de crecimiento. Algunas empresas comenzaban a consolidarse definitivamente como líderes del mercado, entre ellas Telcel -el operador más importante en número de usuarios, con casi 76%-, Iusacell, Telefónica Movistar, Unefon y Nextel.

Sin embargo, el crecimiento ha pasado de ser una virtud a convertirse en un grave problema, incluso para el gobierno, quien dispuso que todas aquellas cuentas que no cumplieran con el trámite en el sistema del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut), serían canceladas.

Ya a dos días de haberse cumplido el plazo definitivo para inscribir los teléfonos, el escenario actual es el siguiente: únicamente se han registrado 59 millones 329 mil 372 líneas, que representan 71% de los que están en operación.

Además, al no haber prórroga, los sistemas de la empresas de telefonía celular se saturaron, por lo que se calcula que unos seis millones de datos están en espera de ser registrados.

El otro problema: ¿pérdidas o ganancias?
Según el presidente de la Cofetel, Héctor Osuna, el siguiente paso será “depurar” el registro en el que aparecen líneas inscritas a nombre de personas que no son los usuarios.

Un caso anecdótico fue lo que sucedió con las cuentas del presidente Felipe Calderón, ya que, según los datos de la Cofetel, se registraron cerca de cinco mil 200 líneas a nombre del actual mandatario de México.

Como éste, se estima que habrá millones de otros casos, por lo que las pérdidas por suspensión de cuentas podrían elevarse a unos 4 mil millones 368 millones de pesos al mes para las compañías -en el caso de que se suspendieran unas 24 millones de cuentas-.

Aunque no todo es negativo. Puesto que si se llegase a producir esa cantidad de suspensiones, éstos estarían obligados a “recontratar” sus servicios y las ganancias llegarían a los siete mil 200 millones de pesos. Una cifra más que atractiva, ¿verdad?

 

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