Negocios

Habrá reestructuraciones financieras

De acuerdo con la consultora Deloitte, los próximos seis a 18 meses habrán importantes cambios en empresas del país en cuanto a sus finanzas.

26-04-2010, 12:31:13 PM

En los últimos 12 o 18 meses se negoció la mayoría de las reestructuraciones de varios de los corporativos más importantes del país, todos empresas insignia de la economía mexicana.

A través de estos procesos, deudores y acreedores lograron un acuerdo a través del cual los primeros podrán continuar operando su negocio, tratar de recobrar el terreno perdido durante la crisis y de retomar la senda del crecimiento; y a los segundos, recuperar los recursos financieros otorgados en préstamo, cobrando los intereses acordes al riesgo que representa cada sujeto de crédito.

“Prevemos que en el transcurso de los siguientes seis o doce meses, habrá todavía un número relevante de reestructuraciones financieras”, indica Adam Bryk, Socio de Asesoría Financiera de Deloitte México. “Ya sea porque el ritmo de la recuperación económica no fue el necesario para revertir las pérdidas financieras sufridas por las empresas, o bien porque estas no supieron adaptarse lo suficientemente rápido a las nuevas condiciones del mercado y a las necesidades y expectativas cambiantes de sus clientes, estas operaciones continuarán”, agrega. Bryk participa en el seminario “Insolvencia y Reestructuración de Empresas: Quiebra Transfronteriza”, el evento más importante del año relacionado con el tema de insolvencia y reestructuración de empresas organizado por INSOL International y patrocinado por Deloitte. En dicho evento un grupo de expertos abordará hoy en la Ciudad de México temas de gran relevancia en el contexto económico actual, como son:

Las reformas más recientes a la Ley Mexicana de Concursos Mercantiles, introducen la figura del Plan de Reestructura Previo, también conocido como Pre-Pack Agreement. Esta nueva herramienta ha dado buenos resultados en otros mercados y bajo diferentes legislaciones; en México recientemente se ingresó la primera solicitud de Consurso bajo este mismo esquema, lo que en poco tiempo nos dará la oportunidad de evaluar, en el primer caso práctico, las ventajas y desventajas de utilizar este recurso.

En jurisdicciones como la estadounidense, es muy común que empresas que atraviesan por un proceso de reestructuración bajo alguno de los distintos capítulos de la ley de bancarrota tengan acceso a créditos adicionales que les permita financiar la operación de su negocio. Sin embargo, en México esta posibilidad requiere una interpretación amplia de las disposiciones legales para su implementación. El panel de expertos discutirá el abanico de estructuras posibles, las oportunidades que presentan, y los riesgos inherentes a estas operaciones.

La solicitud de protección a deudores que muchas empresas mexicanas y latinoamericanas han hecho bajo los capítulos 11 y 15 de la ley estadounidense de bancarrotas, así como el quebranto de varias de las grandes multinacionales norteamericanas, han fomentado el desarrollo de una práctica legal muy activa. Expertos discutirán los temas más comunes en procesos transfronterizos, la complejidad de operar bajo dos o más legislaciones, y los riesgos que presenta un proceso de este tipo tanto para acreedores como para deudores.

Otros temas que se abordarán en el seminario son el uso de instrumentos financieros derivados, su adecuada utilización, la eficacia de los convenios acordados, y la aplicabilidad del marco legal nacional o extranjero; el uso y abuso de créditos “intercompañías” y el tratamiento que éstos reciben en distintas jurisdicciones; así como las oportunidades que pudieran existir en la compraventa de títulos de deuda de compañías insolventes o con dificultades financieras.

Profundizando en el tema, Adam Bryk subraya que “más allá del costo financiero que un proceso de insolvencia y reestructuración conlleva en comisiones y tasas de interés más elevadas, las empresas deudoras emergen de una reestructura con mucha menor flexibilidad; es decir, con poca o nula capacidad de endeudamiento adicional, términos y condiciones mucho más rígidos, y covenants también más estrictos que, ante la primera transgresión, pueden detonar una serie de acciones aún más restrictivas por parte de los acreedores”. Esta situación reduce aún más el ya de por sí ceñido margen de maniobra que estas empresas tenían dadas las circunstancias actuales de las economías de México y de sus principales socios comerciales.

“En el caso de México, si bien hay indicadores que sugieren que la economía se está reactivando, desafortunadamente existen algunos otros que muestran un panorama complicado e incierto”, señala Bryk. “Dos de los indicadores más preocupantes son la tasa de desocupación y el índice de confianza”, enfatiza. Por otro lado, el tipo de cambio, los niveles de producción nacional, y el índice de productividad nos dan razones para pensar que lo peor de la crisis pudo haber quedado atrás. “El éxito de cada reestructuración dependerá entonces, no sólo de la capacidad de cada empresa para adaptarse a las nuevas circunstancias de sus respectivos mercados, sino también del ritmo y la velocidad con los que se dé la recuperación de la actividad económica”, concluye Adam Bryk de Deloitte México.

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