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Así sería la guerra comercial que puede desatar Donald Trump

Nadie sale ganando en una guerra comercial. La guerra por los aranceles al acero y el aluminio ya comenzó y tendrá repercusiones en el precio final de las mercancías y la cartera de los consumidores.

06-03-2018, 12:51:36 PM
guerra comercial

El Departamento de Comercio de Estados Unidos publicó dos reportes en los que entre otros motivos, subraya como necesario fortalecer su industria de acero y aluminio para contar con suficientes metales para armas y vehículos militares, esta argumentación puede desatar una guerra comercial, de la cual, los consumidores serán las principales víctimas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que por cuestiones de seguridad nacional, impondrá aranceles de 25% a sus importaciones de acero y de 10% al aluminio, amparándose en la sección 232 de su Ley de Expansión Comercial de 1962.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la Organización Mundial de Comercio (OMC) contemplan excepciones en las que las medidas de seguridad nacional pueden imponerse sobre cualquier regla, no obstante, hasta ahora ningún país se ha atrevido a implementarlas.

“La excepción tiene que ver con cuestiones de armamento, de materiales nucleares (pero) los motivos que ha dado Estados Unidos sobre el acero y el aluminio, están muy apartados sobre las razones que históricamente se han entendido como las razones de seguridad nacional que darían origen a estas medidas”, comentó en entrevista Hugo Perezcano, director adjunto del programa de investigación en derecho internacional del Centro de Innovación en Gobernabilidad Internacional.

Mayores aranceles a un producto terminan por elevar los costos de producción de las empresas y con esto el precio final de las mercancías, lo cual no suele darse de manera inmediata, sin embargo, las empresas deben trasladarlo a los consumidores para no afectar su margen de ganancia.

En el caso del acero y el aluminio mercancías desde latas de refresco, cerveza, tuberías, instrumentos de cocina, cafeteras, o automóviles pueden verse afectados con una guerra comercial.

“Si todo mundo empieza a aumentar restricciones (al comercio) va afectando sus propios sectores que dependen de esas importaciones, sí existe el riesgo y tienen un costo muy elevado, en realidad nadie sale ganando en una guerra comercial”, dijo Perezcano, otrora negociador del TLCAN.

Quiénes serían los involucrados en una guerra comercial

Entre las principales acereras que operan en México destacan: Altos Hornos de México, ArcelorMittal, Autlán, Deacero, Ladesa, Ternium México, por mencionar algunas.

Por lo pronto, tanto Canadá, el principal proveedor de acero de Estados Unidos, como la Unión Europea han dicho que aplicarán medidas que se ajustan a las reglas de la OMC y dijo que también buscará salvaguardas.

El estudio del Departamento del Comercio asegura que, mantener una industria nacional de metales especiales saludable es vital para los intereses de seguridad de Estados Unidos. La fabricación nacional de estos intereses críticos es necesaria en tiempos de guerra. La capacidad de Estados Unidos para mantener tecnología de vanguardia en metales especializados depende de la existencia continua de una capacidad de fabricación nacional saludable.

“Una industria siderúrgica que no sea financieramente viable para invertir en las últimas tecnologías, instalaciones e investigación y desarrollo a largo plazo, ni retenga trabajadores calificados mientras atrae a una fuerza laboral de próxima generación, no podrá satisfacer las necesidades actuales y proyectadas de la sectores de infraestructura crítica y militar”, dice

Los aranceles, que según la administración de Trump son necesarios para proteger la seguridad nacional, cubrirán 46,000 millones de dólares (mdd) en importaciones. Pero menos del 6%, provienen de China, el país que ha calificado como el principal culpable de inundar el mundo con acero y aluminio.

“Usando información de los modelos de la administración Trump, estimo que las tarifas de acero y aluminio de Trump impondrían pérdidas comerciales a los socios equivalentes a 14,200 mdd por año, un monto que establece la represalia colectiva permisible. Los países más golpeados por los aranceles son Canadá (3,200 mdd), la Unión Europea (2,600 mdd), Corea del Sur (1,100 mdd) y México (1,000 mdd)”, escribió en un reporte Chad Bown, miembro senior del Peterson Institute for International Economics.

Si Trump realmente implementa los aranceles, los países afectados pueden demandarlo ante la OMC, quien puede autorizar las represalias a una lista de productos que afecten a Estados Unidos, sin embargo, este proceso puede tardar años, por lo que de acuerdo con Bown, pueden argumentar que los aranceles de Trump deben considerarse no como una excepción de seguridad nacional justificada sino como una salvaguarda, en cuyo caso los socios pueden solicitar un remedio más inmediato.

“Seguramente Trump no está pensando en la economía de largo plazo. Es muy probable que esté pensando en las elecciones (intermedias) que vienen en unos meses en Estados Unidos. Tal vez está tratando de darle un uso a ciertos sectores por razones más políticas que comerciales o de seguridad nacional”, dijo Perezcano.

En un reporte, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, señaló que, la guerra comercial de Trump ya comenzó. La salida del TPP, el inicio de la renegociación del TLCAN y la imposición de aranceles fueron parte de dicho proceso.

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