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Sector automotriz: después de la caída

El sector cerrará 2010 con 800 mil unidades vendidas. Pero si no aceleran el paso tomaría cinco años alcanzar un millón 200 mil autos del 2008.

28-06-2010, 1:44:41 PM

Por algún lado se tenía que empezar… la tan esperada eliminación de la tenencia vehicular oficialmente entró en vigor a partir de enero, aunque solo en el estado de Querétaro. Esto como parte del programa Querétaro cerca de tu economía familiar, una política del Poder Ejecutivo del estado encaminada a apoyar la economía de las familias queretanas, pero sobre todo a reactivar el mercado interno en el consumo de automóviles nuevos. Otras fórmulas para suspender o modificar el pago de este pesado impuesto son las que se han aplicado en Coahuila, Colima y Nayarit.

La pregunta es: ¿Es esto el detonante de una reacción en cadena para estimular la venta de autos nuevos? Alto Nivel platicó en exclusiva con Eduardo Solís Sánchez, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), respecto del trabajo que están haciendo de la mano con las autoridades de gobierno, tanto del Ejecutivo como Legislativo, para revertir el mal sabor de boca que dejó la crisis económica del año pasado.

La contracción de algunos mercados llegó a ser hasta del 40%. México –que exporta 80% de su producción a más de 100 países – tampoco disfrutó del panorama más favorable, empezando por la grave situación de Estados Unidos, que es nuestro principal mercado de exportación.

Eduardo acota que era de esperarse que los consumidores pospusieran sus decisiones de compra de bienes durables. “Quizá pudieron bajarle un poco a su consumo del día a día, como alimentación o servicios inmediatos. Pero definitivamente lo que sí dejaron para una ocasión de mayor certidumbre en sus finanzas personales fue la compra de un auto nuevo”, dice.

Un indicador que corrobora esta situación es el Índice de Confianza al Consumidor (ICC), el cual cayó a su nivel histórico más bajo (incluso desde que se creó en Estados Unidos en 1967). “El ICC se derrumbó en todas partes del mundo, y México no fue la excepción. Ello supone que el consumidor todavía no siente una recuperación en su bolsillo ni tampoco la seguridad de tener un empleo estable que le permitan regresar a la compra de bienes durables, como los automóviles”, aclara Solís.

“De ahí que nuestro trabajo –agrega– se centre en revertir esta situación. Como industria tenemos que ser capaces de actuar con la suficiente creatividad para impulsar los instrumentos adecuados que motiven a los consumidores a adelantar sus compras vehiculares”.

Algunos países han utilizado medidas muy puntuales, como Brasil o Alemania, en donde se instrumentaron programas de apoyo y de reactivación de su mercado interno para amortiguar los efectos de la crisis.

En Brasil, por ejemplo, disminuyeron la carga fiscal para la adquisición de automóviles nuevos. “Eso hizo que los consumidores hicieran sus cuentas y, al darse cuenta de los incentivos que recibirían, decidieran adelantar la renovación o la compra de un auto nuevo.”

Ahí es donde México tiene una batalla pendiente, pues no ha podido sacar adelante un programa de incentivos fiscales que se convierta en detonador de su mercado interno. “La lección más importante que ha dejado la crisis (la cual habría que distinguirla como una crisis de demanda, mas no de oferta) es que no podemos seguir descuidando el mercado interno, el cual representa el 20% del total de la industria automotriz y en los últimos seis o siete años ni siquiera se ha promovido”, puntualiza Solís.

Sin embargo, Querétaro, Coahuila, Colima y Nayarit son una evidencia de lo que sucedería si el gobierno federal accediera a eliminar la tenencia, realizar una suspensión temporal del ISAN o a aumentar la deducibilidad de la adquisición de autos con valor de hasta 300,000 pesos.

“Tomar medidas fiscales como la reducción de impuestos en apoyo a la venta de vehículos nuevos definitivamente favorecería la renovación del parque vehicular. Las medidas tomadas mostraron que el reducir impuestos a la venta de vehículos nuevos se traduce en impulso al mercado automotriz”, comenta Eduardo.

El punto medular está en que nuestro parque vehicular es uno de los más viejos del mundo y urge modernizarlo: ¡Tiene 14.5 de edad!, mientras en Estados Unidos y Canadá es de 5.7 y 6.2 años, respectivamente. Incluso la antigüedad promedio en países emergentes armadores de vehículos es de 10 años, es decir, también menor a la de las unidades que circulan en nuestro país.

En opinión de Eduardo, una política equivocada de apertura a los autos usados de procedencia extranjera, principalmente de Estados Unidos, convirtieron a México en un traspatio y basurero de la chatarra desechada por nuestro vecino del norte. “Esto nos vino a inundar de unidades viejas. Casi 5 millones de autos han entrado y no ha sido sino hasta diciembre de 2008 que, junto con las autoridades federales, se logró poner un freno con el decreto que puso orden a la entrada de esta chatarra”, explica el directivo.

Ésa fue una de las primeras medidas para sanear el parque vehicular. Por supuesto, el siguiente paso es asegurar un marco normativo, en cuanto a emisiones y condiciones físico-mecánicas de los autos usados.

.www.altonivel.com.mx

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