Negocios

Impact investment, inversión más allá del ROI

Las ganancias en este subsector son de 15% anual y se perfila como uno de los más atractivos en México. Conoce los casos de éxito.

07-09-2012, 5:20:50 PM

La Responsabilidad
Social Empresarial
(.RSE) es un concepto que gana cada vez mayor
reconocimiento en el mundo empresarial, pero que también llama la atención a
los “inversionistas sociales”, que buscan invertir en proyectos que, además de
devolver un retorno de inversión, también prometen un impacto social o medio
ambiental.

Conforme la lucha contra el. cambio climático se extiende, también evolucionan las ideas y conceptos
en el mundo de los negocios. La evaluación
financiera
de proyectos de inversión da paso a una en la que el retorno
también debe reflejarse en la calidad de vida de las comunidades locales, en el
cuidado del medio ambiente y en el impacto social.

Los retornos en la industria de capital privado o .private equity. varían en función del tipo de
inversión, pero, a grandes rasgos, los inversionistas buscan retornos del 25 al
30% anual, mientras que los fondos sociales o inversionistas de impacto buscan un retorno del 15%.  

Gerardo Ramos, experto en análisis de riesgos y banca corporativa
y actual responsable de inversiones en Promotora
Social México
, se centra en analizar y seleccionar proyectos de. impacto
social
e invertir en ellos, a través de la empresa que representa.

“En México Ignia y Adobe Capital son los principales fondos
de impacto social. Aunque también existen las ‘family offices’ que son familias
acaudaladas que buscan invertir en proyectos sociales”, explica Ramos.

Una inversión
cuantificable

El impacto social se puede medir, pero es imprescindible
separarlo de la .filantropía, pues el
primero sí busca un rendimiento financiero, esta diferenciación nos ayudará a
comprender mejor las iniciativas de negocio con impacto social y a separarlas
de iniciativas filantrópicas, como las fundaciones.

“Promotora Social
México hace inversiones de hasta 800 mil dólares en negocios de impacto social.
Pero en otros países, como Suiza, hay muchos fondos de capital social que miran
a México como un mercado de gran oportunidad para invertir”, asegura Ramos.

A diferencia de los fondos de capital privado o venture capital, que tienen una vida
más corta y definida, pues su duración se establece desde el momento de su
creación, los de capital social, sobre todo los que cuentan con recursos propios, tienen una percepción
más de largo plazo.

Promotora Social México revisa, cada año, más de 100
proyectos, de los que sólo invierte en 6 u 8. Y, a diferencia de los fondos de
capital privado, sí financian idea y
a emprendedores desde la fase de
gestión de su modelo de negocio, no
sólo cuando las empresas ya cuentan con un plan de retorno o tienen una cartera
de clientes. Este es otro de los rasgos de diferencian a las inversiones de
impacto de las de capital privado.  

Casos de éxito

Algunas empresas mexicanas con una visión de impacto social
han logrado tener éxito, ser rentables y aportar beneficios a sus
inversionistas, entre ellas, algunas que han surgido del seno de Promotora
Social México.

Mi Tienda, una
miscelánea que vende productos de primera necesidad a precios bajos en
poblaciones rurales, tiene presencia en más de 5 mil localidades. “La ventaja
de Mi Tienda es que, gracias a su volumen de compra, consigue mejores precios,
lo que beneficia a las poblaciones
rurales
, en donde por lo general los productos de primera necesidad son muy
caros, pero al mismo tiempo da un retorno a los inversionistas y tiene un
impacto social”, explica Ramos.

Laudex es otras
de las empresas que ha conseguido dar beneficios del 13% anual a sus
inversionistas, gracias a un sistema de créditos enfocado a universitarios.
“Los jóvenes que reciben estos créditos no podrían ir a la universidad
si no tuvieran acceso a financiación. Pero las tasas que dan empresas como
Laudex son más bajas que las del mercado”, indica Ramos.

Filantrofilia es
una de las empresas que han buscado un nuevo nicho de negocios. En su página
web, “Dona con confianza”, esta empresa muestra a las principales fundaciones
de México, como Teletón, Fundación Telmex, entre otras, y, con base en un
análisis  sobre la transparencia y eficiencia de su administración, determinan una calificación. Su aportación ha
contribuido a fortalecer la transparencia en el mercado de inversiones de
impacto social.

Invertir en
bachillerato

“La cobertura de educación universal en México sólo llega a
secundaria. Pero en la actualidad hay casi 20 millones de personas entre 15 y
20 años, por lo que los proyectos educativos enfocados a bachillerato son un nicho de oportunidad muy atractivo”, afirma
Ramos. La falta de cobertura y la mala calidad de la educación son dos de los
factores que sustentan la deserción escolar y abren un mercado de oportunidad
para inversiones de impacto social. 

Ingram Digital, que invirtió más de 30 millones de dólares
(mdd) en una serie de sistemas educativos a distancia, el Centro de
Capacitación Inmediata del Tec de Monterrey o el Conamat, una iniciativa de bachillerato en línea para adultos, son algunas de las
empresas que están desarrollando el “bachillerato digital” en México.

Por otra parte, la salud
es otro de los sectores de oportunidad para inversiones de impacto. “Clínicas a
precios muy accesibles para controlar la diabetes, operar cataratas o emitir
diagnósticos médicos son algunas de las ideas que se están financiando en
México y que tienen gran éxito”, afirma Ramos.

Cómo medir el impacto
social

Funciona de forma similar a un fondo de inversión, pero se
diferencia por la tasa de retorno, que es menor y también porque, además de
medir el retorno financiero de la inversión (ROI), mide el impacto social  o medio ambiental.

La inversión social
“siempre se enfoca en la base de la pirámide –es decir, la mayoría de la
población de un país- y en México el 60% de la población pertenece a este
nivel, porque son menores de 30 años, lo que abre muchas oportunidades”, indica
Ramos.

El resultado de una inversión de impacto social es una
mezcla entre retorno financiero y retorno social, es decir, que la población de
la base de la pirámide se vea beneficiada por los proyectos, no sólo los
inversionistas.

El impacto social de las inversiones se mide, pero, por lo
general, los resultados son de largo
plazo
, a diferencia de la industria de capital privado, en donde son a
corto o medio plazo. Los proyectos de salud, educación, desarrollo de
comunidades rurales, utilizan diferentes herramientas de medición que los de
inversión en empresas en crecimiento
o consolidadas.

El Impact Reporting
and Investment Standards
(IRIS), es un catálogo de métricas estandarizadas
que se utilizan para medir el desempeño social, ambiental, operativo y
financiero de una empresa. El IRIS utiliza 650 métricas diferentes para
calcular el impacto social en función de la industria: salud, educación, agua,
desarrollo comunitario o microfinancieras y es el sistema de medición más
extendido del mundo en su tipo.

Por otra parte, se encuentra el GIIRS (Ratings and Analytics) que, con base en  las métricas de IRIS, otorga una calificación
agrupada en cinco sectores: trabajadores, comunidad, gobierno corporativo,
medio ambiente, modelo de negocios y modelo ambiental.  

 “La calificación de
GIIRS se está convirtiendo en un estándar de la industria. Obtener una
calificación de esta empresa facilita la obtención de recursos a las empresas
que buscan tener un impacto social. Hay 200 empresas calificadas, de las que
nueve se encuentran en México”, señala Ramos.

GIIRS calcula varios factores, como el porcentaje de
empleados y empleadas,  las diferencias
entre los salarios más elevados y bajos dentro de una organización, el impacto
medio ambiental de las empresas, entre otros.

¿Tienes alguna idea
de gran impacto social que te gustaría financiar?

Para saber más:

.Empresas contra el cambio climático

.Private equity, el arte de entrar, comprar, ganar y salir

.Los retos del venture capital en México

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