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¿Qué hacer cuando bajan las posiciones de tu cartera?

Cuando aumenta la volatilidad y hay una sensación de frustración e incertidumbre, surge el clásico debate entre personas y estrategias. Un experto te dice qué hacer.

05-09-2012, 1:33:42 PM

Hay momentos en los que aumenta la volatilidad, se incrementan las caídas de precios, se percibe una fuerte sensación de frustración e incertidumbre y los inversionistas se preguntan qué hacer. Ante tales circunstancias, siempre es bueno tener presente algunos conceptos para las posiciones en caso de que se presenten caídas de precios.

Este debate es un clásico entre personas con diversas estrategias: ¿Qué hacer cuando bajan las acciones? ¿Comprar más a precios más bajos o liquidar las posiciones antes de que las pérdidas sean aún mayores? Si se pudiera saber con exactitud qué es lo que va a pasar con el mercado en los días siguientes, uno tendría una respuesta exacta ante semejante pregunta, pero lamentablemente las decisiones se toman siempre en situaciones de incertidumbre.

Afortunadamente para hacer las cosas de manera seria y profesional no se necesita una bola de cristal que permita predecir el futuro. Con una estrategia clara y consistente y con mucha disciplina para llevarla adelante, se puede tener una idea concreta de lo que se necesita hacer cuando los mercados se mueven en contra de lo que uno piensa.

¿Por qué tomar una posición? La respuesta a la pregunta de si vender o no vender, no puede contestarse en el vacío, ya que no hay una sola que sea aplicable a todos los inversionistas en todos los casos. Por el contrario, el plan de salida tiene que ser consistente con el de entrada de cada uno, ya que la decisión de venta está fuertemente ligada a la de compra.

A grandes rasgos existen dos clases de motivos diferentes por los cuales uno adquiere un activo determinado y cada uno va a traer consigo una estrategia de terminación diferente.

En el primero, uno compra porque el activo estaba subiendo. Este es el caso típico de estrategias basadas en el análisis técnico, es decir, en el estudio de gráficos e indicadores matemáticos de los precios pasados. Habitualmente, se trata de posiciones de corto o mediano plazo, operaciones que pueden durar desde algunos minutos hasta varias semanas.

En estos casos, la respuesta indicada ante el dilema de los precios bajistas es muy clara: cerrar la posición sin dudarlo. El argumento que siguen estas operaciones es que los precios se encontraban al alza, con lo cual lo más probable era que esa tendencia continuara por un tiempo y el activo pueda ser liquidado a un precio mayor al de compra. En el momento en que aparecen las evidencias de que la tendencia alcista está cambiando, el motivo de la adquisición ya no es aplicable; o sea, conviene cerrar la operación lo antes posible.

En el segundo caso, uno compra porque el activo estaba barato. Allí, la decisión radica en que los precios de mercado subestiman el verdadero valor de la compañía, es decir, que la acción está subvaluada.

Habitualmente, este tipo de operaciones se hacen en el marco de varios meses, o incluso, de varios años. La herramienta de análisis para estas posiciones no es la utilización de gráficos, sino el análisis de la empresa como negocio en su conjunto: ratios financieros, posición de mercado, oportunidades de crecimiento etc.

La situación aquí es bastante diferente. Si el activo estaba subvaluado en el momento de compra, a precios menores se encuentra más subvaluado aún, o sea que se trata de una oportunidad aún más atractiva.

Además, el inversionista que piensa esperar varios meses antes de vender la posición, sabe que cuenta con el tiempo necesario como para que el mercado pegue la vuelta y el contexto general sea más beneficioso al momento de decidir la venta. Cuando se invierte en base al análisis fundamental, incrementar las compras a precios menores es una estrategia bastante razonable.

La clave: planificación y disciplina

El punto central es que hay planificar de antemano qué es lo que se va a hacer si el activo sube o baja a determinado nivel, y sobre todo cumplir luego con el plan trazado.

Decidir con antelación qué medida se va a tomar en determinada situación, ayuda a que las decisiones de venta sean consistentes con las de compra, garantizando, al menos, determinado grado de coherencia y razonabilidad. Un error muy común y perjudicial es el de cambiar el plan de ataque en medio de la batalla.

Es muy difícil decidir con claridad en momentos de estrés y, generalmente, estas decisiones tienen efectos perjudiciales sobre el patrimonio de quien las toma. Por este motivo, dejar las órdenes de venta (o de compra) fijas de antemano en función de los precios que uno se planteó al inicio de la operación es algo que puede ayudar a mantener la cabeza fría y ejecutar el plan tal cual fue diseñado.

¿Cuáles han sido las decisiones que has tomado en momentos críticos?

Para saber más:

.Cómo medir los factores de crecimiento de las empresas

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